CUENCA. Hoces que abrazan

CUENCA. Hoces que abrazan

TEXTO JAVIER CARRIÓN
FOTOS J. C. / TURISMO DE CUENCA

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Torre de Mangana

Un rico patrimonio, la recuperación de las tradiciones, el respeto a la naturaleza y la admiración por la cultura. Ese es el equilibrio que se puede encontrar en Cuenca y su provincia, siempre acogedora, amable y sostenible para organizar un evento diferente. No solo en la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, sino también entre los bellos parajes de la serranía, o en alguno de sus castillos, monasterios y yacimientos romanos. Uno de esos destinos ideales para degustar al estilo ‘slow’, de forma relajada y sin prisas.

 

La naturaleza y la arquitectura son, sin duda, los dos rasgos más destacados de Cuenca, una ciudad histórica que ha dejado un importante legado cultural y monumental. Algo que ya supo detectar la Unesco en 1996, cuando fue declarada Patrimonio de la Humanidad por su magnífica preservación del paisaje urbano original como fortaleza medieval y por su rica arquitectura civil y religiosa desde los siglos XII al XVIII, además de su fusión con el bello entorno natural en el que se ubica.

Además, Cuenca mantiene una posición muy interesante en el centro de la península ibérica, con buenas conexiones con la red de tren de alta velocidad (AVE) y sus autovías,  que la sitúa como una buena alternativa para organizar eventos profesionales entre las ciudades de Madrid y Valencia, a 169 y 199 kilómetros de distancia, respectivamente.

El Teatro Auditorio José Luis Perales es el gran referente del sector MICE en la ciudad, gracias a sus variados espacios para cualquier tipo de evento o reunión. Buena parte de los eventos culturales de la ciudad se organizan en este venue propiedad del Ayuntamiento. La construcción, de estructura y diseño modernos, se encuentra junto al río Huécar, frente a la ciudad antigua. Sus dos salas son acogedoras, cómodas y funcionales, la primera con aforo de 727 personas y la segunda, que lleva el nombre del director de orquesta Theo Alcántara, de 190.

Los edificios históricos conquenses también se convierten habitualmente en sedes MICE, como ocurre con la Hospedería del Seminario, emplazada en el antiguo Convento de la Merced, que cuenta con amplias estancias e instalaciones, con capacidad para 200 personas, o el Museo de las Ciencias, en la misma plaza, un centro de divulgación científica con un planetario, una sala de exposiciones temporales y dos para reuniones y eventos dotadas con proyectores, megafonía y red wifi propia. Su salón de actos puede albergar a 100 invitados.

En esta oferta también destaca la Fundación Antonio Pérez, emplazada en el antiguo Convento de las Carmelitas, construido en 1614, que está considerado como el introductor de las primeras formas barrocas en Castilla. En el exterior destaca su fachada, sobria y equilibrada, estructurada por un eje simétrico que recorre la portada, la ventana del antiguo coro, el óculo y la cruz. En el interior hay varias salas repartidas en cuatro plantas y un sencillo patio interior, típico de las casas nobiliarias conquenses. Su capacidad es de 150 personas.

Otras construcciones más modernas también son adaptadas en ocasiones para la celebración de este tipo de eventos. Es el caso del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, una visita para descubrir el pasado de esta tierra donde los dinosaurios camparon a sus anchas. En los jardines hay varias reproducciones a tamaño real de estos animales y un banco para divisar tranquilamente la panorámica de la capital conquense, presidida por la Torre de Mangana, reloj de la ciudad desde el siglo XVI. El edificio está distribuido en tres plantas y aporta espacio suficiente para prestar servicios a congresos, jornadas y seminarios. Cuenta con salón de actos equipado con audio y vídeo, cuyo aforo es de 338 personas.

Esta oferta se completa con sedes como la Universidad de Castilla La Mancha, con un paraninfo en su campus de Cuenca de más 2.000 m2 y capacidad para 750 asistentes. Algunas facultades y escuelas ofrecen salones y aulas equipados para eventos. Por su parte, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo dispone de otras 150 plazas en su Aula Magna y en dos de sus aulas.

