Vincci Hoteles recicló casi la mitad de sus residuos en 2021

Vincci Hoteles recicló casi la mitad de sus residuos en 2021

Compartir

La cadena Vincci recicló el 46% de sus residuos en el último año. Así lo ha determinado un estudio que ha realizado la compañía, cuyo objetivo es analizar y hacer seguimiento del Plan de Gestión y Minimización de Residuos 2021-2030. Puesto en marcha el año pasado, el proyecto tiene como principal meta la reducción de residuos en distintas áreas del grupo hotelero y su correcta gestión.

El reciclaje forma parte de la apuesta continua de Vincci Hoteles por una economía circular, que da respuesta a la tendencia creciente de elegir un estilo de vida responsable, también en la planificación de los viajes.

Entre los múltiples objetivos incluidos en su Memoria de Sostenibilidad Anual está el del aumento cada año del reciclaje de la compañía, una meta que forma parte de su Plan de Gestión y Minimización de Residuos 2021-2030, y que ha contribuido a que la cadena hotelera haya reciclado casi la mitad de sus residuos, el 46%, en 2021.

La cifra es el resultado de las distintas acciones que está realizando Vincci Hoteles en este sentido encaminadas tanto a la reducción de residuos como a su correcta gestión, propiciando que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible.

De esta forma, el grupo ha dado un paso más centrando sus esfuerzos en reducir la generación de residuos con medidas como la revisión de criterios de compra para dar preferencia a productos a granel, introducción de dosificadores y dispensadores en alimentación y productos del baño, etc.

Una de las principales medidas puestas en marcha, es la de la eliminación de todos los productos de plástico de un solo uso de la cadena, dentro de su plan ‘Plastic Free’. También la sustitución y revisión de amenities y productos de bienvenida para adaptarlas a las demandas actuales.

Desde sus orígenes, Vincci Hoteles ha emprendido el reciclaje de diversos materiales como el papel, cartón, vidrio, pilas, envases, aceite, corcho, jaboncillos de glicerina, cápsulas de café, fluorescentes o tóners, entre otros.

En muchos casos, el reciclaje tiene además una doble finalidad, medioambiental y social, como es el ejemplo de los tapones de plástico, que se destinan a ayudar la infancia a través de la Fundación Seur; los textiles que se donan a distintas fundaciones o se reutilizan sus fibras para la reutilización en nueva ropa; los corchos de vino que son utilizados para hacer tablas de surf o mobiliario en colaboración con la organización Richpeoplethings; y las cápsulas de café, que se depositan en un contenedor diferente para el posterior reciclado del aluminio y compostar los posos de café para abonar campos.

Uno de los principales programas es el de la reducción de desperdicio alimentario, ‘Desperdicio Cero’, en el que se plantea no solo un control de compras y caducidades, sino que la comida sobrante vuelva a tener un inicio, pueda consumirse y no acabe en la basura.

Este programa, revisa los procedimientos de elaboración, almacenaje y compras de alimentos y bebidas, y mediante el uso de un software específico que ayuda a reducir en al menos un 50% los desperdicios alimentarios de la cadena.