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SANTANDER. Como una ola

Fernando Sagaseta

Un siglo después de marcar tendencia con los baños de ola, precedente lejano del turismo de sol y playa que tantos ingresos y posicionamiento ha proporcionado a España en el mercado mundial de las vacaciones, Santander afronta su futuro con el tirón de certámenes como el Mundial de Vela de 2014 o proyectos como el Centro de Arte Botín, que van a colocar a la ciudad en un lugar privilegiado como destino cultural y de eventos.

¿POR QUÉ?
Ciudad moderna y cosmopolita.
Futuro Centro de Arte Botín.
Belleza natural de los alrededores.
Interesante oferta cultural.

¿CUÁNTO?
Conexiones de Iberia, Air Nostrum o Ryanair a Barcelona, Bruselas, Londres, Madrid, Milán, Palma de Mallorca, París, Roma, Sevilla, Tenerife y Valencia. Hay un ferry que hace la ruta entre Santander y Plymouth, en el Reino Unido.

¿CUÁNDO?
Cualquier época del año.

Aunque comenzaron a practicarse a mediados del siglo XIX, siguiendo los tratados médicos de la época que empezaban a recomendar el mar y la playa como fuente de salud, los llamados baños de ola alcanzaron verdadera proyección cuando el rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y toda su cohorte de familiares, amigos, conocidos y arrimados convirtieron el veraneo en todo un escaparate de la alta sociedad… hasta que llegó la II República.

Santander quizá no fue la primera ni la única en abanderar esta costumbre, pero la visionaria decisión del consistorio de la ciudad de regalar al monarca el Palacio de la Magdalena (por suscripción popular, eso sí) fue una jugada maestra del Marketing, porque a partir de entonces la presencia real tiñó al destino durante casi dos décadas con un hálito de glamur que la situó un peldaño o dos por encima de sus competidores.

El palacio es todo un emblema de la ciudad y uno de los venues más deseados para todo tipo de eventos, tanto por su envidiable ubicación, en la península del mismo nombre, como por la soberbia arquitectura montañesa con fuerte influencia inglesa que lo caracteriza. Desde luego, un lugar irresistible para pequeñas reuniones, presentaciones o cenas, dado el tamaño reducido de sus salones, el mayor de ellos de 108 m2. Ojo, entre junio y septiembre es sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y en ese periodo resulta muy complicado alquilar espacios. En la misma península también están disponibles para grupos las Caballerizas Reales, con tres pequeñas salas en dos plantas, y el Paraninfo, dotado con un auditorio de 328 butacas.

Es de agradecer la democratización del palacio que, lejos de representar el bastión del elitismo santanderino de aquellos felices años veinte, acoge ahora todo tipo de iniciativas culturales para uso y disfrute de la ciudadanía, incluido el parque público que lo rodea y que ofrece hermosos paseos para estirar las piernas tras una convención, además de maravillosas vistas del Sardinero, la playa de Bikinis, el Faro de la Cerda o el campo del golf de Mataleñas, que además de ser municipal (interesante condición por lo que significa para el bolsillo) cuenta con el plus estético de estar asomado sobre el mar. En la tierra de Severiano Ballesteros, cuya localidad natal, Pedreña, asoma al otro lado de la bahía, es casi obligado echarse un partidito.

El Sardinero, la zona residencial que se extiende frente a las playas Primera y Segunda, es un buen lugar para alojarse. A pocos minutos en autobús del centro de la ciudad, ofrece tranquilidad y una oferta hotelera más amplia y variada.

En la popular Plaza de Italia, uno de los lugares de encuentro preferidos por los santanderinos, se encuentra elGran Casino, de estilo afrancesado, otro de los venues emblemáticos, y más ahora, tras la remodelación finalizada el pasado verano. La dirección suele regalar entradas con copa de cava incluida a los congresistas que llegan a la ciudad. También es una excelente opción para celebrar cenas de gala en alguno de sus dos elegantes salones, para 380 y 200 personas sentadas, respectivamente. Las empresas que busquen un plus de personalización tienen un fiel aliado en el sistema de iluminación de la fachada, capaz de reproducir impactantes efectos para teñir la noche de color corporativo.

MÁS ESPACIOS
Siguiendo con la oferta para reuniones de la zona del Sardinero, no se pueden dejar atrás dos de las infraestructuras más importantes de la ciudad: el Palacio de Exposiciones y Congresos, con casi 10.000 metros de extensión, que apuesta por los grandes espacios diáfanos en un edificio de moderna construcción, modelo de accesibilidad y equipamiento de última generación; y el Palacio de los Deportes, con su original forma de ballena plateada, más orientado hacia los eventos de envergadura, gracias a su aforo de 10.000 personas.

Camino del centro, en pleno Puertochico, se alza una de las construcciones más polémicas de los últimos años, el Palacio de Festivales de Cantabria. La obra de Sáenz de Oiza no deja indiferente a nadie. Unos la consideran estrambótica y derrochadora, con su fachada de mármol de Macael y cobre envejecido, y otros valoran la fuerte personalidad de un edificio que emula a un templo griego.

