CLASES HÍBRIDAS. Ni Turista, ni Business

CLASES HÍBRIDAS. Ni Turista, ni Business

Miriam González

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Desde hace años a la clasificación tradicional de las cabinas de los aviones en Turista y Business —incluyendo además la opción First Class en algunas compañías— se le ha unido una nueva cabina. Y es que, si en el medio está la virtud, hay quienes la encuentran viajando entre Turista y Business. O lo que es lo mismo, la clase híbrida que han incorporado algunas aerolíneas y que permite, sin salirse mucho del presupuesto, lograr una mayor comodidad para el pasajero.

 

El sector de los viajes de negocio lleva meses viviendo en la estabilidad de los buenos augurios, pero el control de costes para cumplir con la política corporativa siempre ronda a los travel managers, que han de buscar el equilibrio entre no gastar demasiado y la comodidad del viajero. De hecho, según un estudio de American Express Global Business Travel, que repasa los hábitos y destinos de las empresas ubicadas en España para gestionar las reservas aéreas de los viajes corporativos, el 96 % de los viajeros de negocio utilizar la clase turista en vuelos domésticos. Esa cifra baja al 53% cuando se trata de largo radio para garantizar la comodidad y el descanso. Y es que, según ese mismo estudio, el hábito de mirar el euro con cariño llegó en los años de la crisis y parece que se quedará para siempre.

Es lógico imaginar que las mentes pensantes de las compañías aéreas no hayan tardado mucho tiempo en ver la oportunidad que representa esta coyuntura en el que las empresas velan por su presupuesto y, cada vez con más frecuencia, por la comodidad de sus viajeros corporativos. Tampoco habría que dejar pasar por alto el hecho de que las aerolíneas cada vez tiran más de los ancillaries para cobrar en Turista por cosas que antes estaba incluidas: selección de asiento, facturación, menú… Al final, el precio base de una tarifa económica se termina incrementando un porcentaje considerable para tener lo mismo… y con menos espacio para las piernas en la mayoría de los casos. Aquellos maravillosos años en los que te hacían sentir VIP solo con entrar en el avión ya pasaron.

Así llegó una nueva clasificación en las cabinas de los aviones, generalmente para vuelos de larga distancia. Ni Turista, ni Business, sino algo entre medias. Dependiendo de la compañía, puede llamarse Turista Premium, Premium Economy o similares, pero lo que engloba a todas es el concepto de clase ‘híbrida’, con un precio más ajustado que las clases ejecutivas y con algunas comodidades extra —y no solo hablamos de mantas mejor logradas— sobre la clase Turista.

De esta forma, todos contentos: la empresa, porque controla el gasto, y quien tiene que desplazarse viaja más cómodo y con el regustillo de vivir una experiencia Premium. Al fin y al cabo, no a todo el mundo le apasiona volar y menos aún sin elegir destino. Y los viajes de negocio de largo radio —bleisure aparte— suelen traducirse en trayectos largos para estancias cortas que se saldan con dos o tres reuniones de trabajo. Por ello, lo ideal es llegar con un poco de frescura y descanso para hacerles frente.

QUE EL TIEMPO PASE VOLANDO

Para inaugurar la temporada de verano de 2017, Iberia introdujo la clase Turista Premium en 37 aviones de largo radio, con el objetivo de ir incrementando su presencia en toda la flota de largo recorrido. Al cierre de esta edición, los vuelos con destino La Habana han sido los últimos en incorporar esta nueva clase. El trato de preferencia a los viajeros empieza en el momento de hacer la reserva, con elección de asiento y tarjeta de embarque anticipada. Una vez en el aeropuerto, la Turista Premium de Iberia dispone de acceso exclusivo a mostradores de clase Turista para realizar el check-in y mayor franquicia de equipaje, con una maleta extra.

Obviamente, las comodidades más reseñables están a bordo del avión, donde al pasajero se le recibe con una copa de bienvenida y un neceser. Las diferencias con la clase Turista se empiezan a notar en los 5 cm adicionales del asiento, algo que, sumado a los 94 de separación entre filas, se agradece —y mucho— en los vuelos largos.

