Inicio TENDENCIAS CHECK OUT ¡Peligro!, el ingenio en las reuniones anda suelto

¡Peligro!, el ingenio en las reuniones anda suelto

JESÚS MENÉNDEZ
Consultor turístico

Reuniones en torno a un partido de fútbol, momento predilecto para tantos hombres (y no pocas mujeres), con cruce posterior de impresiones bajo los chorros del spa. Encuentros profesionales frente a una chimenea en un acogedor hotel de montaña con chocolate caliente incluido… Las variantes que los hoteles están ofreciendo casi no tienen límites. El ingenio para captar clientela está más vivo que nunca.

En los últimos años, los establecimientos hoteleros se han convertido en uno de los lugares más demandados para la celebración de encuentros y eventos singulares. Al margen del típico paquete de reuniones con el montaje de la sala en formato de escuela, el retro proyector y la pantalla, las alternativas son tan variadas como originales.

Ya no es necesario pernoctar para disfrutar de un nuevo concepto de hotel, donde el encuentro se afronta desde perspectivas diferentes. Las funcionalidades están cambiando a ritmo vertiginoso, junto con los tiempos. De momento, servicios como el parking en el hotel siguen siendo necesarios. Tampoco cabe imaginar hoy en día un establecimiento sin wifi. De hecho, muchos visitantes acceden a la cafetería no sólo para tomar un refrigerio sino, sobre todo, para conectarse a Internet y poder trabajar desde su portátil.

Pero tanto los hoteles de negocios como los vacacionales empiezan a ofrecer alternativas sorprendentes. Ahí está, por ejemplo, el Roomers de Frankfurt, que propone sesiones de «Football Deluxe«. Ver un partido en televisión puede resultar una experiencia un tanto aburrida, pero la cosa cambia en una sala VIP del estadio, compartiendo emociones con otros colegas y finalizando la tarde con una estancia en la sala chill out del hotel. Con este paquete es posible incluso conversar con los jugadores mediante videoconferencia después de pasar por el spa para calmar ánimos y recuperar los biorritmos.

Más posibilidades. Una jornada de compras en el barrio de Brera, en Milán, en las selectas boutiques del cuadrilátero de oro, punto de encuentro de Prada, Dolce & Gabbana, Versace o Armani, puede rematarse en el Bulgari, un hotel boutique con un restaurante muy recomendable situado en el jardín que perteneció a un antiguo monasterio. Ideas como ésta son extensibles a las grandes ciudades del shopping europeo, como Madrid, Barcelona, París, Berlín o Londres.

Hay establecimientos hoteleros que ofrecen un servicio especial llamado «Oshi», que incluye descuentos en tiendas de la zona, almuerzo en el hotel y «personal shopper», que además de aconsejar, se encarga de llevar las bolsas hasta el alojamiento. En los hoteles de montaña lo último son los «Fireplace Meetings», donde los sillones se colocan en torno a una chimenea y se sirve chocolate caliente, fruta y sandwiches. Muy acogedor.

En algunos establecimientos vacacionales se ofrecen «Children Meetings» para aquellos padres que quieren que sus hijos participen en debates con niños de otras familias y se inicien en el arte de los negocios desde bien jóvenes.

Como se ve, ideas no faltan para dar un toque distinto a las reuniones o al viaje de negocios. Clientes tampoco. En la penumbra económica de nuestros días, el ingenio se agudiza aún más si cabe. Alguna ventaja tenía que traer la crisis.

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JESÚS MENÉNDEZ
Consultor turístico