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RUMANÍA. Sangre latina

Fernando Sagaseta

Rumanía es un reducto latino en medio de una serie de países que poco tienen que ver con ella. Por eso los rumanos se sienten más cercanos a españoles, italianos o griegos que a serbios, húngaros, ucranianos o búlgaros, que son sus vecinos. Un punto a su favor para plantear cualquier evento. El otro es el espectacular cambio que ha experimentado en los últimos años, que ha disparado la oferta de servicios.

¿POR QUÉ?
Carácter emparentado con la cultura mediterránea.
Llamativos palacios y castillos para eventos.
Buen número de conexiones aéreas.
País en plena transformación

¿CUÁNTO?
Unos 300 € i/v en temporada alta con Vueling

¿CUÁNDO?
Primavera, verano y otoño

Si uno ha conocido la Rumanía de los tiempos oscuros, llegar a Bucarest y encontrarse con un acto público de tributo a la desaparecida Amy Winehouse frente al Atheneo, en pleno centro de la ciudad, con la plaza llena de gente de todos los colores disfrutando con los vídeos en pantalla gigante de la diva del new soul, resulta cuanto menos llamativo. Si Ceaucescu levantara la cabeza… El país no puede olvidar su pasado, porque lastró durante décadas su desarrollo, pero tiene la vista puesta en el futuro, aunque queden aún muchas cosas por resolver.

Quizá la mayor de todas, por lo que respecta al interés de la industria turística, es la red de comunicaciones por tierra. Desde la caída del régimen comunista, que dejó un legado de 120 km de autovía en todo el país, apenas se han construido 160 más. Para completar el eje entre Pitesti-Bucarest y Constanza, el destino más popular de las playas del Mar Negro, aún queda un pequeño tramo. El inconveniente es obvio: la lentitud de los desplazamientos. Pero todo tiene su lado bueno si no se tiene prisa. Los recorridos por sus carreteras constituyen una auténtica inmersión en el país. El ferrocarril tampoco es una buena opción.

Llegar a Bucarest desde España lleva unas 3 horas y media de avión. La compañía Vueling, en código compartido con Iberia, opera dos vuelos por semana desde/hacia Madrid, los martes y los sábados, con precios más que razonables. Una combinación ideal para estancias de 5 días. También ofrece conexiones desde Barcelona los martes, jueves, viernes y domingos. Todos ellos al aeropuerto principal, Henri Coanda, aunque todo el mundo le sigue llamando Otopeni, a unos 16 km del centro.

Además de la compañía nacional, Tarom, que realiza vuelos diarios, aerolíneas low cost como la rumana Blue Air o la búlgara Wizz Air, también operan desde el segundo aeropuerto, Banesasa. En estos casos podemos encontrar combinaciones, según la época del año, con otras ciudades como Valencia o Málaga hacia destinos como Cluj-Napoca, Arad o Tirgu Mures. Ojo con los taxistas para llegar al centro. Hay que asegurarse de que el vehículo tiene licencia. Suelen estar pintados de amarillo y exhiben el precio por kilómetro en la propia carrocería.

BUCAREST

Extraña ciudad la capital rumana. Por momentos recuerda a París, con esos edificios de corte afrancesado y los palacetes que salpican el centro. Y con su Arco del Triunfo, que recibe al visitante tras cruzar el inmenso parque de Herastrau para conectar con Soseaua Kisselef, más larga aún que los Campos Elíseos. Las avenidas que confluyen desde el norte en la plaza de la Victoria, sede del Gobierno, forman una galería de suntuosas mansiones, muchas de ellas ocupadas por embajadas y otras muchas por los nuevos ricos, como el histriónico y controvertido Gigi Becali, dueño del Steaua de Bucarest, ante cuya casa, revestida de pan de oro y con una enorme cruz en la entrada, merece la pena detenerse.

