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NUEVOS MEDIOS DE PAGO. Muerte al billete

TEXTO A. MARTÍN
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Los métodos para efectuar transacciones monetarias no dejan de ser reflejo de las tendencias comerciales y financieras del momento. En apenas setenta años hemos pasado desde la primera tarjeta, la Diners Club, a la irrupción de la inteligencia artificial, las criptomonedas, la autentificación biométrica, el mundo app pay o las monedas digitales. Sin pausa, nos dirigimos hacia una realidad virtual en algo tan humano como el vil metal.

 

Los métodos de pago digitales son una realidad cotidiana global y el mundo de los viajes no es una excepción. Sin ir más lejos, el 80 % de los turistas internacionales que vienen a España ya reserva tanto el transporte como el alojamiento mediante comercio electrónico. Además, el 91 % afirma que su método de pago preferido cuando visitan nuestro país es la tarjeta, ya sea digital(teléfono móvil) o física, según datos de VISA y el Payment Innovation Hub.

Pero la ruptura de fronteras, el crecimiento exponencial de las transacciones, la evolución tecnológica o la lucha contra el fraude nos conducen a un futuro en los métodos de pago mucho más ambicioso e innovador que una simple liquidación con tarjeta, a la que estamos acostumbrados desde hace algo más de medio siglo. Para empezar, nuestro diccionario financiero y de métodos de pago no ha dejado —ni deja— de incorporar terminología en los últimos años: digital wallet, BNPL, criptomonedas, Bizum, NFC, CBDC… El mundo de los viajes, por su carácter global y su desarrollo, no se queda al margen.

Por fijar posiciones, los principales métodos de pago que se usan en España son los tradicionales, como el dinero en efectivo, las transferencias y domiciliaciones, los cheques y las tarjetas, ya sean de crédito, débito o prepago. Pero luego están otros, más avanzados, que no paran de crecer: pagos por el móvil (el popular y exitoso Bizum), PayPal (el segundo medio de pago online más utilizado en España para comprar por Internet, según Statista), wallets digitales (con tecnología NFC), wearables (por ejemplo, los smartwachtes), códigos QR, opciones basadas en biometría y las famosas, y temidas por muchos, criptomonedas.

De todos ellos, los que más han crecido son los contactless, como los móviles, las tarjetas y los wearables, más que nada, como indican en HelpMyCash, por una simple cuestión de «comodidad». En su crecimiento tuvo que ver, paradójicamente, un aspecto negativo: la pandemia y la consecuente búsqueda de higiene en las transacciones. Esto empujó a muchos a probarlos y ahora se han quedado entre nosotros.

Cuestión de comodidad

Al final estamos ante una maraña de opciones en la que es necesario poner orden para garantizar comodidad, agilidad y seguridad.«La clave es escoger el método adecuado en función de la naturaleza del negocio, así como de las necesidades y gustos del cliente. Y esto pasa por ofrecer «plataformas que aglutinen todas estas opciones sin perder un ápice de seguridad», como remarcan desde Placetopay.

Según esta entidad especializada, algunas de las tendencias en modos de pago que se impondrán son, en primer lugar, los códigos QR, con escaneado directo con el móvil gracias a aplicaciones específicas. Al igual que con la obtención de información, el pago puede efectuarse sin problemas. Pero, sin duda, destacan los wallets digitales o monederos electrónicos, que permiten hacer pagos online. Normalmente están disponibles en forma de app.

El wallet almacena de forma segura las versiones virtuales de las tarjetas de débito y crédito, por lo que no hace falta portarla ni introducirla. También pueden guardar tickets digitales y vales electrónicos, para tener siempre a mano los documentos que se necesiten. Google Pay, Apple Pay, WeChat Pay o Alipay son algunos de las más conocidas en el mundo.

Otra opción son los denominados chatbots transaccionales, que permiten no tener que navegar por la web y realizar la compra, a la vez que se obtiene asesoramiento. Y hablando de futuro, un sistema avanzado es el biométrico, el facetopay, es decir, gracias a reconocimiento por los rasgos físicos se autorizan las transacciones de los sistemas de pago asociados. Esto también está relacionado con el uso del iris, de la huella digital (más habitual) e incluso con la disposición de las venas. Nuevos sistemas están en estudio por parte de algunas entidades financieras.

