Más muestras de cariño para el MICE / JUAN ANTONIO CASAS. Presidente...

Más muestras de cariño para el MICE / JUAN ANTONIO CASAS. Presidente de Spain DMCs

Compartir

El segmento MICE —reuniones, incentivos, convenciones y eventos—, tiene un gran peso en la industria turística de un país como España. Sin embargo, las agencias de receptivo, o Destination Management Companies (DMC), echan de menos por parte de las administraciones públicas una labor de promoción exterior más especializada, así como recursos necesarios para la elaboración de un estudio solvente sobre el impacto económico de esta importante actividad.

 

Posiblemente, las nuevas generaciones que se están formando en universidades y escuelas de Turismo finalizan sus estudios con un alto nivel teórico y con una gran capacidad para aprovechar el acceso a la tecnología actual, pero sin ninguna experiencia sobre cómo innovar en una actividad donde es difícil captar la confianza del decision maker, así como transmitir los puntos fuertes y débiles de los destinos de nuestro país en los que se supone que somos expertos.

Resulta difícil vender España para convenciones o grupos de incentivos provenientes de Europa —y más aún de otros continentes— que necesiten traslados en autocar, tren o avión que supongan más de tres horas en uno de estos medios de transporte, generalmente dotados de espacios reducidos e incómodos, aunque con alguna honrosa excepción, como es el caso del AVE.

Todos los destinos tienen derecho a soñar y a promocionarse internacionalmente, pero sus posibilidades de captar negocio son muy limitadas. Hemos visto a lo largo de los años construir bonitos palacios de congresos con grandes capacidades, pero seguro que nadie ha estudiado detenidamente ni consultado con los profesionales de la industria MICE qué posibilidades tienen para conseguir el retorno de una importante inversión, dónde conviene promocionarlos, quién es su cliente potencial, cuál es la disponibilidad de alojamiento y servicios complementarios o qué facilidades de acceso existen.

A veces, los que nos dedicamos al receptivo nos preguntamos dónde se han formado aquellos que deciden crear una oferta cuya venta internacional no puede ser más complicada sin infraestructuras que la avalen. En muchos casos, el mensaje que se lanza está enfocado únicamente hacia la belleza del destino, con posibilidades de éxito a largo plazo, pero acumulando pérdidas a corto.

La industria española de reuniones, eventos e incentivos corporativos ha constituido el denominado Foro MICE, del que forman parte las principales asociaciones relacionadas con un segmento que, a pesar de la gran contribución que aporta a la actividad turística, todavía no cuenta con los recursos necesarios para realizar un estudio serio sobre su impacto económico real. Seguimos esperando una iniciativa en este sentido por parte de las instituciones públicas.

Por cierto, una vez alcanzados los 80 millones de visitantes, ¿no es hora ya de que nuestro país empiece a preocuparse de dónde está el límite? A lo mejor es un buen momento para buscar seriamente al turista de calidad. Por supuesto, eso no implica dejar de lado al turismo vacacional de masas, pero desde nuestra asociación querríamos que el objetivo de España fuese el turista con mayor consumo en destino que, por cierto, suele ser el que más respeta el entorno.

Después de mucho tiempo insistiendo a la Administración, Turespaña parece al fin favorable a considerar planes de promoción internacional específicos para el segmento MICE, tras las consultas realizadas con los profesionales receptivos. Pero una vez más, lamentablemente, durante el presente ejercicio no habrá fondos para ello, debido a las directivas del Ministerio de Hacienda que paralizan este tipo de inversiones por la prórroga de los Presupuestos Generales. Nuevo plumazo a un sueño largamente acariciado. ¿Hasta cuándo?