
La inteligencia artificial, tan valorada como temida por el alcance de sus posibilidades, gana terreno como una herramienta cada vez más integrada en la industria aérea. Desde los primeros asistentes virtuales hasta los sistemas capaces de predecir y detectar rutas de aves o anticipar la evolución del precio de los combustibles, sus aplicaciones se multiplican. La ingente cantidad de datos que genera el sector, procesada mediante IA, ofrece un enorme potencial para mejorar la eficiencia de sus distintos actores, siempre que su uso esté controlado, optimizado y respaldado por la supervisión humana.
TEXTO Á. GUARDIA FOTOS ARCHIVO
Ya en 2025, las principales compañías aéreas de Estados Unidos, American Airlines y Delta Air Lines, apostaron por la IA para revolucionar su negocio de transporte aéreo. En el campo de la operativa de tráfico, la primera presentaba Smart Gating, una herramienta que utilizaba el aprendizaje automático para acortar los tiempos de rodaje, reducir la congestión de la rampa y permitir que los aviones llegasen más rápido a las puertas. Además, comenzó a usar la IA en sus procedimientos para la gestión de los enormes volúmenes de datos con el objetivo de analizarlos, aprender y mejorar.
Por su parte, Delta lanzaba Delta Concierge, una herramienta digital basada en inteligencia artificial e integrada en la aplicación Fly Delta. El servicio permite a los clientes interactuar con la aerolínea y acceder de forma más sencilla y personalizada a información sobre llegadas y salidas, procedimientos, condiciones meteorológicas, documentación y otros aspectos relacionados con el viaje. Una muestra de cómo la IA comienza a transformar la experiencia del pasajero y anticipa el futuro de la relación entre las aerolíneas y sus clientes.
Pero las norteamericanas no son las únicas punteras. Iberia, por ejemplo, está colaborando desde hace tiempo con grandes empresas tecnológicas como OpenAI en el campo de la IA generativa para hacer frente a la competencia. De hecho, ha sido el primer operador en poner este tipo de tecnología al alcance de sus clientes. Gracias a su asistente inteligente, los usuarios pueden hacer de todo: comprar, check-in, reservar… Su apuesta, IberiaGPT, integrada en ChatGPT, permite consultar vuelos con todos los datos, algo pionero en una industria inmersa en una auténtica carrera de innovación.
Pero la compañía española no solo se centra en el cliente, también apuesta por el uso de la IA en el apartado operacional: mantenimiento, formación, etc. Y esto es extensible al resto de compañías de IAG. Aer Lingus, Level y Vueling están trabajando ya con sistemas que analizan el mantenimiento de los motores, la disponibilidad de piezas o la operatividad de los aviones.
De hecho, Vueling lleva tiempo integrando la IA para gestionar sus recursos y optimizarlos, para que el cliente tenga la mejor experiencia en el marco de unas operaciones que dependen de múltiples aspectos externos. Se trata de efectuar análisis preventivos y gestionar los datos para obtener la información más eficaz. También de ofrecer el soporte al cliente y una gestión muy proactiva, además de una optimización de los procesos y una eficiencia de los recursos, desde el combustible, hasta limpieza o el catering. Todo para que la experiencia del viajero sea la mejor posible dentro de la complejidad de las operaciones.

Años clave
«2026 será un año decisivo para la IA de agentes en aviación. En los próximos 18 meses, la mayoría de las aerolíneas pasarán de la exploración al despliegue real, integrando agentes a lo largo del viaje y en las operaciones clave». Estas palabras, pronunciadas por Julie Shainock, Global MD for Travel, Transport & Logistic de Microsoft, el pasado mes de junio, no hacen sino refrendar una apuesta generalizada.
Delta, American Airlines, Iberia, Cathay, Vueling, Level, Ryanair… Compañías de todo tipo y tamaño están adoptando a marchas forzadas la inteligencia artificial de la mano de los principales gigantes tecnológicos. En los últimos tiempos denostada, o más bien temida, lo cierto es que su aplicación en la aviación no deja de crecer. «Esperamos que la IA mejore prácticamente todos los flujos de trabajo de las aerolíneas, desde la planificación de red hasta la atención al cliente», asegura Cyril Tetaz, VP Airline Solutions de Amadeus.