Son los signos de los nuevos tiempos. Del pasado más reciente queda ese icono de la megalomanía que es elPalacio del Parlamento, Casa del Pueblo en la era comunista, que Ceaucescu hizo construir tras tirar abajo 10.000  viviendas y alguna que otra iglesia. Es una mole gigantesca, el edificio más grande del mundo después del Pentágono, que alberga el Parlamento, pero también cerca de 40 salas, entre sus 3.000 habitaciones, donde se pueden celebrar todo tipo de eventos y convenciones. También hay auditorios, museos y un centro internacional de conferencias. Para consultar precios y espacios más vale ponerse en manos de un receptivo local.

Aunque el grupo no tenga intención de celebrar nada allí, la visita es casi obligada. Hay tours guiados entre las 10h y las 16h para comprobar in situ el delirio de escalinatas mármol, lámparas desmesuradas, alfombras kilométricas y cortinajes imponentes, todos con materiales made in Rumanía. Lo más curioso del Palacio está bajo tierra, aunque no hay acceso al público, un descomunal búnker de varios pisos que fue ideado para acoger a los jerifaltes del régimen ante cualquier amenaza exterior.

El contraste entre el sueño de un dictador y el del pueblo se puede experimentar en la zona de Lipscani, la más antigua de la ciudad, donde la gente sencilla pasea y se recrea entre los bares y restaurantes que en verano se echan literalmente a la calle con apretadas terrazas que apenas dejan paso a los viandantes. Es un buen sitio para comprobar que la capital late con entusiasmo fuera de los fríos corredores del palacio. El Ayuntamiento se está empleando a fondo para terminar el empedrado de las calles que faltan para peatonalizar el barrio en su mayor parte.

También es muy agradable recorrer la calle de la Victoria para descubrir hermosos edificios como el Museo Nacional de Historia, el Palacio de Correos, el antiguo Palacio Real, que hoy alberga el Museo Nacional de Arte, o la sede del Circulo Militar. La calle, quizá la más popular de la ciudad, está también llena de comercios, por si a alguno le tienta el shopping.

Como buenos latinos, a los rumanos les gusta la noche. Bucarest es una buena ciudad para la fiesta hasta las tantas porque la oferta es amplia y de calidad. Y los clubes causan sensación, desde el recientemente abiertoBOA, hasta clásicos como el Club Bamboo, Control Club o Deja Vu. También hay una gran afición al juego. Sólo en la ciudad operan al menos seis casinos, algunos de ellos en hoteles como el JW Marriott, el Intercontinental o el Palace.

LOS ALREDEDORES

Algunos de los mejores venues se encuentran en los alrededores. Por ejemplo, el palacio de Stirbey (www.domeniulstirbey.ro), exquisito representante de la arquitectura romántica rumana, en un entorno único y a los pies de uno de los lagos próximos a la capital. El edificio principal, construido en 1855 por Barbu Stirbey,príncipe de Valaquia, alberga tres salones interconectados con capacidad para 80 personas y otras 80 si se añade la terraza. En el piso segundo hay otra sala más para unas 100 personas. En el pabellón de verano se pueden celebrar eventos de hasta 500 participantes y en el nuevo pabellón construido en un extremo del recinto hay espacio para un millar.

En su amplio parque de árboles bicentenarios se celebran habitualmente conciertos y actos culturales, donde se han llegado a reunir hasta 10.000 personas. Tras un pequeño paseo se llega a la bella iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad. El lugar tiene además caballos, ponys y huerta propia. Los dueños están estudiando la posibilidad de ofrecer actividades de pesca para grupos.

Fue el hijo de Barbu, Alexandru, el que aportó al palacio un aire de glamour y cosmopolitismo favorecido por sus excelentes contactos en el mundo de la política y las artes. La reina María, esposa de Fernando I, era recibida aquí a menudo y el mismo Kruschev firmó en uno de sus salones la retirada de las tropas soviéticas de Rumanía. Para hacerse una idea de los precios, el alquiler de una sala de reuniones más un coffee break cuesta unos 12€ por persona, 45€ si se trata de un cóctel.

