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NOVEDADES DE PARÍS. Las mejores galas para los Juegos Olímpicos

TEXTO GELES RIBELLES

Restaurante La Tour d'Argent

A las puertas de los Juegos Olímpicos, que se inauguran el 26 de julio, París realza su imagen restaurando lugares emblemáticos y abriendo nuevos centros, como el recién construido Centro Acuático de Saint Denis, así como restaurantes y hoteles que realzan su indiscutible allure y charme. Un lavado de cara que rescata la esencia del siglo XVIIl, de la belle époque fundiéndose con el arte más rabioso, el sello de artesanos franceses y la creatividad de arquitectos, diseñadores y también de artistas españoles.

 

La XXXIII edición de los juegos no le pilla de sorpresa. En 1900 y 1924 ya fue sede del evento deportivo más importante del mundo. Pero esta vez es muy distinto. Bajo el eslogan “Juegos abiertos de par en par” la capital francesa está haciendo un esfuerzo titánico para brindar su mejor imagen y ultimar detalles.

Por primera vez en la historia de las olimpiadas, la ceremonia de inauguración no tendrá lugar en un estadio, sino en un escenario nada habitual. El río Sena acaparará todas las miradas, convirtiéndose en el gran protagonista. Una flota de barcos conducirá a los 10.500 atletas desde el puente de Austerlitz a lo largo de más de seis kilómetros hasta el Trocadero en el Campo de Marte, donde tendrá lugar la ceremonia final. Los espectadores podrán disfrutar desde los muelles y puentes el espectáculo en su recorrido de este a oeste a su paso por  puntos tan icónicos como Notre Dame, el Louvre, el Museo de Orsay o el Jardín de las Tullerías, hasta llegar frente a la torre Eiffel. Una puesta en escena que es todo un reto para la capital por motivos de logística y seguridad.

Treinta y dos deportes se desarrollarán en lugares emblemáticos de la ciudad. La adrenalina está servida en las calles de Montmartre con las carreras de ciclismo, mientras los jardines de Versalles acogerán las pruebas hípicas y el Grand Palais, tras tres años de titánica renovación, dará la bienvenida a los atletas de taekwondo. La Place de la Concorde se transformará en un parque urbano con pruebas de skateboard, baloncesto y bicicleta de motocross, y el Campo de Marte, en un arenal para la competición de voleibol playa. Incluso, a los pies de la torre Eiffel los aficionados podrán ver a los ganadores del día anterior, una oportunidad única.

Por su parte, el flamante Centro Acuático del barrio de Saint Denis, con capacidad para cinco mil espectadores, acogerá las pruebas de natación sincronizada, waterpolo y saltos de trampolín. Pantallas gigantes permitirán seguir las competiciones para aquellos que no hayan conseguido una entrada. Las pruebas de atletismo y maratón atravesarán los principales bulevares de la ciudad brindando la oportunidad de disfrutarlas gratuitamente.

 

Estrenos, moda, lujo y glamur

Nuevos locales aparecen en escena, como el restaurante Lafayette’s, decorado por Lázaro Rosa-Violán, con una gastronomía abanderada por el chef Mory Sacko, en el distrito VIII. Muy cerca, el hotel Le Balzac reabre sus puertas en junio con un spa japonés y el restaurante del tres estrellas Michelin Pierre Gagnaire tras una restauración total firmada por Festen Arquitectures. Maxim’s, una de las joyas art Nouveau, vuelve a brillar en la escena de la mano de la diseñadora Cordelia de Castellane, quien está detrás también del Hôtel de la Marine, en la plaza de la Concordia. Además de museo es un punto gastronómico indispensable para los parisinos más chic en los restaurantes Mimosa, Cafe Lapérouse y Musian by Ducasse Culture.

Más novedades. El hotel Le Grand Mazarin, con su animado restaurante Boubalé y cabaret secreto es una de las destacadas aperturas en el vibrante Le Marais, con el sello de Martin Brudnizki. La Bourse de Commerce presenta hasta el 2 de septiembre la magnífica exposición “Le Monde comme il va” y la colección de arte contemporáneo del mecenas François Pinault. Ogata es otro de los espacios de excepción en la rue Debelleyme con una tienda de té, un restaurante, un bar y una galería con diseño japonés y la deliciosa gastronomía del propietario y chef Shinichiro Ogata.

El glamur está asegurado por el grupo LVMH, de Bernard Arnault, patrocinador del evento y propietario de las galerías La Samaritaine, junto al hotel de lujo Cheval Blanc, en Pont Neuf. Las medallas olímpicas han sido creadas por la prestigiosa firma de joyería Chaumet. El espacio Dior en la avenida Montaigne reluce como nunca gracias a Peter Marino con un museo dedicado a la historia de la casa, la boutique, con una nueva zona de alta joyería, un restaurante y maravillosos jardines.

En el distrito de Saint Germain, las célebres galerías Bon Marché frente al icónico hotel Palace Lutetia y su ineludible bar Josephine, junto a la tienda de Hermès, que fue la antigua y magnifica piscina del establecimiento, son un buen punto para imbuirse del ambiente de la Rive Gauche. Remodelado por el arquitecto Franklin Azzi, La Tour D’argent, uno de los restaurantes más emblemáticos y sibaritas de París, con cuatro siglos de existencia, liderado por el chef Yannick Franques, estrena apartamento, bar y una envidiable terraza con vistas al Sena que será uno de los lugares más codiciados.

Suma y sigue. El hotel Château des Fleurs rescata la belle époque y el art nouveau en los Campos Elíseos diseñado por los arquitectos españoles Quintana Partners, mientras Philip Stark rinde homenaje a Dalí en el restaurante homónimo del hotel Le Meurice, frente a los jardines de la Tullerías. Espadon es el último estreno gastronómico en el Ritz, liderado por la chef Eugénie Béziat, junto al nuevo Public House, en el distrito de la Ópera, la brasserie inglesa del chef Calum Franklin decorada por Laura González. En definitiva, espacios y lugares tentadores, un aliciente más allá del deportivo para poner rumbo a París, que brillará como nunca haciéndose eco de su indisociable apelativo: la Ciudad de la Luz.