Para los que sean de echarse un sueño mientras cruzan el océano, los asientos de Turista Premium se reclinan un 40% más. Si por el contrario se quiere aprovechar el viaje para ponerse al día de los últimos estrenos, las pantallas de 12” —frente a las 9” de Turista— harán las delicias de los cinéfilos. Y como haberlos, haylos, quien quiera seguir conectado al mundo terrenal tiene la posibilidad de conectarse a la red wi-fi y enchufar el portátil al sistema de carga de dispositivos electrónicos. Tanta comodidad para ser de los primeros en abandonar el avión: la clase Turista Premium ofrece también embarque y desembarque prioritario.

Teniendo en cuenta su modelo de negocio Level, la low cost del grupo IAG, no cuenta evidentemente con una clase intermedia entre Turista y Business, pero sí con una clase Premium, que cuenta con ventajas similares a la de la clase Turista Premium de su hermana mayor.

Con Premium Economy en vuelos de largo radio desde 2009, Air France fue una de las compañías pioneras en introducir una clase intermedia en sus aviones. Y sigue apostando por el concepto, ya que a principios de este año renovaba las cabinas Premium Economy de sus Airbus 330.

La experiencia que ofrece esta clase tiene como objetivo que el tiempo pase volando, desde que se sale de un aeropuerto hasta que se llega al de destino. A la ventaja de poder facturar una maleta adicional se le suma una pieza más gratis siendo miembro del programa de fidelización de Air France —Flying Blue Silver, Gold o Platinum— o SkyTeam —Elite o Elite Plus—.

También se permite más equipaje a bordo: dos piezas y un accesorio personal, siempre que no se supere los 18 kg. No es de extrañar por tanto, que una vez a bordo, los pasajeros de la Premium Economy dispongan de más espacio no solo de almacenaje, sino también en los asientos, con un 40% más respecto a Turista. También dispone de conectividad USB, ofrece neceser y para los fans de Morfeo, una manta polar y almohada de plumas. Los que sueñen con la buena mesa, pueden disfrutar de un menú que, según el destino u origen del vuelo, puede incluir especialidades o asiáticas. Con el plus de beber la selección de vinos de Paolo Basso, el mejor sumiller del mundo en 2013. Completa el servicio a bordo un self-service de helados, dulces y mini sándwiches para que ni siquiera el hambre ponga una nota negativa a la experiencia.

La primera vez que oímos hablar de la Premium Economy de Lufthansa fue en 2014. Desde entonces, la compañía germana ha seguido innovando y mejorando las prestaciones que ofrece a los pasajeros que se decidan a volar en esta clase, con el fin de que lleguen relajados a destino. Lo que bien empieza, bien acaba. Por eso, la aerolínea invita a una bebida de frutas a modo de bienvenida, así como un kit para estar siempre a punto y una botella de agua. El asiento ofrece hasta un 50% de espacio adicional respecto a la clase Economy y el menú, independientemente el origen o destino, se sirve en platos de porcelana.

Y para los que van con prisas, quienes reservan en esta clase no solo tienen embarque y desembarque prioritarios, sino entrega preferente de los equipajes de la bodega. Lufthansa es tan consciente de que volar en su Premium Economy puede ser una tentación hasta el último momento que ofrece la posibilidad de poder hacer upgrade hasta cuatro horas antes de la salida del vuelo. Eso sí, sujeto a disponibilidad. Aún hay más: con la reserva en la Premium Economy, tanto Air France como Lufthansa dan acceso, previo pago, a las salas VIP de las aerolíneas.

DE PUNTA A PUNTA

Casi al mismo tiempo que las europeas, las compañías americanas introdujeron la experiencia Premium en la clase Premium. En el caso de Delta, además de espacio adicional entre asientos —10 cm adicionales y 50% más de inclinación que en Main Cabin—, la clase Comfort + ofrece a bordo más espacio de almacenaje y amenities como mantas, almohadas y un set de viaje para llegar en perfectas condiciones. También dispone de una selección de snacks Premium para hacer el viaje más liviano.

