
Es difícil justificar la utilización de un avión privado en época de crisis y de reducción de costes. Sin embargo, algunas empresas consideran rentable la flexibilidad de horarios y aeropuertos que un jet ofrece. Porque permite optimizar el tiempo invertido a la hora de viajar por trabajo. Y el tiempo es oro.
La oferta de jets privados vivió un momento de ebullición en España y en Europa antes de la crisis. Pero en 2009 las cosas cambiaron completamente, si bien los operadores registran mejoras desde entonces. El tráfico de este tipo de aviones representa el 5% del total en España.
Se está sacando la cabeza de la crisis gracias a fórmulas nuevas, como las tarjetas de paquetes de horas, los programas por puntos y el aumento de la multipropiedad. La tendencia apunta a una mejor gestión de los tiempos de utilización de los aviones. Sin embargo, las empresas no se animan a asociarse a la hora de contratar servicios o aumentar la ocupación de la aeronave.
En alquiler
Una hora de vuelo a bordo de un Cessna Citation Mustang, con cuatro plazas, puede costar en torno a 1.000 € por pasajero para un trayecto Madrid-Barcelona de 50 minutos. Algo por encima del precio de un vuelo regular… El jet es interesante cuando se trata de recorrer distancias entre puntos con poca cobertura, o inexistente, en avión comercial. Y claramente no lo es si existen enlaces convencionales. Otro ejemplo más: un viaje de ida y vuelta en avión privado para cuatro personas de Madrid a Ibiza costaría 14.000 €.
Además de viajar entre destinos secundarios, muchas empresas utilizan el jet para largas distancias, porque evitan con ello hacer escalas y además deciden la hora de llegada. Se estima que solo el 29% del tiempo destinado a un viaje de negocios se utiliza realmente viajando. El 53% se va en controles, procedimientos de facturación y embarque. Este porcentaje se reduce considerablemente utilizando aeropuertos secundarios o dedicados exclusivamente a este tipo de clientela. Aún más decidiendo horarios de salida y reduciendo a 15 minutos el tiempo de antelación necesario en el aeropuerto. A eso hay que añadir que el equipaje no se pierde y los retrasos imprevistos se reducen al máximo, además de las noches de hotel ahorradas en desplazamientos de ida y vuelta en el día.
Multipropiedad
La compra de un jet es rentable si se utiliza al menos 300 horas al año y entre destinos no unidos por la aviación convencional. En general, los propietarios dejan sus aviones a un operador en exclusiva para que se ocupe de todos los servicios en aire y en tierra, las homologaciones, el mantenimiento y los planes de vuelo. Es el cliente quien corre con los gastos de explotación traducidos en horas de vuelo, así como del carburante, tasas aeroportuarias y costes de tripulación.
Se estima que mantener un avión de este modo, sin contar al piloto ni a la tripulación, cuesta 300.000 € anuales. Por eso las empresas de gestión españolas están proponiendo a sus clientes propietarios de aeronaves la posibilidad de reducir costes mediante el alquiler de su avión a otras personas durante el tiempo de inutilización. O ampliando la multipropiedad.
A bordo
En lo que respecta al catering, no existe gran diferencia entre la oferta business de la aviación regular y la privada. Todas las compañías tienen convenios con restaurantes, chefs y bodegas de reconocido prestigio y ofrecen varias propuestas a los viajeros. Tampoco en cuanto al entretenimiento: los operadores aéreos tienen su propia selección de música, cine, juegos, prensa…
En los aviones privados el acondicionamiento del interior de los aviones está pensado para la posible celebración de pequeñas reuniones a bordo, con lo que el espacio disponible a este efecto es incomparable con el de la business. En cuanto a las butacas, las de los jets se asemejan a las de las clases de negocio de gama más alta. Según qué tipo de avión, los asientos se pueden convertir en cama.
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