Esta compañía tecnológica ha firmado con Microsoft el informe Las aerolíneas en la era de la IA autónoma: casos de uso y claves para iniciar su adopción, que analiza cómo la IA está transformando la forma en que operan las aerolíneas, así como la redefinición, en algunos casos radical, de múltiples funciones, desde el comercio electrónico hasta las operaciones y la distribución.
Sin ir más lejos, la inteligencia artificial ofrece un amplio margen de mejora en la relación con el cliente, desde la personalización de ofertas y de la experiencia del pasajero hasta las acciones comerciales, el marketing digital inteligente o la gestión automatizada de llamadas. Y este es solo uno de los numerosos ámbitos de la aviación en los que esta tecnología puede desempeñar un papel cada vez más relevante.
Colaboración global
Cada operador va ganando posiciones en un mercado vertiginoso. Ryanair y Google Cloud firmaron en agosto un acuerdo de colaboración por cinco años a través del cual la aerolínea irlandesa desplegará Google Workspace y, especialmente, los servicios de Google Cloud, entre los cerca de 35.000 empleados en toda su red.
El objetivo de esta alianza es «respaldar el crecimiento de la compañía hasta alcanzar los 300 millones de pasajeros para 2034». Para ello, Google Cloud aporta un completo ecosistema tecnológico de inteligencia artificial que incluye infraestructura especializada, modelos como Gemini, capacidades de gestión de datos, soluciones de seguridad multicloud, herramientas y
En concreto, Gemini Enterprise se usará en Ryanair para «ayudar a automatizar la toma de decisiones, optimizar la logística de las tripulaciones de vuelo y respaldar la productividad corporativa general», al tiempo que refuerza la resiliencia de la compañía mediante esta nueva estrategia de nube dual.
En este tipo de alianzas, existen tres grandes campos de batalla. En primer lugar, el de la seguridad. Por ejemplo, según reza el mencionado acuerdo, Google Cloud ayudará a Ryanair a crear un sistema flexible para poder utilizar múltiples proveedores de la nube. Esto significa que, si una plataforma cloud experimenta algún problema, los servicios críticos de la aerolínea se adaptarán rápidamente, manteniendo los vuelos y la atención al cliente en funcionamiento sin interrupciones. Esto contribuye a la seguridad de todos los procesos.
En segundo lugar, es importante que la operatividad del sistema mejore. En el caso de Ryanair, por ejemplo, usará modelos de Google DeepMind, como AlphaEvolve y WeatherNext, para dar soporte a las operaciones de la flota y a la programación del mantenimiento.
Un tercer elemento que ayuda a potenciar la alianza tecnológica con la IA es la infraestructura colaborativa. Así, el despliegue de Google Workspace con Gemini permite a las compañías aéreas modernizar sus flujos de trabajo al sustituir sus sistemas de colaboración actuales por una nueva plataforma orientada a la nube.
Ayuda para la sostenibilidad
De entre todos los aspectos mensurables, la sostenibilidad es ya un paradigma de la industria. En este sentido, la ayuda que ofrece la IA para analizar datos y buscar los mejores resultados está siendo todo un hallazgo. Búsqueda de rutas eficientes, análisis de corrientes de aire para optimizar el gasto de combustible, flujos de viajeros en función de sus preferencias y localización… Los ejemplos son múltiples. «La aviación necesita soluciones para hacer frente al cambio climático y la inteligencia artificial está acelerando este proceso», declara Lawrence Fong, director del área Digital y de IT de Cathay Pacific.
Por cierto, la aerolínea de Hong Kong y Google han anunciado un acuerdo de cooperación para la investigación sobre las estelas de condensación y su impacto para la industria. Se refiere a las líneas de nubes blancas que forman los aviones al atravesar determinadas condiciones climatológicas a gran altitud. Pese a que suelen desaparecer rápidamente, algunas pueden perdurar y extenderse hasta formar nubes de mayor tamaño que retienen calor en la atmósfera.
