
El bajón de la demanda generado por la crisis obliga a redefinir una clase seriamente cuestionada en las cortas y medias distancias. El nacimiento de clases híbridas responde a nuevas exigencias: más confort y flexibilidad que en la clase turista, con precios mucho más asequibles que en la de negocios.
La caída de demanda en la clase business ha ido paralela a la crisis económica. Todos piensan que será muy difícil volver a las cifras de antes, sobre todo en lo que a ingresos se refiere. Algunas compañías han llegado a rebajar el 50% sus tarifas de las clases nobles. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la venta de asientos en este segmento ha descendido del 40%. Antes de la crisis, la ocupación media de la clase business superaba el 70%. Actualmente no llega al 60%. Por mucho que les pese, las aerolíneas necesitan reorientar su estrategia comercial dirigida al viajero de negocios.
Aunque la situación económica mundial ha acelerado el proceso, la cosa viene de atrás. Desde 2007 las compañías vienen inventando nuevas clases intermedias con más confort y flexibilidad que la turista a precios más económicos que la business tradicional. Un producto muy interesante para pequeñas y medianas empresas con necesidad de viajar a menudo, pero también para las grandes.
En tiempos de recesión, los gastos más superfluos son los primeros que se recortan y hay quien piensa que hay mucho de superfluo en las clases business, sobre todo en trayectos de corto y medio alcance. El cliente no siempre necesita un menú gastronómico de un chef reconocido, un asiento-cama y 40 kilos de equipaje permitido. Con o sin crisis y con la presión de las compañías low cost, pioneras en desglosar la tarifa, tarde o temprano el viajero de negocios hubiese optado por un mejor precio en determinadas distancias.
Enorme diferencia
En muchas ocasiones la diferencia en el precio entre las clases turista y de negocios es desproporcionada. En vuelos nacionales y europeos una simple cortina separa ambas zonas. Azafatas en apuros saludan a los viajeros recordándoles las delicias de un desayuno caliente, una amplia variedad de bebidas y suculentos tentempiés que no disfrutarán los viajeros de la clase económica. Pero claro, estos habrán pagado 307€ por un trayecto Madrid-Copenhague en lugar de 1.105. Es para pensárselo.
Al margen del servicio de catering, unos centímetros extra en el asiento y una atención más esmerada, si hay que buscarle una justificación a los 800€ de diferencia, se encuentra sobre todo en la flexibilidad que las tarifas nobles ofrecen a la hora de cambiar o anular el billete y en el acceso a las salas VIP de los aeropuertos que nada tienen que ver con las salas de espera comunes.
Este último aspecto es el que quizá marca la diferencia durante una escala o tras un vuelo largo que precede a una reunión de trabajo. Pero ¿tiene sentido pagar por un tratamiento VIP en vuelos de corto y medio alcance? Si atendemos a las reflexiones que están haciendo los propios directivos de las compañías aéreas la respuesta es no.
Antecedentes
La compañía francesa L´Avion fue la primera en descubrir el potencial de una clase de negocios económica. Actualmente propiedad de la británica OpenSkies, su modelo de negocio se basa en una cabina de clase única, aunque con dos asientos diferenciados. El «biz seat» se inclina hasta 140º, mientras que el «biz bed» se hace cama abriéndose hasta.
Los precios son hasta un 90% más baratos para el asiento-cama que una business convencional e incluyen el acceso a las salas VIP. Al ser filial de British Airways, viajando con OpenSkies el viajero acumula millas del programa de fidelización BA Miles. Actualmente acapara el 25% de cuota de mercado sobre la única línea que opera: París-Nueva York. La progresión de la demanda fue del 9% en el primer semestre de 2009, mientras las demás aerolíneas con programas de vuelo mucho más amplios se resentían por la crisis.
Las aerolíneas de bajo coste también son responsables directas de la crisis de la clase business en el corto y medio alcance. Compañías como easyJet están atacando uno de los valores más sólidos de las tarifas business en las aerolíneas convencionales: la flexibilidad. Por tan sólo 52 euros de penalización, el viajero puede adelantar la hora de su vuelo en caso de que su reunión haya terminado antes de lo pensado. Es sólo es un ejemplo, pero con productos com éste ¿qué les va a quedar a las compañías tradicionales para diferenciar su clase business? Según easyJet, la cuarta parte de sus viajeros ya son profesionales.
Clases híbridas
Entre la clase de negocios económica y la cabina única con privilegios de pago se están abriendo paso las clases híbridas. Air France ya ha suprimido la clase de negocios en vuelos de corto recorrido y se está planteando hacer lo mismo en la media distancia. De momento, todos los aviones de larga distancia –excepto los A380- estarán equipados en 2010 con la nueva clase Premium Voyageur.
