
El Reglamento UE 2023/2405, también conocido como ReFuelEU Aviation, tiene como objetivo contribuir a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, a unos cielos más sostenibles. Para ello pretende que toda la cadena, formada por proveedores, aeropuertos y aerolíneas, inyecte una mayor proporción de combustibles de aviación sostenibles (CAS o SAF) en el consumo global. La meta es lograr en 2030 el 6 % y ¡un 70 % en 2050! La buena noticia es que, por ahora, las previsiones se están cumpliendo, según la Comisión Europea.
TEXTO Á. M. FOTOS ARCHIVO
La ReFuelEU Aviation —Reglamento UE 2023/2405—, según las autoridades comunitarias, «está destinado a garantizar condiciones de competencia equitativas para el transporte sostenible». Como es bien sabido, el objetivo es incrementar el uso de combustibles sostenibles en los aviones para lograr una reducción significativa de su huella ambiental, uno de los principales hándicaps de este medio de transporte.
En porcentajes reales, esta propuesta normativa marcaba un 2 % de combustible de aviación sostenible (CAF o SAF) para el 2025, exige un 6 % para este año y así progresivamente hasta lograr un ambicioso 70 % en 2050. Todo ello se enmarca dentro del paquete legislativo comunitario «Objetivo 55», aprobado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea en un 55 % como mínimo en 2030 respecto al nivel de 1990.
Las autoridades comunitarias apostaron por una normativa progresiva, pero exigente, ante la importancia de lo que está en juego. En líneas generales, el paquete persigue tres grandes objetivos. El primero es impulsar el uso de combustibles sostenibles, cuya proporción deberá alcanzar el 70 % en los aviones europeos en 2050. El segundo afecta a los combustibles sintéticos o renovables de origen no biológico, para los que se establecen cuotas destinadas a elevar su presencia desde el 1,2 % en 2030 hasta el 35 % en 2050.
Por último, la normativa pretende evitar el tankering, es decir, la práctica de cargar más combustible del necesario para eludir el repostaje en aeropuertos donde resulta más caro. Según la Comisión Europea, la medida busca reducir las emisiones derivadas del peso adicional que transportan los aviones. Para ello, las compañías deberán repostar en cada aeropuerto de la Unión al menos el 90 % del combustible necesario para sus vuelos anuales.
Los protagonistas
Un aspecto relevante de la normativa es que implica a todos los actores del sector: proveedores de carburante, compañías aéreas y aeropuertos. Los primeros deberán aumentar progresivamente la proporción de CAS mezclados con combustible de aviación convencional, como establece el artículo 4. Por su parte, los operadores de aeronaves que despeguen de aeropuertos de la UE tendrán que repostar el carburante necesario para operar sus vuelos, con el fin de evitar las emisiones asociadas al peso adicional y combatir el tankering (artículo 5). Finalmente, los aeropuertos deberán garantizar el acceso a las infraestructuras necesarias para suministrar, almacenar y repostar CAS, de acuerdo con el artículo 6. En España, la supervisión del cumplimiento de esta normativa corresponde a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).
Nivel de cumplimiento
El pasado año, la Comisión Europea publicó un informe sobre la evolución del mercado de los combustibles de aviación sostenibles y las posibles mejoras de su mecanismo de flexibilidad. Según la institución comunitaria, la industria avanzaba hacia el cumplimiento de la cuota del 2 % de CAS fijada para 2025 en los aeropuertos de la UE y se encontraba en la senda prevista para alcanzar el 6 % en 2030.
Para favorecer el aumento gradual de la producción, el sistema de flexibilidad permite a los proveedores cumplir sus obligaciones de mezcla de forma conjunta en los aeropuertos de la UE hasta 2035. El informe concluía que esta fórmula, unida al incremento de la capacidad productiva, «está impulsando el progreso hacia el logro de los objetivos de CAS, sin necesidad de implementar los complejos mecanismos de flexibilidad adicionales previstos».
A estas medidas se suman otras iniciativas destinadas a favorecer el desarrollo de los combustibles sostenibles, entre ellas estudios de viabilidad y programas de capacitación en trece países africanos y la India. Los Estados miembros también podrán respaldar su producción, mientras que las ayudas financieras directas contribuirán a reducir la diferencia de precio entre los CAS y el queroseno fósil.
En el ámbito privado, la propuesta de revisión de la Directiva sobre fiscalidad de la energía contempla un tratamiento preferente para los CAS. La UE también facilitará el acceso a financiación para impulsar tanto su producción y adopción como las inversiones privadas vinculadas a la sostenibilidad. El objetivo final pasa por reducir las emisiones de la aviación mediante una transformación progresiva de los carburantes utilizados en los aeropuertos.