CASTILLOS Y MONASTERIOS

Fuera de la capital conquense existe una oferta de sedes MICE que encabeza el castillo de Belmonte, una de las fortalezas más espectaculares de la región, que asombra en su interior por su patio de armas, sus artesonados mudéjares y sus relieves góticos. En el exterior, las murallas están dotadas de barbacanas, saeteras y parapetos, todo un complejo que ha sido utilizado como set de rodaje en algunas famosas películas, como El Cid, Fuenteovejuna o Juana La Loca.

La visita permite conocer, por un lado, cómo era la vida en un castillo medieval o las vicisitudes de la guerra de sucesión en Castilla durante la segunda mitad del siglo XV entre la princesa Juana La Beltraneja y su tía Isabel La Católica. También descubrir la vida de Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III y figura clave en la historia de este lugar, al ordenar su restauración a mediados del siglo XIX.

En el castillo se puede celebrar cualquier tipo de evento, porque dispone de salones y galerías originales del siglo XV decorados con techumbres mudéjares que lo convierten en un lugar mágico. Tras la última rehabilitación, ha sido dotado de las medidas de seguridad e instalaciones necesarias para que estos eventos profesionales se desarrollen con las mayores comodidades para los invitados. Su salón de Gobierno tiene una capacidad de 130 personas y su capilla original puede albergar a 40 invitados.

Otro sitio histórico abierto a la actividad MICE es el Monasterio de Uclés. El edificio está rodeado de un paisaje poblado de pequeños cerros y mesetas en una de las laderas del final de la Sierra de Altomira. En sus orígenes fue un antiguo castro celtibérico, después una alcazaba árabe y tras la Reconquista se convirtió en la sede de la Orden de Santiago como “casa madre”. La obra del nuevo convento comenzó en 1529, reinando Carlos I, y concluyó en 1735, durante el reinado de Felipe V, tras 206 años de construcción. Al estallar la guerra civil española, el monasterio permaneció en zona republicana y fue saqueado, aunque ya se encontraba dañado tras el expolio de los franceses durante la guerra de la independencia. Acabó siendo cárcel de presos políticos y seminario menor del obispado de Cuenca.

Hoy, este complejo sigue impactando por su silencio, a pesar de que se ha abierto para albergar exposiciones, conciertos y conferencias. También imponen la portada principal y el refectorio, cubierto por un artesonado de madera de 1548 en cuyos casetones se hallan los rostros tallados de 36 maestres, priores y caballeros de la Orden de Santiago, más una calavera coronada a la que identifican con don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla. Junto al monasterio está el castillo, del que solo quedan en pie tres torres: Póntido, Palomar  y Albarrana.

PASEO POR CUENCA

Cuenca es una ciudad única. Su extensión vertical y su distribución asimétrica forma terrazas que a su vez originan rincones de enorme encanto a cada paso. En uno de ellos se alza de manera prodigiosa su catedral, de casi una hectárea de superficie, dedicada a Santa María y San Julián. Aunque la fachada gusta mucho por su semejanza con otras catedrales francesas, lo mejor está en su interior: una nave central de 35 metros de altura donde se proyecta la luz a través de las vidrieras realizadas en el siglo XX por varios artistas del Museo de Arte Abstracto, con Gustavo Torner a la cabeza.

Los  altares y capillas, con una hermosa rejería del siglo XVI, soberbios, como el coro, los sepulcros, los arcos o el triforio, que ofrece una imagen bellísima desde arriba de toda la nave o su hermoso claustro. Se puede aprovechar la ocasión para recorrer el Museo Diocesano, anexo al templo, donde admirar de cerca dos auténticos grecosLa adoración en el huerto y el Cristo con la cruz a cuestas— tras pasar una cámara acorazada.

