La apuesta por la calidad sigue dando alegrías a Emirates y a...

La apuesta por la calidad sigue dando alegrías a Emirates y a sus pasajeros

Entrevista con Fernando Suárez de Góngora, director general de Emirates en España

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Fernando Suárez de Góngora, director general de Emirates en España
Fernando Suárez de Góngora, director general de Emirates en España

La apuesta por la calidad sigue dando alegrías a Emirates, que el pasado ejercicio obtuvo un récord de beneficios. El proceso de ajuste de costes no ha afectado al producto y la compañía dubaití representa una gran opción para los destinos de Asia, Oriente Medio, África Oriental y Australia. Los grupos de incentivos numerosos tienen en el A380 un gran aliado y los pasajeros de clase Business valoran las continuas mejoras en el servicio, como explica Fernando Suárez de Góngora, su director general en España.

 

¿Cuáles son las claves de los resultados el último año?
De alguna manera, hemos vuelto a la normalidad después de un ejercicio anterior duro, marcado por la crisis, el exceso de oferta, unas variables de gastos descontroladas y una  gran competencia. El control de costes interno ha dado sus frutos y, gracias a ello, el margen de explotación ha pasado del 2% al 4%. Los ingresos también han aumentado, así como los índices de ocupación. Todos estos factores y el cumplimiento de la agenda estratégica nos han llevado a un incremento del beneficio del 70%.

¿Y en cuanto al producto?
Más allá de las cifras, el enfoque de la compañía sigue siendo irrenunciable: calidad, innovación, excelencia y diversidad. Estamos hablando de un producto muy consistente, donde los servicios son homogéneos en toda la red. Los estándares están cuidados al máximo y eso hace que el índice de repetición sea muy alto.

¿Qué nuevas cosas se encuentra el pasajero de Business en los aviones de Emirates?
Hemos renovado el Onboard Lounge. Ahora está decorado como si fuera un yate de lujo. Es un lugar muy confortable para socializar y para hacer del vuelo una experiencia mucho más gratificante. También hemos cambiado los asientos de clase Business y Primera en algunos B777. Otro de los servicios que están teniendo gran aceptación es el Home Check In, que se ofrece en Dubái, y que permite facturar desde el hotel, con un vehículo que va a recoger la maleta.

¿Cuáles son las últimas incorporaciones a la red de vuelos?
Una de las últimas rutas en Asia ha sido Nom Pen, la capital de Camboya, que entró en funcionamiento el año pasado. Acabamos de abrir la de Santiago de Chile, con parada en Sao Paulo, el cuarto destino de Latinoamérica. También hemos completado la red en el Reino Unido, donde ya volamos a Edimburgo y al aeropuerto londinense de Stansted. La idea es aumentar las frecuencias en las rutas que funcionan bien. Para ello, en 2017 recibimos 9 aviones y este año tendremos otros 10 más.

¿Qué destinos funcionan mejor desde España?
Australia y Tailandia están a la cabeza. También la India y la zona del Índico, como Seychelles o Maldivas. En China somos muy fuertes. Estamos orgullosos de haber abierto el camino a otras compañías que ahora tienen vuelos directos a Pekín, Hong Kong o Shanghái.

¿Qué ventajas aporta el acuerdo con Flydubai?
Es una compañía que nos complementa perfectamente en algunos destinos. No está orientada al full service, como es nuestro caso, pero sus estándares de calidad son muy altos y el servicio es compatible con el de Emirates. Flydubai es una compañía joven y dinámica. Utiliza aviones nuevos y más pequeños que nos permiten llegar a puntos tan atractivos para el turismo como Zanzíbar, Katmandú o Kilimanjaro. Además, los pasajeros que proceden de un vuelo de conexión de Emirates están identificados y siguen recibiendo el mismo servicio en Flydubai.

Aunque sea una pregunta recurrente, ¿la compañía sigue pensando que mantenerse al margen de las grandes alianzas aéreas es una buena idea?
Aunque nunca se puede decir de esta agua no beberé, seguimos siendo “fieramente independientes”, en palabras de nuestro presidente. Por el momento nos va bien así. Puede que este planteamiento tenga alguna desventaja, pero nos permite una autonomía que es básica para desarrollar nuestra estrategia.

Parece que el programa de construcción del A380 va a tener continuidad gracias a los pedidos de Emirates.
Nuestra apuesta por este modelo es muy seria y va a seguir siendo así. De hecho, el año pasado encargamos 40 aviones más. Cuando los recibamos en los próximos años llegaremos a los 150. Somos la única compañía que lo ofrece desde España. En todo caso, la idea es mantener el equilibrio con el B777. Hemos realizado también un pedido importante de este modelo.

A pesar de su complejidad operativa, el avión más grande del mundo es una gran oportunidad para los grupos de incentivo numerosos.
Por supuesto. Podemos mover a 600 personas saliendo desde Madrid y Barcelona y que lleguen más o menos a la misma hora a destino, una gran ventaja para este tipo de operaciones. Además, hay posibilidades de realizar algún tipo de personalización a bordo, como un check in especial, cabezales en los asientos o detalles en el catering. El futuro del transporte aéreo depende mucho del segmento MICE. España aún está lejos de mercados como Alemania, Francia o el Reino Unido, por lo que su margen de crecimiento es alto.

¿Qué tal está funcionando Dubái como destino?
Ha subido muchísimo. Hace cinco años, pocos españoles lo situaban en el mapa y ahora se ha convertido en un destino muy popular, en parte porque se ha sacudido de encima aquel prejuicio de que es caro, cuando hay opciones para todos los bolsillos. Es un destino urbano de corta estancia perfecto: dinámico, inquieto, muy occidentalizado, con numerosas propuestas de ocio, con parques temáticos, con shopping, con playas… Está viviendo un momento dulce. Tanto es así que Pullmantur va a poner un crucero a partir de diciembre, un producto básicamente español. Y en 2020, la Expo Mundial, que va a suponer la consagración internacional del destino.

Emirates no es la compañía más barata del mercado…
Posiblemente no, pero sí la que mejor relación calidad/precio ofrece. Seguimos obsesionados con ese binomio.