
La recesión económica, la debilidad de la demanda interna y, ahora, el miedo a una caída de la renta disponible a causa del aumento del IVA, está forzando a muchas compañías a abrir mercados en el exterior. Los seguros a medida se convierten en la mejor opción para proteger estos viajes de empresa en busca de negocios internacionales.
Según el Índice de Comercio Exterior de Servicios –no turísticos- las exportaciones han aumentado en el primer trimestre de 2012 más del 3%. Aprovechando el dinamismo de la demanda externa, las empresas españolas apuestan cada vez más por la exportación, y no lo hacen solo en los mercados tradicionales.
Europa se nos queda pequeña para afrontar una crisis que, en mayor o menor medida, afecta también a nuestros vecinos. Este es uno de los motivos por los que el punto de mira de muchos empresarios se fija ahora en Asia, África o América del Sur: nuevos mercados, nuevas oportunidades… ¿Nuevos riesgos? En muchos países, sí.
Los viajes de negocios a determinados destinos, como los del centro de África u Oriente Medio, comportan un incremento del riesgo para el ejecutivo. Por ello, en los últimos años, las empresas han optimizado los recursos para cubrir las espaldas de quienes viajan con sus proyectos de inversión bajo el brazo.
Cubrir las actividades de dichos ejecutivos se convierte ya en parte de la política de recursos humanos de muchas empresas. Las aseguradoras, por su parte, responden con productos cada vez más personalizados, hechos a medida, lo que es sin duda una de las claves de futuro en este tipo de seguros.
Las coberturas para viajes de negocios deben ser más amplias y específicas, además de adaptarse especialmente al lugar de destino, la duración de la estancia y las necesidades que pueden surgirle a un ejecutivo. Así por ejemplo, cada vez más, se demanda una garantía de evacuación del empleado en caso de situación de emergencia, cobertura que tuvo que utilizarse en países como Túnez o Egipto, cuando estallaron las revueltas enmarcadas en la Primavera Árabe. Asegurar todo el material que dichos empleados necesitan, es otra de las prioridades de este tipo de seguros.
La empresa también debe cubrirse las espaldas para evitar gastos innecesarios. Fruto de esta prioridad, muchas compañías optan por incluir una garantía que les permita evitar costes si el viaje se pospone porque se ha cancelado la reunión a la que se enviaba al empleado. Lo mismo ocurre si dicho ejecutivo debe regresar al país de origen por motivos de salud. Los seguros específicos asumen los gastos derivados de enviar a un sustituto. Asimismo, es imprescindible que durante su estancia en el extranjero el ejecutivo cuente con una buena cobertura de salud tanto para él como para su familia, muchas veces también desplazada.
Son tantas y tan amplias las garantías que actualmente pueden incluirse en un seguro de viaje de negocios que las empresas lo contemplan ya como parte de su política de recursos humanos. Dar la máxima seguridad al empleado durante su estancia en el extranjero llega a formar parte del acuerdo contractual con la empresa, incluso puede reflejarse como parte de su retribución.
Ésta se convierte en una buena solución para satisfacer una necesidad básica de las empresas en la actualidad: optimizar los gastos asociados a los viajes al extranjero, ya que, ante la contracción de demanda interna que estamos viviendo, la expansión internacional es la vía para mantener el crecimiento. Una necesidad a la que las aseguradoras deben responder, como han venido haciendo, con la mejor propuesta. Esto es, con innovación y productos que ofrezcan auténtico valor añadido.
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MANUEL LÓPEZ
Consejero Delegado de Intermundial Seguros