También a pocos kilómetros de Bucarest se encuentra el Palacio de Snagov (www.palatulsnagov.ro), construido por Carlos I, el primer rey de Rumanía, y remodelado por Ceaucescu en los años 80. El dictador lo utilizaba también en actos de protocolo con mandatarios extranjeros. Aunque no está abierto a visitas públicas, cualquiera que quiera organizar un evento puede recorrerlo de arriba abajo, desde su despacho, hasta el dormitorio, pasando por el baño, de llamativos colores lilas, o los elegantes chaise-longes donde descansaban sus perros.

La decoración está sobrecargada de tapices y mobiliario ceremonioso de recio estilo rumano, pero eso no fue óbice para que el año pasado Hugh Hefner organizase aquí un fiestón con sus conejitas de Playboy o queMichael Jackson lo alquilara entero durante una semana en el 96. Algunas de las personas que se casan en él pueden dormir incluso en la cama del líder comunista y su esposa Helena. La cosa tiene su morbo. En cuanto a las capacidades, el salón principal da para una cena de gala de 180 comensales, a los que se pueden sumar otras 50 en una estancia anexa. Otro de sus salones, para 80 personas, tiene acceso directo al embarcadero.

Para paladares menos vetustos, lo mejor es dirigirse a Ambasad’Or (www.ambasador-events.ro), un centro de eventos y convenciones abierto el año pasado que cuenta además con piscina, camas balinesas, terraza, una enorme carpa para grandes cenas de gala de hasta 500 comensales y otros dos amplios salones. Para el gusto español el estilo es un pelín barroco en sus planteamientos, pero huele a nuevo y sofisticado.

HACIA LA MONTAÑA

Fuera de la capital, los puntos de interés turístico de Rumanía se encuentran en el Delta de Danubio, una zona de gran valor natural a la que se puede acceder en un largo crucero por el río; la costa del Mar Negro, donde se suceden resorts playeros; o la región rural de Maramures, con sus tradiciones tan arraigadas; además de ciudades como Sibiu, Timisoara o Cluj-Napoca.

Estos lugares se encuentran algo alejados de Bucarest, sobre todo pensando en el estado de las carreteras. Por eso, el complemento ideal para estancias cortas se encuentra más bien en las cercanas estaciones de montaña de Transilvania, que en primera y verano presentan un ambiente de lo más apacible, lejos de las muchedumbres de la temporada de esquí. Ahí están, entre otras Poiana Brasov, Poiana Marului, Predeul Sinaia a unas dos horas de Bucarest.

Esta última, que fuera lugar de vacaciones de la familia real y antigua estación de parada del Orient Express, cuenta con un Casino de época (www.casino-sinaia.ro), cómo no, también frecuentando por Ceaucescu, que tenía despacho y cama aquí, cuando ya se había prohibido el juego, y que ahora se utiliza como centro de convenciones.

Algunas de los hoteles cuentan con excelentes instalaciones y spas, por lo que no son un mal sitio para plantearse reuniones y actividades de team building tranquilas, con grandes paseos por los bosques de abetos y todo lo necesario para recargar pilas.

Cerca de una de estas estaciones merece una parada la ciudad de Brasov, pintoresca y coqueta en su mezcla de estilos gótico, barroco y renacentista, al menos en su casco histórico, porque al ser la segunda ciudad en población, no está exenta de los característicos bloques grises y uniformes de la época comunista. Por mucho que algunas comunidades de vecinos hayan decidido pintar sus fachadas, no dejan de ser un exponente paradójico del poco aprecio que el régimen prosoviético tenía por las condiciones de vida de los obreros.

Aunque no estén disponibles para eventos, en el camino de regreso esperan dos de las mayores atracciones culturales. Una es el soberbio castillo de Peles, verdadera joya de la arquitectura neo-renacentista alemana, con una asombrosa riqueza interior, posiblemente uno de los más bonitos de toda Europa. Y muy avanzado para 1883, el primero del continente en contar con luz eléctrica, así como un rudimentario sistema de aire acondicionado.