Las casas de la ciudad vieja se apiñan sobre un macizo rocoso bordeado por los ríos Júcar y Huécar. Cuenca es famosa no solo sus increíbles Casas Colgadas, sino también por la singular  hilera de “rascacielos” —unos 30 edificios— levantados desde el siglo XV en el Barrio de San Martín, cuando Cuenca era un centro de poder económico por su producción de lana, paños y alfombras. Estas construcciones, que se apoyan unas con otras sobre un terraplén con un gran desnivel en la roca, tenían dos o tres alturas hacia la calle principal de Alfonso VIII, pero crecieron hacia abajo por la parte trasera de manera irregular al desarrollarse por debajo de los voladizos, llegando a sumar diez o doce. De ahí que un viajero del siglo XVII que alcanzaba Cuenca por la hoz del Huécar en dirección al puente de San Pablo podía alucinar viendo unas caballerizas en la quinta planta, cuando en realidad era la zona bajera por la vía principal, frecuentada en aquella época por los burros, el medio de transporte habitual para ir a la ciudad vieja.

Cuenca es la ciudad española con más museos por habitante, con quince propuestas repartidas por la ciudad. Si hubiera que elegir uno, podría ser el Museo de Arte Abstracto Español, instalado en una de las Casas Colgadas, con cuadros y esculturas de Chillida, Tàpies, Saura, Cuixart, Sempere, Torner, y sobre todo de Fernando Zóbel, quien donó en 1980 su colección de pintura, escultura, dibujo y obra gráfica, así como su biblioteca personal y un conjunto con sus diarios, además de ciento treinta cuadernos de apuntes.

La última incorporación cultural de Cuenca, abierta el pasado mes de febrero, es el Alfar de Pedro Mercedes, dedicado al maestro que entendió que la alfarería podía convertirse en arte elaborando piezas únicas con formas y decoraciones nunca antes vistas. El propio Pablo Picasso llegó a declarar que el duende había tocado al alfarero de Cuenca. Ahora se puede comprobar visitando este taller en torno a la alfarería conquense, con ocho siglos de tradición artesanal. En el nuevo centro cultural, ubicado en la avenida de los Alfares, 22, también hay un espacio expositivo y un taller multidisciplinar donde se organizan charlas, presentaciones y cursos.

El viaje a Cuenca sería incompleto si no se dedicara un tiempo a las hoces de los ríos Huécar y Júcar, que forman dos cañones con una anchura que supera los 1.000 metros y un desnivel de más de 200 en varias zonas. En esta área se desarrollaron los “hocinos”, las huertas que abastecían de frutas y huertas a la ciudad, pero ahora se han convertido en un escenario para practicar todo tipo de actividades deportivas al aire libre, muy accesible desde el casco antiguo. Escalada, senderismo, BTT, orientación, cross, piragüismo, running, bicicleta, espeleología o las sendas nocturnas están siendo apoyadas en la nueva apuesta de turismo sostenible de la ciudad.

MÁS INFO
www.descubrecuenca.com
visitacuenca.es/es

RECOMENDADOS

EL MOSAICO ROMANO MÁS GRANDE DEL MUNDO

A 18 kilómetros de la capital se encuentra Noheda (siglo IV), de 10 hectáreas de superficie, donde admirar el mosaico conocido más grande del Imperio Romano. Apareció en el triclinio o comedor con tres ábsides de esta lujosa casa de un terrateniente de la época de Teodosio, y ocupa 290 m2 con seis paneles figurativos. El arqueólogo Miguel Angel Valero Tébar fue su descubridor en 2008, algunos a un solo centímetro de profundidad y otros a 1,70 metros, junto a otras esculturas de mármol, entre las que destaca una Venus que se exhibe hoy en el Museo Arqueológico de Cuenca. El éxito turístico de Noheda ha sido de tal magnitud que antes de la pandemia recibió en seis meses 22.500 visitas, más que el yacimiento burgalés de Atapuerca. Los grupos están restringidos a 25 personas y la visita dura dos horas.

CIUDAD ENCANTADA, RÍO CUERVO Y LAGUNA DE UÑA

A 25 kilómetros de la capital se recorre la Ciudad Encantada, tan famosa en la serranía de Cuenca como el nacimiento del río Cuervo, pero también otro punto menos conocido:  la laguna de Uña y sus alrededores, a 1.150 metros de altitud. Se trata de uno de los rincones más bellos de esta serranía, muy rico en fauna y flora, con hoces y gargantas espectaculares. Allí se pueden observar aves acuáticas, rapaces, mamíferos y reptiles. También es un buen lugar para practicar la pesca, con licencia en vigor, o recorrer una senda que rodea este espacio acuático de unos tres kilómetros y medio en menos de una hora. No está permitido el baño, pero el lugar resulta encantador para realizar fotos y videos.

