
- ¿Cómo definiría su puesto?
Mi labor es asegurar que todo funcione sin fricciones, optimizando el tiempo de la dirección y garantizando la eficiencia de la estructura interna.
- El mayor mito sobre el trabajo de CEO Assistant…
Pensar que es un trabajo puramente reactivo y administrativo. La realidad es que es un puesto altamente proactivo y estratégico, que exige anticipar necesidades, resolver problemas antes de que escalen y tomar decisiones autónomas.
- ¿Qué habilidad no aparece en su cargo, pero es imprescindible en el día a día?
La psicología aplicada. Es fundamental saber leer a las personas y adaptar la comunicación para negociar con éxito, mediar en situaciones delicadas y actuar como un termómetro emocional.
- ¿Qué no puede faltar en un comité ejecutivo bien organizado?
Un objetivo claro para cada punto del día, disciplina con el tiempo para evitar divagaciones y, lo más importante, responsabilidad. Cada decisión debe salir de la sala con un nombre y una fecha asociados para garantizar que se convierta en una acción concreta.
- ¿Cuánto debe durar la reunión perfecta?
Lo mínimo posible para cumplir su objetivo, sin un tiempo fijo. Una reunión de decisión puede ser eficaz en 30 minutos si hay preparación, mientras que una creativa puede necesitar más tiempo, pero siempre debe generar un resultado tangible.
- ¿Es más de Excel y datos o tira de intuición?
Soy defensora de la ‘intuición informada’.
- ¿Qué detalles marcan la diferencia en un evento corporativo?
La comunicación previa, la fluidez y el toque humano.
- ¿Prefiere un venue espectacular o uno funcional que no falle?
Depende del objetivo. Para un lanzamiento o para impresionar a un cliente, un venue espectacular es una herramienta de comunicación. Para una reunión de trabajo intensiva, la funcionalidad es la prioridad.
- Un error del que aprendió mucho…
Al principio de mi carrera asumí que un proveedor tenía todo controlado y no hice una última llamada de confirmación. Aprendí la lección de “confía, pero verifica”: la doble confirmación no es desconfianza, sino profesionalidad.
- ¿Qué tal se lleva con la IA?
Nos llevamos fantásticamente bien; la veo como mi copilota inteligente. La utilizo para tareas mecánicas, como resumir informes o transcribir reuniones, lo que me permite centrarme en el valor añadido y el toque humano.
- ¿Cómo se sobrevive a la temporada alta de eventos?
Con tres pilares: planificación, gestión de la energía en lugar del tiempo y decir ‘no’ de forma constructiva. Se trata de fabricar el paraguas mucho antes.
- ¿Cuál ha sido su mayor ‘apagafuegos’ profesional?
Recuperar un contrato crítico que un consejero había extraviado sin darse cuenta. Tras un mes y medio siguiendo pistas con muy poca información, logré localizar el documento, gracias a la perseverancia (o la cabezonería).
- Cuando todo sale perfecto, ¿qué siente?
Siento una profunda satisfacción cuando mi trabajo se vuelve invisible, porque es el máximo indicador de éxito.
- ¿Cuáles son sus armas de negociación frente a los proveedores?
No se trata de usar ‘armas’, sino de construir alianzas a largo plazo basadas en la lealtad, el respeto y el conocimiento del mercado. Ofrezco una relación de futuro y negocio con datos.
- ¿Dónde siente actualmente más la presión de costes?
Sin duda, en el catering y los venues. El impacto de la inflación y la alta demanda en ambos ha elevado los precios significativamente.
- ¿Las nuevas generaciones viajan por trabajo de otra manera?
Sí, buscan flexibilidad y autonomía. Integran los viajes en sus vidas y usan apps para gestionarlo todo. Mi rol ha evolucionado para darles soporte con políticas que equilibren la libertad del empleado con el control y la seguridad de la compañía.
- ¿Qué privilegios tienen los altos directivos en la política de viajes de su empresa?
Más que privilegios, son ajustes basados en la eficiencia para optimizar sus recursos más críticos: el tiempo y la energía. La política busca que lleguen a sus compromisos en las mejores condiciones para trabajar.
- Un destino que siempre funciona para un incentivo.
Una capital europea con encanto, como Lisboa. Es cercana, bien conectada y ofrece una mezcla de cultura y gastronomía que permite crear experiencias auténticas sin ser excesivamente cara.
- Si tuviera que dar un consejo a alguien que empieza en su profesión…
Mejor dos: aspira a ser la segunda persona que más sabe de la casa para convertirte en un compañero estratégico, no solo un asistente; y construye una red de aliados sólida.
- ¿En sus viajes privados es de las que planifica o improvisa?
Aplico una ‘libertad planificada’: aseguro una estructura mínima de seguridad, como vuelos y el primer alojamiento, para poder relajarme. Una vez allí, adoro la improvisación.










