Inicio TENDENCIAS PANORAMA EL SEXO DE LOS EVENTOS. Metafísico como el de los ángeles

EL SEXO DE LOS EVENTOS. Metafísico como el de los ángeles

José Luis García Lorente

Opinan algunos que el sexo impregna todo en nuestras vidas, que está presente en cuanto nos rodea. Otros afirman, quizás con menos rotundidad, que el sexo se reduce a la intimidad de cada uno. Pero, ¿y en el caso de los eventos? ¿Qué papel juega aquí el sexo? ¿Se potencia o se esconde? ¿Se busca o se rehúye?

No hablamos, lamentándolo mucho por aquellos lectores con la mente más excitable, del sexo explícito. Nos referimos a esas pequeñas argucias publicitarias que apuntan directamente a nuestro inconsciente, a nuestra vertiente más animal. Es un tema complejo, pero como no somos psiquiatras ni queremos sentar cátedra al respecto, vamos a tomárnoslo con cierto desparpajo.

El sexo se come

Pero antes de comer, abramos el apetito con una de las rutas pecaminosas, organizadas este verano por GozArte en Zaragoza. Cada día de la semana, un pecado. Y el sábado, cómo no, la lujuria. Visitas guiadas en que se repasa la historia de la ciudad desde el lado más sexual, que, en realidad, tampoco lo es tanto: un viaje desde el recato de las monjas del Santo Sepulcro, al descaro de las cuarenta vedettes de la antigua “La Conga”, el actual “Café El Plata”. Todo ello aderezado con anécdotas sobre el escote de Gina Lollobrigida durante su estancia en la capital maña para el rodaje de “Salomón y la reina de Saba”.

Gozarte completa su oferta pecaminosa con una cena cargada de pecados. Un plato para cada uno de ellos, basado, a su vez, en una época histórica concreta caracterizada por el pecado elegido. Para la lujuria, que es el que nos ocupa, nos ubicamos en el harén del palacio de Topkapi, en Estambul, donde podremos degustar un sugerente burek de gambas y mejillones con salsa especial de esencias turcas.

El sexo se bebe

Con bastante más sexo, pero tampoco tanto como se podría suponer, encontramos las catas “Wine & Sex” organizadas en el Club del Vino de las tinerfeñas Bodegas Monje. El vino, la gastronomía y el sexo se dan la mano en un ambiente desenfadado. La descripción de los vinos, entre lo técnico y lo sensual, se realza con el maridaje afrodisíaco. Los vinos se acompañan de platos caracterizados por nombres e ingredientes que estimulan no sólo el apetito. Sirvan el ginseng, el bitoque de choco pícaro a la menta o las nalgas de cochino negro canario como breve ejemplo de ello.

Todo ello completado por música e imágenes sugerentes, especialmente seleccionadas para la ocasión, y la presencia estelar de los productos y juguetes amatorios aportados por la tienda erótica SexBoutique de Tenerife.

El sexo se chupa

Otro ejemplo menos evidente, pero más esclarecedor acerca de cómo se utiliza el sexo en los eventos lo hemos encontrado allí donde menos lo esperábamos: en el lanzamiento de un nuevo formato de cajetilla de una conocida marca de tabaco. Debido al tamaño mini de la caja, Food & Mambo, artistas del catering jugaron con las proporciones de la comida. Sus maxi-mega-híper chucherías, con las que azafatas y asistentes jugaron, ofrecieron momentos entre lo insinuante y lo erótico. Es lo que tiene compartir un chupachups gigante de un kilo de peso…

Y es que al final, como nos comentaba Óscar Alsina, de Food & Mambo, “nuestra especialidad es comunicar a través de la gastronomía. Y si eres un poco creativo, y el cliente lo permite, con el catering  puedes transmitir cualquier mensaje. Nunca se nos ha pedido comunicar sexo, pero sí hemos usado componentes con un alto grado de erotismo para potenciar otros mensajes”.

El sexo se esconde

Al final, en realidad, el sexo de los eventos continúa siendo, como el de los ángeles, un misterio. Se utiliza muchísimo más el erotismo y la sensualidad que el sexo explícito, y casi siempre, todo revestido de una mezcla de puritanismo y corrección política. Aunque todo el mundo es capaz de admitir que los eventos tienen cierta carga (más o menos importante) de sexo, pocos reconocen utilizarlo en sus propios eventos. E incluso aquellos valientes que se atreven a jugar con él, sólo lo hacen superficialmente. Aunque el sexo, incluso superficialmente, puede dar para mucho.

 

 

SE VE, PERO NO SE TOCA

En una asociación de ideas rápida, probablemente demasiado rápida, lo primero que se viene a la cabeza cuando se juntan las palabras “eventos” y “sexo” son las azafatas. Son, realmente, la cara más evidente de ese dado en forma de poliedro masivo que son las diferentes partes que crean un evento. Si estas azafatas, además, no llevan ropa sobre su cuerpo, sino pintura, la asociación es aún más obvia. El body painting es una acción publicitaria muy espectacular, por su concepción, pero también muy sexual. Es curioso, en cualquier caso, cómo las agencias de azafatas y las empresas de body painting con las que hemos hablado no han querido hacer comentarios al respecto. Seguramente la culpa es nuestra por no haber planteado bien la cuestión, ya que el rechazo a hablar de “el sexo en los eventos” ha sido demasiado frontal. Lógicamente, sólo hemos intentado hablar con un porcentaje mínimo, pero el silencio ha sido significativo.

Resulta curioso, sin embargo, la colaboración inmediata y cómplice que hemos encontrado allí donde el sexo, precisamente, se presenta del modo contrario: como algo evidente que, en realidad, no lo es.

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