
El aeropuerto de Barajas acogió en agosto un avión procedente de Ciudad de México. Fue fruto de un acuerdo de colaboración destinado a extender el uso de energías renovables en el sector aéreo.
El primer vuelo transoceánico comercial operado con biocombustibles aterrizó en el mes de agosto en Madrid-Barajas procedente de Ciudad de México. El avión, un Boeing 777 de la compañía Aeroméxico, empleaba un combustible compuesto por una mezcla de turbosina derivada del petróleo, así como de hidrocarburos obtenidos de la planta oleaginosa Jatropha Curcas, la cual se cultiva en varias regiones del mundo y cumple con todos los requisitos exigidos por las autoridades de aviación civil de los países implicados.
Este vuelo comercial se enmarca dentro del acuerdo específico de colaboración entre España y México firmado en noviembre de 2010 para colaborar en el desarrollo de biocombustibles y su uso en aviación.
El acuerdo fue suscrito entre Aeropuertos y Servicios Auxiliares de México (ASA), la Agencia Estatal de Seguridad Aérea española (AESA) y Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica (SENASA). Estas dos últimas entidades, dependientes del Ministerio de Fomento, trabajan de forma conjunta en el desarrollo de biocombustibles destinados a la aviación en España.
El sector aéreo se ha comprometido a alcanzar un crecimiento neutro en carbono en el año 2020.
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