MANCHESTER. No todo es fútbol

MANCHESTER. No todo es fútbol

Miriam González

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Para los futboleros decir Manchester es como nombrar la soga en casa del ahorcado o rememorar tardes de gloria, según le haya ido a su equipo contra el United o el City. ¿Hay algo más que un icono del esférico? Sí, la Revolución Industrial también nació en Inglaterra y tuvo aquí su centro neurálgico, a lomos del ferrocarril, que fue uno de los ejes de la ciudad. Y sí, de aquel pasado industrial algo queda, pero no una atmósfera gris y pesada, sino una ciudad moderna y ecléctica, en evolución constante.

Que el fútbol sea capaz de situar una ciudad en el mapa internacional puede ser un honor para unos y una lacra para otros. Por eso Manchester es una ciudad que reivindica ser vista más allá de los estereotipos y prejuicios que la sitúan entre densas neblinas de hooligans.

Y por empezar a derribar mitos, el primero es el de la climatología. Si bien es cierto que el tiempo no es precisamente caribeño y que nunca llueve a gusto de todos, la media anual de de agua caída en chaparrones es inferior a la de Santander o Bilbao. Dicho esto, datos de la agencia de meteorología británica en mano, lo cierto es que hay ciudades que no se pueden imaginar sin el encanto de descubrir que sale mucho más el sol de lo que uno imagina cuando ve los nubarrones que acechan en el horizonte. Eso sí, conviene recordar que en Gran Bretaña el paraguas viene a ser como una extensión de la mano, por si acaso.

La cuestión de si llegar hasta Manchester desde España era un asunto un tanto enredoso ha dejado de ser una excusa. Desde el pasado verano, compañías como Iberia Express cuentan con dos frecuencias semanales desde Madrid en vuelo directo. Una buena opción para los que no pueden desconectarse del móvil/tablet o del portátil, ya que durante las dos horas y media de trayecto se pueden descargar de forma gratuita contenidos de entretenimiento en estos dispositivos.

Y el aeropuerto está a poco más de 20 minutos de la ciudad por lo que, tanto por horarios como por facilidades, Manchester se pone a tiro de piedra. Ojo, que la alternativa de vuelo a Londres y poco más de dos horas de tren después sigue ahí: la estación principal de la ciudad está en el centro de todo y muy bien comunicada.

El aislamiento de las Islas Británicas en tiempos de los romanos no fue un obstáculo para que éstos llegaran y pusieran la pica en unos cuantos asentamientos. Y en Manchester también se plantaron, con fortificación incluida. Se supone que algo tuvo que ver su ubicación cercana a la costa y quién sabe si el nombre de origen celta “Monte de la Teta” les sugirió algo más. De aquellos tiempos de Mamucium poco o nada reseñable queda por ver, ni siquiera se distingue la teta ni el cerro que le dio nombre. Porque Manchester entró en la Historia, y por la puerta grande, con la Revolución Industrial del siglo XVIII.

COTTONOPOLIS

Así se conoció durante una época a Manchester, no sólo como la ciudad, sino sobre todo, como la capital del algodón. De cómo y por qué se convirtió en el centro internacional de fabricación e hilado de algodón se explica, y muy bien, en el Museo de Ciencia e Industria. Con un recorrido por la Galería de la Revolución, de forma sencilla y clara –interactiva– se puede entrever lo que supuso ser la capital industrial del mayor imperio de la época. Y es un buen lugar para celebrar un evento en un ambiente histórico y cultural, ya que cuenta con varias salas disponibles a tal efecto. En la planta superior del edificio del Almacén Occidental –Great Western Warehouse– el Conference Centre puede albergar eventos de hasta 300 personas. La misma capacidad de la mencionada Galería de la Revolución, cuyo único requerimiento es que sólo se puede alquilar por la tarde-noche.

Cada momento histórico que supone un cambio de mentalidad o de forma de vida suele ir asociado a un invento que remueve los cimientos de lo anteriormente conocido. La locomotora del cambio radical de la Revolución Industrial vino de la mano del ferrocarril. Y, una vez más, la capital del noreste de Inglaterra tuvo un papel protagonista en el surgimiento de este nuevo medio de transporte.

No sólo la población creció exponencialmente con el nacimiento de las primeras industrias; en la misma medida lo hizo el tráfico de mercancías, sobre todo desde y hacia Liverpool, el puerto marítimo más cercano. Una cosa llevó a la otra y, en 1829, Stephenson construyó la primera línea férrea entre dos ciudades. Y sí, efectivamente, las elegidas fueron las eternas rivales cuyos destinos se unieron definitivamente mediante raíles.