En cualquier caso, el centro alberga una programación cultural de primer orden. Es sede del Festival Internacional de Santander, un certamen de prestigio y solera, y cuenta con espacios realmente interesantes en sus diez plantas, entre ellos la sala Griega, con su disposición en forma de foro; la sala Pereda, con un patio de 570 localidades; o la sala Argenta, un auditorio con 1.670 butacas y un impresionante escenario. El edificio ofrece además amplios espacios expositivos y ocho salas de reuniones.

El palacio va a ser testigo excepcional del Campeonato del Mundo de Vela Olímpica, en septiembre de 2014, que atraerá a 960 embarcaciones y 1.400 regatistas de 95 países. Justo frente a su fachada se dispondrá toda la infraestructura necesaria para el evento, que va a acelerar la reforma del frente marítimo, un proyecto largamente acariciado desde el traslado del puerto a Raos, hace 26 años, y que pretende recuperar medio millón de metros cuadrados para usos múltiples.

Pero el proyecto que más expectativas está generando es el futuro Centro de Arte Botín, llamado a convertirse en el emblema de la bahía, cuya primera piedra fue colocada el pasado mes de junio. El banquero, con una huella omnipresente por toda la ciudad, ha querido dar un paso más al aliarse con un arquitecto de relumbrón como Renzo Piano para levantar la que, sin duda, será la propuesta más vanguardista de Santander cuando abra sus puertas, a mediados de 2014.

La idea es construir dos volúmenes, una galería de exposiciones y un auditorio, que se elevarán cuatro metros y medio sobre el suelo para liberar el espacio de la planta baja y no romper la visión del mar. Ambos bloques estarán unidos por una pasarela peatonal hasta la Plaza de Arriba, con un trampolín de 25 metros situado por encima del nivel de mar que se convertirá en un privilegiado mirador.

El entorno va a experimentar también una gran transformación porque el tráfico quedará soterrado a lo largo de 200 metros para facilitar el acceso al centro y ampliar los Jardines de Pereda. Será un edificio transparente recubierto de piel cerámica para proyectar los reflejos del agua por todo el recinto. La ciudad ya se frota las manos pensando en las 200.000 visitas anuales que propiciará su “efecto Guggenheim”.

EL CENTRO

A pesar de la desventaja de haber sufrido un pavoroso incendio en 1941 que arrasó buena parte del centro de la ciudad, Santander luce hoy fresca y lozana tras su rápida reconstrucción. Es una urbe manejable a pie que permite agradables paseos y que ofrece rincones, rutas y edificios de indudable interés, desde el recorrido por los hitos del Camino de Santiago, hasta su cara más monumental, con parada obligada en la Plaza Porticada, el edificio de Correos, el neoclásico Banco de España, la plaza de Pombo y alrededores, la catedral o las sedes del Banco de España y, cómo no, del Banco de Santander.

Hay también una Santander comercial, marcada, entre otros, por el bullicioso ambiente del Mercado de la Esperanza; una Santander artística, que se muestra en el Museo de Bellas Artes o en la Biblioteca y en la Casa Museo Menéndez Pelayo; y una Santander natural, salpicada de magnolios, plataneros, alamedas y parques.

No hay que desaprovechar la ocasión de socializar en las terrazas degustando las afamadas rabas, los caracolillos o los mejillones. Tampoco de tomarse una copa por la noche en clásicos de la movida santanderina, como el Blues o el Drink, fundado por el hermano del recientemente fallecido Juan Carlos Calderón; o en locales de rabiosa actualidad, como el Grog o el Balenciaga Jazz, con su estética deliciosamente vintage. Para espíritus más tranquilos, mejor dirigirse a los garitos de la calle Castelar.

ALREDEDORES

Aunque Cantabria es infinita, como recalca su eslogan, las extensiones de programa más demandadas por los grupos que llegan a Santander se encuentran a menos de una hora por carretera. La más cercana es Santillana del Mar, la ciudad de las tres mentiras (ni es santa, ni es llana, ni está en la costa), una joyita medieval primorosamente conservada desde el s. XVI que atesora imponentes casonas, enormes blasones barrocos, una interesante colegiata, varias torres legendarias y un pasado íntimamente ligado a una de las grandes familias de Cantabria, con permiso de los Botín. A tiro de piedra de la localidad se encuentras la célebre cueva de Altamira, la “capilla Sixtina de Cuaternario”, cuya belleza sólo se puede admirar en forma de réplica, porque la original es coto vedado de investigadores.

Otra extensión casi obligada es la localidad de Comillas, declarada Conjunto Histórico-Artístico, con su impresionante concentración de edificios neogótico-mudéjares y centro de veraneo casi tan popular como la propia capital desde principios del siglo pasado. Merece una buena visita la Universidad Pontificia, que preside la villa desde una colina, y el Palacio de Sobrellano, donde se pueden celebrar incluso eventos si se negocia con tiempo con el Gobierno de Cantabria, su propietario actual.

