
Situado a apenas 20 kilómetros del centro de Bakú, el aeropuerto de la capital de Azerbaiyán se ha consolidado como una de las grandes infraestructuras aeroportuarias del Cáucaso y de las antiguas repúblicas soviéticas de la región. Con casi un siglo de historia y profundamente renovado desde finales del siglo XX, su apuesta por la tecnología ha culminado con el traslado de toda su gestión técnica a la nube.
TEXTO A. GUARDIA FOTOS ARCHIVO
El antiguo aeropuerto de Bina, que comenzó a operar vuelos a Moscú en 1933, es hoy uno de los grandes centros aeroportuarios de la región. Su singular arquitectura, de factura turca, sorprende por la combinación de materiales como la madera y el cristal y constituye una llamativa carta de presentación para quienes llegan a Azerbaiyán.
Bakú, capital de uno de los grandes productores de petróleo de la antigua URSS, atesora además una historia milenaria. Tradición y desarrollo económico confluyen también en su aeropuerto, situado unos 20 kilómetros al noreste de la ciudad y centro de operaciones de compañías como Azerbaijan Airlines, Azal Avia Cargo y Silk Way West Airlines. El recinto fue renombrado en honor al presidente Heydar Aliyev en 2004.
Desde el punto de vista arquitectónico, el complejo cuenta con dos terminales. La Terminal 1, levantada en el emplazamiento de la antigua instalación soviética, destaca por su diseño futurista. Obra de la compañía turca Autoban, dispone de cuatro plantas y 65.000 m², con capacidad para recibir hasta tres millones de pasajeros al año.
Su característica estructura triangular está cubierta por un techo semitransparente que favorece la entrada de luz natural. En el interior, cafeterías, restaurantes, zonas de descanso y áreas infantiles conviven con unas singulares estructuras semiesféricas de madera que se han convertido en una de sus señas de identidad. Allí se encuentra también la GYD Baku VIP Lounge, dotada de los servicios habituales de las salas de alta gama de los grandes aeropuertos internacionales. La Terminal 2, por su parte, está destinada a los vuelos nacionales y de bajo coste. El complejo dispone asimismo de una terminal de carga, operativa desde 2005, y dos pistas.
Tecnología y servicios
El aeropuerto ha recibido distintos reconocimientos de Skytrax, entre ellos la calificación de Aeropuerto Regional de 5 estrellas, así como menciones por la calidad del servicio de su personal. En 2023 dio un nuevo paso en su proceso de transformación tecnológica al convertirse en el primer aeropuerto del mundo en trasladar por completo sus sistemas a tecnologías en la nube.
En cuanto al alojamiento, a apenas cinco minutos a pie se encuentra el Fly Inn Baku, de cinco estrellas. Otras alternativas próximas son Premium Airport Residence, a 1,8 kilómetros, y Premium Airport Residence 2, a 1,9. La oferta se amplía considerablemente en el centro de Bakú, comunicado con el aeródromo por diferentes medios de transporte.
Por carretera se puede recurrir al taxi, con tarifas negociables, o a servicios VTC como Bolt. Aunque el metro no llega hasta las terminales, el AeroExpress conecta directamente el recinto con el centro en unos 35 minutos. Sus autobuses climatizados funcionan las 24 horas y enlazan con 28 May, uno de los principales puntos de conexión de la red de metro, y con la estación ferroviaria de la ciudad.
La frecuencia oscila entre 20 y 45 minutos y los vehículos disponen de wifi, baños y una pequeña cocina con frigorífico. El pago se realiza mediante una tarjeta de transporte específica, ya que no se admite efectivo, y los billetes pueden adquirirse en las máquinas BakıKart situadas a la entrada del aeropuerto.
Como en la antigua Ruta de la Seda, en este enclave vuelven a encontrarse culturas y viajeros. Diseño, tecnología y la pujanza económica de Bakú confluyen así en una infraestructura que sirve tanto de puerta de entrada al país como de escala para quienes recorren una región históricamente situada entre Oriente y Occidente.