En cuanto a American Airlines, reservar la clase Premium Economy supone tener prioridad en el check-in, en los controles de seguridad, algo muy agradecido al pasar por Estados Unidos, así como en el embarque, desembarque y recogida de equipaje. Una vez a bordo, además de más espacio y reclinación, probar el menú de la Premium Economy es una delicia. Y sí, también ofrece el correspondiente neceser.

Al otro lado del mundo, las compañías asiáticas no se quedan atrás. Cathay Pacific, en sus vuelos de larga distancia, ofrece una experiencia Premium Economy similar a la de Iberia, cosas de pertenecer a la misma alianza aérea y hasta compartir código, pero con el aura de hospitalidad asiática. Es decir, todo lo necesario para volar desde Madrid o Barcelona a Hong Kong entre algodones y sin lastrar el presupuesto: copa de bienvenida al llegar a bordo, más espacio para las piernas y para reclinar el asiento o reposacabezas ergonómico con cuatro posiciones, entre otras ventajas.

La selección gastronómica a bordo se basa en sabores frescos en los que las frutas y las verduras tienen protagonismo. Además, como la experiencia en esta categoría gira en torno a la idea de que cada pasajero sienta que tiene su hogar en las alturas, la mesa es más grande, por lo que se puede disfrutar del menú o aprovechar para trabajar con más comodidad.

Teniendo en cuenta que Singapore Airlines opera el vuelo más largo del mundo —casi 20 horas seguidas entre Nueva York y Singapur— es muy de agradecer para las piernas el que su clase Economy tenga la distinción Premium. Entre los beneficios que ofrece a quienes opten por esta cabina: más espacio para todo, con 96 cm entre asientos, así como prioridad en embarque y desembarque. Y el servicio ‘Book The Cook’, que permite reservar el plato principal que se va

PREMIUM DENTRO DE TURISTA

Bien porque todavía no lo han implementado, porque están en proceso de renovación de sus aviones o por su modelo de negocio, hay compañías aéreas que ofrecen asientos Premium dentro de la clase Turista, con una serie de ventajas para beneficiar a sus ocupantes. No llega a ser Turista Premium pero se le parece bastante.

Finnair no ofrecerá una clase Turista Premium como tal hasta 2020 pero, por el momento, en los vuelos intercontinentales y en algunos trayectos seleccionados dentro de Europa y Oriente Medio, ofrece algo así como un aperitivo. Son los asientos Economy Comfort. Quienes viajan en estas plazas —las cinco primeras filas de la cabina Economy— tienen entre 8 y 13 cm adicionales entre asientos, acceso gratuito a internet durante 1 hora, neceser y auriculares con cancelación de ruido, así como embarque y desembarque prioritarios. Con este previo, la Premium Economy de la aerolínea finlandesa promete y mucho.

El concepto Premium de Vueling pasa por ofrecer más espacio a quienes opten por el asiento Space One –con un 20% más en primera fila y embarque prioritario-, Space Plus, que ofrece 10% más de espacio en las filas 2 y 4 y embarque prioritario, y Space, con un 20% más de espacio en las salidas de emergencia. Es decir, estos asientos son también ideales para los que van con prisas y quieren salir pronto del avión.

Por su parte, LATAM Airlines ha incorporado a su cabina Economy el mismo concepto que la compañía finlandesa. En el caso del grupo latinoamericano, quienes viajen en los asientos LATAM+ tienen más espacio para las piernas y servicios Premium que incluyen embarque y desembarque prioritario.

Etihad Airways dispone de tres modalidades: Economy con asiento contiguo libre, ‘Neighbour-Free Seat’ o ‘Asiento Sin Vecinos’, que ofrece a los pasajeros la posibilidad de tener tres asientos vacíos al lado del suyo, dependiendo de la disponibilidad y la configuración de la cabina. Se pueden solicitar hasta 30 horas antes de la salida.

Otra opción es el asiento Economy Espacio Extra, con más espacio para las piernas y para relajarse, o el Economy Smart —solo disponible en el A330 y en el B737— que es lo más parecido al concepto Premium. Además de disponer de más reclinación y espacio para las piernas, los pasajeros pueden disfrutar del vuelo envolviéndose en una confortable manta de lana y almohadas exclusivas. Y por un pequeño suplemento más, ropa de dormir y neceseres de Christian Lacroix.