Si el presupuesto lo permite, aunque sus tarifas resultan de lo más razonables fuera de la temporada de verano, es posible alquilar nada menos que El Capricho de Gaudí, una verdadera rara avis del modernismo fuera de Cataluña y, desde luego, una de las joyas del arquitecto. Las distintas estancias y el entorno de este palacete, antigua residencia de verano de un indiano enriquecido emparentado con el marqués de Comillas, son una maravilla para celebrar cualquier evento. Oportunidades como esta son las que marcan la diferencia de un destino que empieza a tener su sitio en el mundo MICE.

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REAL *****GL
Situado sobre una colina con impresionantes vistas de la ciudad y del mar, este soberbio edificio fue construido en 1917 para albergar a los veraneantes de la alta sociedad de la época. Hoy en día sigue siendo una institución, miembro de The Leading Hotels of the World. Está negociando su gestión con otra cadena tras romper su contrato con Husa. Con varios salones para eventos hasta 260 personas en teatro y centro de talasoterapia.
Pº Pérez Galdós, 28
Tel. 942 272 550 /
www.hotelreal.es

BAHÍA****
Quizá el mejor situado de toda la ciudad. Una elección segura por la calidad del servicio, las habitaciones, 120 de las cuales tienen vistas al mar, y sus amplios espacios, con 12 salones de distintas capacidades. En el mayor de ellos se pueden ofrecer banquetes para 600 personas.
Avda. Alfonso XIII, 6
Tel. 942 205 000 /
[email protected]

SANTEMAR ****
Un clásico del segmento MICE junto al Casino, en el Sardinero. De estilo funcional, es el más indicado para grupos numerosos, al contar con 350 habitaciones, sin suites. Dispone de diez salones, un jardín japonés, y está muy preparado para la accesibilidad, con rampas y demás. Una curiosidad: alquila bicis eléctricas.
Joaquín Costa, 28
Tel. 942 272 900 /
[email protected]

GRAN HOTEL SARDINERO ****
Aunque primorosamente restaurado sobre los planos originales de 1915, el hotel es lo más avanzado en decoración que se puede encontrar en la ciudad. Clásico y moderno a la vez. Reabierto en julio pasado con una atmósfera verdaderamente cool, cuenta con varias junior suites en las esquinas que son una delicia, además de los dúplex de los torreones. Con varios salones para reuniones y eventos.
Pza. Italia, 1
Tel. 942 27 11 00 /
[email protected]

CASA SETIÉN
Un lugar completísimo en todos los sentidos. Por su emplazamiento, junto al puente medieval de Puente Arce; por su cocina, exquisita; por su amplia bodega; y por la esmerada decoración. Además, ocupa una finca con un sinfín de posibilidades para grupos, con salones y espacios para todos los gustos y un nuevo pabellón para eventos y celebraciones de asombrosa factura ecológica. Su dueño, Tomás Valdés, es el mejor ejemplo del refinamiento que ha adquirido un lugar tan histórico.
Barrio Puente, 5-6. Oruña-Piélagos
Tel. 942 575 251 /
[email protected]

BODEGA DEL RIOJANO
De visita obligada para cualquier forastero, con una historia que se remonta a 1940. Las tapas de sus enormes barriles forman un soporte excepcional para un museo de pintura de las más variadas tendencias. Comida tradicional muy buena.
Río de la Pila, 5
Tel. 942 216 750 / [email protected]

CHIQUI
Con espléndidas vistas a la playa del Sardinero. Amplia carta con cocina tradicional cántabra y toques de innovación.
Avda. Manuel García Lago, 9
Tel.  942 282 700 /
[email protected]

CAÑADÍO
Un referente que acaba de abrir sucursal en Madrid. Carta innovadora con base cántabra. Salón renovado el año pasado.
Gómez Oreña, 15
Tel. 942 314 149 /
[email protected]

BAR DEL PUERTO
Las mejores gambas a la gabardina de Santander. El sitio es caro, pero el marisco es de primera.
Hernán Cortés, 63
Tel. 942 21 30 01 /
[email protected]

EL SERBAL
Creativo y de atmósfera tranquila, es el único con estrella Michelin de la capital.
Andrés del Río, 7
Tel. 942 222 515 /
[email protected]

CUEVA EL SOPLAO
Una de las mayores atracciones turísticas de la región, en el extremo occidental de la provincia. Una recreación de tren minero traslada a los visitantes hasta la entrada, donde se puede admirar una soberbia colección de estalactitas, coladas y excéntricas. Para los más intrépidos, hay una recorrido de aventura por las zonas menos accesibles. La organización proporciona casco con luz, buzo y botas de agua. Cuenta con restaurante  y una sala para reuniones o eventos.
www.elsoplao.es

MAGDALENA EN SEGWAY
Se pueden alquilar junto al Campo de Polo y al Restaurante, al final de la recta principal de la entrada a la península. El horario varía según la temporada. Durante el recorrido se puede parar en el mini-zoo gratuito con focas, patos y pingüinos. Para los que prefieran algo más cómodo hay un tren turístico.
www.planeasantander.com

FORESTAL PARK
Un divertido parque junto al faro de Cabo Mayor donde practicar todo tipo de habilidades con obstáculos y tirolinas sobre las copas de los árboles.
www.forestalpark.com