Como explica Bruno Matheu, director general adjunto de Marketing y Gestión de Red de Air France, la razón de crear una clase intermedia entre la business y la turista radicaba en 2007 en la falta de capacidad en ambas categorías: «Esperábamos con ello convencer a las pequeñas y medianas empresas que viajaban en turista de acceder a una clase superior», comenta.
La situación ha cambiado tanto que esta clase responde ahora a la necesidad de ofrecer a los viajeros de business una clase con privilegios, pero mas económica, evitándoles el «descenso» a turista.
Clases como ésta, aunque concebida para la larga distancia, parecen adaptarse mejor a las necesidades del viajero en trayectos de medio recorrido: se suprimen 40 plazas de turista y se sustituyen por 22 Premium, con un 40% mas de espacio y privacidad gracias a la estructura fija del asiento de 48 cm, además de pantalla individual, reposacabezas, reposabrazos de cuero de 10 cm, toma eléctrica y un espacio de 97 cm de separación entre asientos. Las características del asiento son las mismas que la clase de negocios de hace quince años.
La restauración es la misma que la de la clase turista, pero los servicios en tierra se asemejan a los de la business en cuanto a franquicia de equipajes, mostradores de facturación y prioridad en la recuperación de bultos. No hay acceso a los salones VIP, pero se consigue un 25% más de puntos de fidelización que en turista. La diferencia de precio es sustancial. Un vuelo París-Nueva York cuesta 1.517€ en clase Premium, mientras que una plaza business en el mismo vuelo asciende a 5.662€. Por supuesto, la diferencia, además de los servicios, radica en la flexibilidad. En la business no hay ningún recargo por cambio o anulación, incluso después de la salida prevista del vuelo. En la Premium se aceptan modificaciones con un recargo de 100 euros (200 euros en caso de anulación). Esto significa que, contando con los recargos, para acceder a la misma flexibilidad la diferencia en confort cuesta 3.945€.
KLM, del mismo grupo, ha lanzado la Economy Comfort: diez centímetros mas de espacio y doble reclinación del asiento. Esta comodidad encarecerá el billete en turista entre 80 y 150 euros a partir de diciembre. De momento, solo se comercializará para larga distancia.
En España
Spanair sólo opera vuelos de corta y media distancia y también ha creado una clase intermedia entre la turista y la business: Avant. Sin embargo, y según confirman meetIN fuentes de la aerolínea, «en ningún caso se ha planteado suprimir la clase de negocios».
En el caso de Iberia, la business sigue existiendo en vuelos nacionales. También en sus rutas a Europa, norte de África y Oriente Próximo. En los vuelos intercontinentales, la clase de negocios ha sido mejorada y bautizada como Business Plus. En este tipo de vuelos la diferencia es clarísima entre los espacios turista y business: privacidad en las plazas gracias a su estructura fija, reclinación de los asientos, pantalla de entretenimiento individual, elementos de confort, menú a bordo con varias propuestas, acceso a salones VIP, etc.
La diferencia de precio es tan sustancial como el servicio ofrecido. Por ejemplo, un vuelo i/v Madrid-Buenos Aires en clase turista puede costar 3.360€ en la tarifa menos flexible, mientras que una plaza en business con posibilidad de cambios y/o anulación en el mismo vuelo asciende a 6.828€.
Air Europa mantiene la división del interior de la cabina en dos clases para todos sus vuelos. En un viaje i/v Palma-Barcelona el precio en turista es de 116€. En business, 530€. Según han confirmado fuentes de la compañía a meetIN, Air Europa tiene menos oferta business que otras aerolíneas en este tipo de vuelos y sus ventas corresponden principalmente a vuelos de enlace con otros transoceánicos. Por esta razón ha sufrido menos la crisis de clase.
Para la aerolínea, este precio está justificado por prestaciones tales como el acceso a la sala VIP de los aeropuertos, traslado al aeropuerto en limusina, aparcacoches en la puerta o traslado al hotel en destino. En cualquier caso, un portavoz de Air Europa admite que la supresión de esta clase en la corta y media distancia es un debate que está sobre la mesa.
La tendencia parece indicar que la clase de negocios dejará de ser una opción general para cualquier vuelo y que quedará relegada a la larga distancia. Las clases híbridas llenarán el hueco dejado en el corto y medio alcance. Cuando no existan clases nuevas, los servicios de business serán extras. Seguramente, y para marcar la diferencia, la clase turista pasará a ser exclusivamente un asiento lo más reducido posible en todas las compañías.
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