Placetopay también habla de las Tap2phone, una auténtica revolución que funciona con tecnología NFC, y que permite al teléfono aceptar pagos de forma segura, es decir, convierte teléfonos inteligentes en el tradicional TPV o lector de tarjetas. Es un avance tan tecnológico como los wearables —dispositivos conectados a internet— que permiten pagar con el reloj, la pulsera deportiva, etc., entre otras muchas funciones. Solo hay que asociarlos a una app pay.

Pero el futuro de los pagos no solo está en la tecnología directa. También hay otras opciones de procedimiento, esencialmente en lo que respecta a cuándo se producen las transacciones y el abono de estas. Algunos sistemas son la compra sin caja —BNPL, Buy Now, Pay Later—, que permiten a los comercios cobrar directamente sobre la tarjeta una vez que el comprador, debidamente identificado y que ha dado su permiso, ya se ha marchado. Mención significativa merecen las plataformas que permiten comprar y posteriormente se encarga de realizar los pagos a los establecimientos cobrando una comisión. De esta forma, el usuario está más desahogado financieramente y no tiene que preocuparse de llevar dispositivos de pago o dinero en efectivo.

Cuestión de cantidad

En 2030 los pagos electrónicos «prácticamente se habrán triplicado» hasta superar los tres billones de operaciones, según el estudio Payments 2025 & Beyond de PwC. Por las estimaciones de esta multinacional de la consultoría, entre 2020 y 2025 las transacciones electrónicas crecerán un 82 %, mientras que en el lustro siguiente el alza será del 61 %. Por regiones, Asia se llevará la palma, con incrementos del 109 % y el 76 %, respectivamente. En Europa crecerán un 64 % hasta 2025 y un 39 % hasta 2030, unas cifras más que significativas. En definitiva, cada persona hará de media el triple de operaciones electrónicas. Así de sencillo y de complicado.

Este cambio no viene de ahora. Durante la pandemia ha habido muchas personas que han dado el salto al comercio digital. Si antes lo veían con temor, la necesidad les obligó a probar y ahora ya lo han adoptado. Nos dirigimos, según las principales compañías del sector, a un mundo sin efectivo. «Pero detrás de este cambio, se mueve uno mayor y más profundo. No solo implica a las formas de pago tradicionales de bienes y servicios —incluyendo los cheques y las facturas en papel—, también abarca un rediseño de toda la estructura de medios de pagos, con la aparición de nuevos modelos comerciales», afirma el estudio de PwC.

Este gran cambio pasa por una auténtica revolución en dos ámbitos. En primer lugar, en el día a día de los pagos, en los sistemas, procedimientos, etc., en acciones como pagos instantáneos, pagos de facturas y solicitudes de pago, tarjetas plásticas y carteras digitales, etc. Y en segundo, más importante, vaticina un gran cambio estructural en el ecosistema de pagos, con las criptomonedas y las futuras monedas digitales de los bancos centrales, por ejemplo.

Las monedas digitales

En los próximos veinte años se prevé que las monedas digitales de los bancos centrales —conocidas como CBDC, por sus siglas en inglés—, sean la mayor disrupción en el sector financiero. En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) aspira a que el euro digital sea una auténtica evolución del efectivo. Esta divisa digital, que tiene que tener todo un cuerpo legislativo comunitario detrás, tendrá un importante desarrollo en los próximos meses. La idea es que se trate de una especie de Bizum para todo el territorio europeo, con evidentes ventajas tanto para los usuarios como para los intermediarios.

Todo se andará, pero, obviamente, debería existir un límite por persona, para evitar conversiones repentinas en situaciones de crisis. También es necesario un control exhaustivo de los datos que evite fraudes, pero que mantenga la privacidad y la posibilidad de que esté disponible su uso en situaciones de falta de conexión a internet, para evitar la dependencia. No vendría a sustituir el resto de sistemas privados, sino a complementarlos.

Medios de pago e IA

La inteligencia artificial también ha supuesto una auténtica revolución en los medios de pago, al menos desde el punto de vista teórico, por las enormes posibilidades que ofrece, especialmente, como indica el experto Sergio Tapia, para «automatizar procesos, mejorar la seguridad, aumentar la eficiencia y mejorar la experiencia del usuario».

