Inicio TENDENCIAS MEET IN OnAir MINISTRO PISTARINI (EZEIZA) – BUENOS AIRES. Un salto adelante

MINISTRO PISTARINI (EZEIZA) – BUENOS AIRES. Un salto adelante

TEXTO A. G. / FOTOS GOB. ARGENTINA

El mundialmente conocido como aeropuerto de Ezeiza es uno de los dos que dan servicio a la capital argentina —junto al Aeroparque Jorge Newbery— y el que concentra la práctica totalidad de los vuelos internacionales, más del 85 %. El pasado año estrenó una flamante nueva terminal en la que la sostenibilidad y el diseño son el punto fuerte, un avance de lo que en tendencias constructivas aeroportuarias será la regla en los próximos años.

 

El general Juan Pistarini fue el responsable de este proyecto, durante su cargo de ministro de Obras Públicas, allá en 1935. En su día, el objetivo era construir el aeropuerto más grande del mundo, acorde con el poderío económico que por aquellos entonces atesoraba este país sudamericano. Fue inaugurado en 1949, durante el primer mandato del general Perón, y efectivamente durante unos años fue el mayor del mundo en términos de superficie. Auqnue nació con tres pistas, el tradicional esquema de triángulo de la época, actualmente cuanta solo con dos.

El pasado mes de abril comenzó su actividad su nueva terminal (dispone de tres: A, para vuelos internacionales; B, nacionales, y C, para vuelos chárter y de carga), todo un hito para la historia de las infraestructuras del país, pues supone un gran salto adelante en tecnología y sostenibilidad. Esta estructura con forma de zepelín cuenta con 50.000 m2 y ha costado cerca de 230 millones de dólares. Además de disponer de todos los avances tecnológicos en materia de operación y seguridad, uno de sus grandes reclamos es que se abastece al 100 % por energía renovable.

Para ello, utiliza tecnología led en la iluminación, así como sistemas de refrigeración que ahorran hasta un 60 % de energía. Esto, sumado a su sistema de separación y eliminación de residuos, da como resultado una infraestructura aeroportuaria que logra resultados muy interesantes en lo que a sostenibilidad se refiere, algo irrenunciable en la actualidad.

Desde el punto de vista logístico y económico, la clave de esta nueva terminal es que permitirá al aeropuerto multiplicar el flujo de pasajeros al año: ahora puede soportar hasta 30 millones, frente a los 13 anteriores. Cuenta con área de check in con cinco islas independientes que dan cabida a 150 mostradores, decenas de puestos de auto check in y el resto de infraestructuras habituales. Además, incluye puestos de autogestión de equipaje (BHS). De este modo, se logra una importante aceleración en los procesos de embarque, lo que permite un flujo mayor y más cómodo de pasajeros.

En lo que respecta al ocio y las compras, con las nuevas incorporaciones el aeropuerto suma más de 6.000 m2 de duty free, que complementan los diversos establecimientos comerciales generales y de restauración ya existentes.

El transporte con la capital está garantizado por servicios de taxis, autobuses y ferrocarril. Los primeros se encuentran en las zonas de llegadas de las terminales. Los autobuses que conectan el aeropuerto con la capital son 394, 518, 51 y 8, en función del lugar de Buenos Aires al que se dirija el viajero. Hay también un bus directo nocturno que comunica ambos puntos en casi dos horas y que es muy económico. Por su parte, el tren cuenta con el ramal Ezeiza de la Línea General Roca, con salida de la Estación Plaza Constitución de la capital. Luego necesita combinación con los autobuses 394 o 518.

En lo que respecta al alojamiento, hay que desplazarse al menos una docena de kilómetros del aeropuerto para llegar a hoteles como el Holiday Inn Buenos Aires Ezeiza Airport, el Plaza Central Canning o el Howard Johnson. Al no disponer de salas de reuniones en el aeropuerto, aparte de los espacios vip, las infraestructuras MICE más cercanas se encuentran en dichos hoteles o unos cuantos kilómetros más allá, en la propia capital bonaerense.