La solución desarrollada por Google combina modelos predictivos basados en inteligencia artificial, herramientas de detección por satélite e información meteorológica para anticipar las áreas en las que pueden formarse estas estelas. Estos datos permiten a los controladores aéreos y a los pilotos realizar ajustes de altitud para evitar esas zonas, similares a las maniobras que se llevan a cabo para sortear áreas con turbulencias.
La iniciativa refleja hasta qué punto la inteligencia artificial está ampliando su presencia en distintos ámbitos de la aviación, desde las operaciones hasta la reducción de su impacto climático. El sector se encuentra inmerso en una transformación tecnológica que abre nuevas posibilidades, pero que también plantea un desafío: avanzar en la automatización y la incorporación de nuevas herramientas sin renunciar a la supervisión y al control humanos.

¿QUÉ OPINAN LOS PILOTOS?
Es importante conocer qué opinan los profesionales de la irrupción de la IA en el sector aeronáutico, en la seguridad operacional. En el II Congreso Español de Seguridad Operacional Aeronáutica, organizado el año pasado por el sindicato de pilotos SEPLA, expertos de distintas ramas del sector pusieron de manifiesto que la IA es una gran oportunidad para el negocio aeronáutico y que es necesario aprovechar todo lo que ofrece. Pero también es cierto que es necesario conocer a la perfección los ámbitos de aplicación y los riesgos inherentes a su utilización descontrolada. En definitiva, coincidieron en que siempre, al final de todos los procesos, ha de haber una persona que se encargue de la supervisión.
Uno de los principales retos es el formativo, que los profesionales se adapten de manera eficaz y rápida a las nuevas tecnologías y sistemas, en permanente cambio y evolución. Como destacaron tanto pilotos como compañías, es fundamental el trabajo que se está desarrollando en todo lo relacionado con el mantenimiento predictivo de aeronaves, así como el análisis de datos en el área de control aéreo. También es importante la seguridad tanto en el aire como en tierra, en todas sus vertientes: desde análisis de posibles averías a control del flujo de pasajeros.
En este sentido, la IA permite analizar todos los datos relacionados y establecer patrones, identificar riesgos, anticiparse a posibles incidencias de seguridad y extraer patrones de aprendizaje que luego se pueden emplear para mejorar. Pero, de nuevo, todo siempre con supervisión humana, puesto que la IA se puede utilizar para optimizar la actividad, pero también para buscar fallos en el sistema con distintos intereses no siempre alineados con la ética y el correcto desempeño económico.
LA NUEVA BATALLA POR LA VISIBILIDAD
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha abierto un nuevo terreno para las marcas. A la tradicional batalla por aparecer en los primeros resultados de los buscadores se suma ahora otra: estar presentes en las respuestas que ofrecen los asistentes de IA cuando un usuario pide información o recomendaciones sobre un destino, un vuelo o una aerolínea.
Esta nueva forma de visibilidad también empieza a medirse. Un estudio realizado por IAListening analizó la presencia de las aerolíneas en las respuestas generadas por una veintena de sistemas de inteligencia artificial en los mercados de España, Estados Unidos, Canadá y México. Para ello, planteó 14 preguntas y recopiló más de 700 respuestas.
Los resultados situaron a Iberia en primera posición, seguida de Lufthansa y Air France. Air Canada y Vueling completaron los cinco primeros puestos, mientras que Aeroméxico, KLM, Iberia Express, British Airways y Ryanair ocuparon las siguientes posiciones.
Más allá de la clasificación, el estudio apunta a un nuevo frente para las compañías aéreas: conocer qué información ofrecen los sistemas de IA sobre sus marcas, qué presencia tienen en sus respuestas y cómo son presentadas cuando un viajero recurre a estas herramientas para informarse o tomar decisiones.