En lo que respecta a la automatización, ya de por sí muy desarrollada antes de la irrupción de la IA, esta permite el procesamiento de gran cantidad de datos de manera rápida y precisa. «Gracias a ello no solo se reducen los costes asociados a los procesos manuales, sino que también mejora la velocidad y la precisión de dichos procesos», añade.

Sin ir más lejos, se puede utilizar para verificar la autenticidad de las transacciones. En lugar de tener que revisar manualmente cada una, la IA puede examinar instantáneamente los patrones de gasto de un usuario y determinar si una transacción es legítima o no, lo que reduce el riesgo de operaciones fraudulentas. La legislación PSD2 para las compras exige la forma de autenticación 3D Secure, protocolo en el que se introduce la biometría entre las opciones para identificar al comprador. Dicha autenticación se basa en la inteligencia artificial y utiliza los rasgos biológicos del usuario para la validación.

Priorizando la seguridad

Y es que con la cantidad cada vez mayor de transacciones que se hacen en línea, la seguridad se ha convertido en una prioridad. La IA analiza patrones de gasto de un usuario y puede detectar anomalía. Además, mejora la autenticación de los usuarios. La tecnología de reconocimiento facial se ha vuelto cada vez más sofisticada, lo que permite a los proveedores utilizarla para identificar a los usuarios con mayor precisión.

También al contrario, pues, como indican desde la compañía especializada Aexerve, pueden prevenirse los denominados falsos positivos o falsos rechazos, es decir, cuando los filtros de gestión de riesgos identifican incorrectamente unas transacciones legítimas como sospechosas y, por tanto, las deniegan. «Esta tecnología permite implementar un proceso de enriquecimiento de datos, que consiste en integrar informaciones adicionales en determinadas transacciones para hacer un seguimiento optimizado de los comportamientos. Gracias a la base de datos recogidos es posible evaluar de forma más precisa si la transacción es válida o ilícita», explican en la empresa.

También es significativo su uso para «analizar los patrones de gasto de los usuarios y ofrecer soluciones de pago personalizadas», afirma Sergio Tapia. Esto incluye sugerencias de productos o servicios adicionales que se ajusten a los patrones de gasto del usuario o la optimización de las opciones de pago disponibles, lo que puede mejorar tanto las ventas como la experiencia del cliente.

«Funcionalidades como la recomendación de productos basada en compras anteriores o en comportamientos similares de otros usuarios ofrecen unas experiencias diseñadas prácticamente a medida de los clientes en sus webs y aplicaciones. Detrás de estos procesos se encuentra la inteligencia artificial, que analiza los datos a través del machine learning con el fin de dar en el clavo de las necesidades del cliente», aseguran en Aexerve.

Finalmente, esta compañía incide en la función de orquestación de pagos, que hace referencia a sistemas que integran varias pasarelas de pago, proveedores de servicios de pago y diferentes adquirentes dentro de un único punto de acceso y que utilizan una tecnología basada en la IA: el enrutamiento inteligente. Se trata de una metodología que dirige las transacciones hacia los recorridos más viables, lo que permite brindar el mejor rendimiento a la vez que recorta los costes. Además, el enrutamiento inteligente se basa en el machine learning, de ahí que, al analizar las transacciones, se vuelva más preciso y eficaz en procesar los pagos sucesivos.

 

SEIS CLAVES DE PAGOS Y VIAJES

Los expertos de VISA identifican cinco tendencias iniciadas el pasado año y desarrolladas en 2023 en lo que se refiere a los viajes y los nuevos métodos de pago:

Los viajes de negocios y de ocio impulsan el gasto minorista tras la pandemia. Y en esta recuperación, el comercio electrónico y el pago por tarjeta son mayoritarios, con porcentajes superiores al 80 % de las transacciones.

Los consumidores optan por hábitos sostenibles y por la comodidad. Están dispuestos a pagar más si ello contribuye a la preservación del planeta, o a contratar servicios específicos (véase Visa Eco Benefits o productos similares). La comodidad también es clave, por ejemplo, la posibilidad de pagar el transporte público utilizando una tarjeta o un dispositivo habilitado para el pago.

