
De esta forma se garantiza que los pasajeros que vuelan a Nueva York desde Paris, Ámsterdam o Roma se puedan beneficiar de precios competitivos y de diversas alternativas. Los compromisos adquiridos por las aerolíneas tendrán una vinculación jurídica los próximos 10 años.
Bruselas ha autorizado el acuerdo de cooperación entre las aerolíneas Air France-KLM, Alitalia y Delta –que pertenecen a la alianza SkyTeam– para las rutas transatlánticas y ha convertido en jurídicamente vinculantes durante 10 años las concesiones ofrecidas por las tres compañías para resolver los problemas de competencia detectados en la operación.
La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha subrayado que con esta decisión se pretende garantizar que los pasajeros que vuelan a Nueva York desde París, Ámsterdam o Roma continuarán beneficiándose de precios competitivos y de muchas alternativas.
De esta forma, la Comisión Europea concluye su examen de las tres principales alianzas aéreas –ya autorizó los acuerdos de Oneworld en 2010 y los de Star Alliance en 2013– y garantiza “condiciones de competencia equitativa en los mercados transatlánticos en el dominio de la aviación”, según Vestager.
Para contextualizar esta decisión, hay que remontarse a 2012. En enero de ese año, la Comisión Europea lanzó una investigación sobre el acuerdo entre Air France-KLM, Alitalia y Delta –que prevé un reparto de los ingresos y una gestión conjunta de horarios, tarifas y capacidades– por considerar que podría vulnerar las normas de competencia de la UE y provocar un aumento de precios para los pasajeros.
Para disipar las dudas de la Comisión y lograr su autorización al acuerdo, las tres aerolíneas han ofrecido conjuntamente una serie de condiciones. En primer lugar, liberarán una serie de permisos de vuelo y aterrizaje en los dos extremos de las conexiones Ámsterdam-Nueva York y Roma-Nueva York para facilitar la entrada de competidores en el mercado.
Asimismo, las compañías han expresado su disposición a concluir acuerdos que permitan a los rivales vender billetes en sus vuelos y facilitar el acceso al tráfico de correspondencia, así como a sus programas de fidelización en estas conexiones y París-Nueva York. Estos compromisos son ahora jurídicamente vinculantes durante un plazo de 10 años. Un árbitro independiente vigilará que las partes los cumplan.
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