Así que en esta ciudad tan íntimamente ligada al ferrocarril uno de los venues más auténticos, como no podía ser de otra manera, es una estación de tren. Y no una cualquiera, sino la que fuera la principal de la ciudad, Manchester Central. Nada menos que 23.000 m² disponibles de espacio donde hacer rodar la imaginación al servicio de los organizadores de los eventos en este singular lugar, capaz de albergar hasta 10.000 personas.

Por fuera, presenta la imagen icónica de las grandes estaciones de tren del siglo XIX: una amplia semicircunferencia metálica con ventanales y coronada por un inexorable reloj de puntualidad británica. Por dentro, un edificio muy amplio y en cuyos planos el patrón fue la versatilidad, logrando crear espacios para cualquier tipo de necesidad.

FORMAS VICTORIANAS

Muy cerca de este gran espacio multiusos se encuentra el hotel The Midland, excepcional edificio de principios del siglo XX, cuya particularidad –además del típico estilo british de la época– es que en su interior tuvo lugar una de las reuniones más importantes para el mundo de la automoción. Aquí fue donde, en 1904, Charles Stewart Rolls y Frederick Henry Royce tuvieron una reunión para fraguar la que sería una de las compañías de automóviles más emblemáticas. El estilo de este histórico edificio, con huellas de la época victoriana y alguna que otra floritura, se deja ver aquí y allá por todo el centro de la ciudad, sobre todo a lo largo de Deansgate, cuyo trazado sigue la antigua calzada romana.

Pero si hay un lugar del que se puede esperar a Harry Potter salir volando por su ventana en su escoba mágica es el Ayuntamiento de la ciudad. Un abrumador estilo neogótico que simplemente impone por sus dimensiones. De hecho, tirando de filmoteca y por su parecido con Westminster, el edificio ha servido como Parlamento tanto en la película de La Dama de Hierro como en la de Sherlock Holmes de Robert Downey Jr. Algunos lo han descrito como un castillo de hadas o, según le de la luz, de terror, que algunas de sus pasarelas y gárgolas –con muchos filtros de por medio– también han salido en la última de Frankenstein.

Waterhouse, el diseñador del edificio, también se empleó a fondo en el interior. Mármoles, escaleras de caracol, artesonados elaboradísimos que cubren galerías abovedas y, por supuesto, arcos y ventanas ojivales con vidrieras por doquier. Es decir, el lugar idóneo para reuniones de pequeño tamaño en alguna de sus ocho salas dispuestas a tal efecto. El Gran Vestíbulo, con capacidad para 430 personas, puede ser el escenario de un evento de gala donde los asistentes vean de cerca los excepcionales murales de las paredes y creerse un lord o una lady durante unas horas. O lo que es lo mismo, como suelen decir allí: sentirse inspirado donde las grandes mentes se han reunido.

VIDRIO Y ACERO

Aunque Manchester surgió al calor del carbón de la Revolución Industrial, las huellas de las chimeneas que hace tiempo dejaron de echar humo han ido dejando paso a nuevos edificios donde los que mandan son el acero y el vidrio. Así que la mezcla de estos nuevos diseños –que se aproximan en cierto modo a la idea que tenemos del loft neoyorquino– con las macizas construcciones victorianas no deja indiferente.

Bridgewater Hall es un icono de ese nuevo Manchester, en pleno corazón de la ciudad. En un principio se ideó para ser la sede de los conciertos de renombre. No en vano, cuenta con un auditorio con capacidad para 1.800 personas, pero también dispone de espacios –cinco en total– más pequeños para reuniones reducidas. Su diseño innovador con arquitectura de vanguardia hace que pueda albergar cualquier tipo de evento.

No hay nada como sentirse en casa cuando se está fuera. Seguramente este era el propósito de HOME, el último edificio en añadirse a los espacios dedicados para eventos en Manchester. Abrió sus puertas en mayo del pasado año, con un diseño contemporáneo de enormes ventanales, y es la elección ideal en el centro para reuniones de tamaño medio –hasta 450 personas–- con chispas de creatividad.

FÚTBOL ES FÚTBOL

En el país que vio nacer el deporte rey, en la ciudad con dos de los equipos que más seguidores mueven, no podía faltar, por supuesto, el Museo Nacional del Fútbol, el mayor del mundo. También en la línea del acero y el cristal, su diseño vanguardista ofrece una visión extraordinaria. Efectivamente, un espacio muy pensado para los fanáticos del esférico, ideado para albergar presentaciones de producto o reuniones que no superen las 250 personas, capacidad máxima del Salón de la Fama. Además, como plus, los asistentes tienen la oportunidad de recorrer en exclusiva las galerías del museo y comprobar, en un test interactivo, sus conocimientos balompédicos.