B2B se convierte en 3.0. La innovación en el sector de los pagos B2B está impulsando otra oleada de transformación digital segura, rápida, flexible y sin fricciones. Crecerán estos pagos a medida que aumente la preferencia de las empresas por poder pagar y cobrar por teléfono. La digitalización de los pagos B2B impulsará el aumento de las compras de comercio electrónico de este tipo.

Sobrevivir al criptoinvierno. Los mercados de criptomonedas han experimentado una gran volatilidad en estos últimos meses. Aunque el futuro está por ver, durante el actual criptoinvierno, una serie de conceptos menos duraderos se quedarán en el camino, mientras que otros seguirán construyendo soluciones web3 significativas para empresas y consumidores.

Apuesta por la tecnología. Los gobiernos, los bancos centrales, las instituciones financieras tradicionales y las empresas de tecnología financiera seguirán centrándose en el dinero y los pagos programables, ya sea para CBDC, stablecoins u otras formas de dinero fiduciario tokenizado. Los casos de uso de pagos web3 significativos en el horizonte incluyen la transmisión de nóminas, de micropagos y el desembolso transfronterizo que, por cierto, cada vez cobra más velocidad comodidad.

Medidas antifraude. Los avances de última generación en autenticación para la protección del usuario, como EMV 3D Secure (EMV 3DS), están contribuyendo a que el comercio electrónico mundial sea seguro en tiempo real. Los métodos de pago digitales y las soluciones como las tarjetas virtuales seguirán facilitando esta tarea, desde la compra de billetes de avión hasta una cuenta de gastos. Las empresas también serán más conscientes de la importancia de invertir en herramientas de seguridad y en pólizas de seguros para cubrir el impacto de una brecha.

 

EL ÉXITO DE LAS SUPERAPP CHINAS

La revolución en los medios de pago —y su espectacular crecimiento— tiene su origen en los mercados asiáticos, con un desarrollo espectacular. El caso paradigmático es el de la china WeChat y su aplicación de pago WeChat Pay, que está suponiendo una auténtica revolución. Se trata de una aplicación china desarrollada por Tencent que incluye funciones como mensajería multicanal, geolocalización, cuentas oficiales, red social, miniprogramas, chats profesionales, transferencias de ordenador a móvil, así como un método de pago. Es parecido a juntar WhatsApp, Twitter, Facebook, Slack y Google Pay. De ahí que se la considera una super app. Tiene cerca de 1.151 millones de usuarios activos, y está disponible en veinte idiomas, incluido el español.

Las claves de su éxito son la mencionada integración, las aplicaciones para negocios, su sistema de pago por el móvil, los miniprogramas y las cuentas verificadas para marcas. Es un éxito tanto para los usuarios como, muy importante, para los anunciantes. Es más, permite no usar nunca dinero en efectivo en el día a día. Es una pista de lo que se nos viene encima.

Otra super app china es Alipay. Juntas han creado un nuevo paradigma. Como indican desde PwC, «con una importancia estratégica cada vez mayor, algunos gobiernos están impulsando infraestructuras de pago como parte de sus políticas para controlar los flujos de dinero desde plataformas propias. Esto se está traduciendo en la proliferación de métodos de pago domésticos como Troy en Turquía, Mir en Rusia o EloPix en Brasil».

 

 

UN POCO DE HISTORIA

La primera tarjeta de uso generalizado nació en 1950. Fue la Diners Club y surgió, según cuenta la leyenda, cuando su fundador, Frank McNamara, se olvidó la cartera al salir un día a cenar. Junto a Ralph Schneider, lanzó la primera tarjeta de crédito moderna.

Por otra parte, una compañía especializada en transporte de mercancías se pasó al negocio de los giros postales y cheques de viajes. En 1958 lanzó su primera tarjeta de crédito: American Express. Esta permitía a los usuarios pagar una factura mensualmente a cambio de una cuota anual, mientras que los comercios pagaban a la compañía un porcentaje de lo cobrado.

El mismo año que nacía la mítica tarjeta con el busto de un gladiador, Bank of América, una entidad californiana, lanzaba la BankAmericard. En principio tenía un límite de 300 dólares. Aunque tuvo graves problemas de impago y fraude, una vez solucionados el producto cuajó, y en 1976 pasó a llamarse VISA. La elección del nombre se debió, según fuentes de la compañía, a que este término se pronuncia de manera similar en casi todos los idiomas. Y no hay nada más global que el dinero.