LA HOZ DEL JÚCAR

Excursión a pie de 7 kilómetros para realizar en unas 3 horas. Siguiendo el curso del río Júcar se pueden descubrir las hoces, entre magníficas panorámicas de Cuenca y su casco antiguo desde algunos miradores. El tour parte desde el restaurante Recreo Peral, donde hay un aparcamiento, y cruzando por un puente metálico al otro lado del río Júcar. Desde este punto se asciende por el barranco hasta un pequeño mirador en el que se divisa el barrio de San Martín y a continuación otro que regala una panorámica del casco antiguo. El camino recorre el vía crucis hasta la Ermita de San Julián “El Tranquilo”y después hay que descender hasta la Presa de Las Grajas, donde se cruza el río y se prosigue por la ruta. Tras pasar por la Ermita de San Juan de la Ribera, se vuelve al casco antiguo o al Recreo Peral.

PARADOR DE CUENCA ****

El antiguo convento de San Pablo, ubicado en un envidiable emplazamiento en la Hoz del Huécar, mirando hacia las mágicas Casas Colgadas, ofrece las mejores vistas de la ciudad. Cuenta con 63 habitaciones y 7 salones para reuniones y eventos, como el Júcar, el Huécar o los Galianos, que pueden recibir a más de 240 invitados. Entre las zonas comunes destacan también el patio, el claustro, la zona deportiva, varias terrazas, la sauna y el gimnasio.
Subida de San Pablo, s/n
Tel. 969 232 320
www.parador.es

POSADA SAN JOSÉ ***

Hotel con encanto en un edificio de 1621 que fue sede del Colegio de San José para los niños cantores de la catedral hasta la primera parte del siglo XX. El establecimiento aprovecha al máximo los diferentes espacios de las instalaciones que incluyen el comedor, la sala de reuniones o incluso los jardines, donde se pueden organizar pequeños eventos entre 60 y 100 invitados.
Ronda de Julián Romero, s/n
Tel. 969 211 300
www.posadasanjose.com

CUEVA DEL FRAILE ***

En un magnífico entorno monástico para reuniones de trabajo, el hotel propone salones de reuniones totalmente acondicionados con posibilidad de realizar actividades en la naturaleza. Ideal para grupos en programas de incentivo, al ser el mayor complejo hotelero de la localidad con 25.000 m2 de extensión, compuesto en su mayoría por jardines y zonas verdes.
Carretera Cuenca a Buenache, km. 7
Tel. 969 211 571
www.hotelcuevadelfraile.com

PARADOR DE CUENCA
Se halla en el antiguo comedor de los monjes del convento de San Pablo. Ofrece una amplia selección de platos tradicionales, como las chacinas surtidas de ciervo, corzo, jabalí y gamo; el asadillo manchego aliñado al comino, con rúcula y ventresca de atún; el lomo de cierva de la Serranía de Cuenca con puré de maíz, breva agridulce y salsa de mostillo manchego; o los chips de zarajos de cordero lechal manchego con mermelada de resoli.
Subida a San Pablo, s/n
Tel: 969 232 320
www.parador.es

ROMERA BISTRÓ

Cocina creativa dirigida por el chef Juan Pedro Romera Martos, un gran aficionado a las bicicletas que se pueden ver en la decoración del local. Carrilleras, merluza, croquetas  y el royal de foie con crumble de setas destacan en la carta de este cocinero surgido de la Escuela de Hostelería de Cuenca.
Calle Tintes, 19
Tel. 626 087 832
visitacuenca.es

RECREO PERAL

Menú gastronómico bajo la batuta del chef  Nacho Villanueva, discípulo de Álvaro Abascal, por 25 euros a la orilla del río Júcar. Es un punto de encuentro muy popular de familias, celebraciones y comidas de empresa, con una barra sugerente para tomar un buen vino, terraza y jardín. Sus platos recomendados son el mojete de tomate raf embotellado por el equipo del restaurante y el steak tartar.
Paseo del Júcar, 27
Tel:  969 224 643
www.recreoperal.es