Y sí, el fútbol mueve masas a Manchester, pero la ciudad demuestra con creces que existe una Gran Bretaña más allá de Londres, con una vibrante actividad comercial e industrial –sin muchas chimeneas humeantes– que merece la pena ser descubierta.

INNSIDE MANCHESTER
El hotel de la cosmopolita gama de Meliá –el primero de la marca Innside en Reino Unido– se encuentra situado a un paso de Deansgate, el cordón umbilical de la ciudad y muy cerca de Manchester Central. Sus 208 habitaciones son espaciosas y de estilo contemporáneo, con vistas tanto al centro como al distrito de negocios. Un hotel abierto en mayo de 2015 y pensado tanto para el ocio como para los negocios, ya que dispone de varios espacios –de hasta 200 m²– para reuniones y eventos corporativos. El restaurante propone un concepto gastronómico único, “Food for a Social Mood“, según el cual los clientes pueden disfrutar de una versión actualizada de la cocina mediterránea, en función de su estado de ánimo. Un must para los que quieran sentirse como en casa en un ambiente fresco y moderno.
1, First Street
Tel. +44 (0) 161 200 2500
www.melia.com/Innside-Manchester‎

HILTON MANCHESTER DEANSGATE
Lo más llamativo de este establecimiento es que está ubicado nada menos que en uno –si no el que más– de los edificios más altos de todo Manchester: Beetham Tower, de 47 pisos, aunque el hotel ocupa las primeras 23 plantas. Con esa carta de presentación, las vistas están garantizadas desde las habitaciones en las que destacan, además de su diseño moderno, unos grandes ventanales desde el suelo hasta el techo. Cuenta además con un spa y un Living Well Health Club para cuidarse/relajarse después de una sesión de trabajo, fuera o dentro del hotel, ya que puede albergar eventos de hasta 600 personas.
303, Deansgate
Tel. +44 (0) 161 870 1600
www.hilton.com

THE ALCHEMIST
Situado en Spinninfields, una de las zonas de moda de Manchester, el ambiente del local da esa sensación de gentefashion que pasa por allí a tomarse una copa después del trabajo. Pero no hace falta empezar por el gin tonic para disfrutar de este establecimiento, ya que desde primera hora de la mañana, el menú del desayuno ya ofrece contundentes opciones para empezar el día con fuerza. Para el resto del día, la carta incluye cocina de mercado y, cómo no, los tradicionales fish and chips.
3, Hardman Street
Tel. +44 (0) 161 817 2950
www.thealchemist.uk.com/spinningfields

TNQ RESTAURANT
“El paraíso de los amantes del buen comer”, así es como se definen en este restaurante situado en el Northern Quarter, otro de esos barrios en auge de la ciudad. Cocina tradicional con un toque contemporáneo en un ambiente muy relajado son sus señas de identidad. Es uno de esos sitios en los que apetece hacer sobremesa larga para disfrutar aún más del menú. Para los más sibaritas: en la carta de vinos se pueden encontrar referencias de todo el mundo, incluido un Rioja que es el preferido de El Bulli.
108, High Street
Tel. +44 (0) 161 832 7115

www.tnq.co.uk

TOUR OLD TRAFFORD
Aunque este año se hayan quedado fuera de la Champions, seguirá siendo una de las atracciones inevitables: la visita al estadio del Manchester United. Se sea o no aficionado al fútbol, la evocación del “Teatro de los Sueños” llega a todo el mundo. De eso se encargan los guías, que en un recorrido de 70 minutos por las instalaciones –vestuarios incluidos– ensalzan las glorias y hazañas del equipo. Y aunque no se tenga ni idea de lo que es un penalti, salir al campo por el mismo túnel que lo hacen los jugadores, jaleados por la música y sonido de ambiente de los partidos, dejan fuera de juego hasta el más escéptico. Eso sí, toda esta liturgia futbolística tiene sus preceptos y en este campo impera el “No pisarás el terreno de juego”… si no eres una estrella del fútbol. El tour se completa con la visita al museo, donde se exhiben los trofeos conseguidos, más sobre la historia del equipo y de sus jugadores, anécdotas varias y, por supuesto, la tienda oficial donde llevarse el souvenir de turno. Bonus track: es uno de los venues más emblemáticos de Manchester, con multitud de espacios para alquilar, alguno de ellos con capacidad hasta para 1.100 personas.
www.manutd.com/unitedevents
Tel. +44 (0)161 868 8000
toursenquiry@manutd.co.uk