La otra es el castillo de Bran. Parece increíble que a estas alturas del reportaje todavía no hayamos hablado de Drácula, sin duda alguna el personaje más famoso de Rumanía. Pues bien, como muchos sabrán, aquí nunca vivió el príncipe Vlad Tepes, alias El Empalador, que inspira la novela, cuyo palacio se hallaba en Bucarest. El lugar donde se emplaza es transilvano por los pelos, porque se encuentra en la misma frontera con la región de Valaquia. Y además, Bram Stoker, tampoco llegó a visitarlo en su vida para recrear su relato. De día, su aspecto no resulta nada amenazador. Poco importa. De alguna forma, el ser humano es adicto a la leyenda.

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GRAND HOTEL CONTINENTAL
Establecimiento extremadamente refinado en un magnífico edificio de 1886 con reciente remodelación y muy bien situado, a pocos pasos del antiguo Palacio Real. En el cuarto piso dispone de seis salas de reuniones no muy grandes con mobiliario clásico.
Calea Victoriei, 56. Bucarest
Tel. (+4) 037 201 03 00 / www.grandhotelcontinental.ro

ATHENEE PALACE HILTON
Todo un histórico de la hotelería en Bucarest que data de principios de siglo, aunque con habitaciones renovadas desde 2008 y 2009. Ha acogido a grandes personajes de la política y el entretenimiento internacional, desde los Rolling Stones hasta George Bush o Tony Blair. Destacan su english bar, con jugosas historias de espías, un nuevo restaurante italiano para 130 personas y, sobre todo, la sala de conferencias “Le Diplomate”, declarada patrimonio de la Unesco. Un lujo con impresionante acústica natural. El fitness center está abierto 24/7.
Str. Episcopiei, 1-3. Bucarest
Tel. (+4) 021 303 37 77 / www.hiltonnbucharest.com

RADISSON BLU
El mayor exponente de la modernidad y el espíritu cool que se puede encontrar en la capital. Un templo de acero y cristal que resulta un verdadero oasis urbano por su amplia piscina exterior con jacuzzi para 50 personas. Dispone de ocho bares y restaurantes, uno de ellos español, y ofrece el mayor desayuno de la ciudad, con 140 productos, además de una planta entera dedicada a salas de reuniones, 11 en total, con luz natural.
Calea Victoriei, 63-81. Bucarest
Tel. (+4) 021 311 90 00 / www.radissonblu.com/hotel-bucharest

JW MARRIOTT
El que fuera hotel preferido de los altos cargos del régimen comunista y lugar de recepción de líderes extranjeros afines, fue remodelado hace menos de dos años. Un gran salón de 650 m2 es su mayor oferta para eventos y cenas de gala. Tiene otra de 350 m2 con techos de seis metros y amplios ventanales. Dispone de dos plantas para fumadores.
Calea 13 Septembrie, 90. Bucarest
Tel. (+4) 021 403 00 00 / www.jwmarriottbucharest.com

ALPIN
Acogedor hotel de montaña con habitaciones de 4* y apartamentos de 5* desde donde disfrutar de excelentes vistas a los bosques o zambullirse en el jacuzzi instalado en cada baño. La oferta de tratamientos es completísima y para reuniones ofrece ocho salas, la mayor de ellas para 400 personas en escuela.
500009, Poiana Brasov
Tel. (+4) 026 826 23 43 / www.hotelalpin.ro

ORIZONT
Moderno y sofisticado hotel en la estación invernal de Predeul con buen spa, 139 habitaciones, dos restaurantes y tres salas de reuniones para 150, 32 y 20 personas. Al lado está construyendo un centro de conferencias con un millar de butacas que abrirá en verano de 2012.
Str. 3 Brazi, 6. PredeulTel. (+4) 026 845 51 50 / www.hotelorizont.ro

LOCANTA JARISTEA
Primorosamente decorado con todo tipo de antigüedades, desde estanterías repletas de libros hasta un gramófono, el local ofrece platos tradicionales rumanos y atesora una espléndida carta con los mejores vinos producidos en el país.
Str. George Georgescu, 50-52. Bucarest
Tel. (+4) 021 335 33 38 / www.jaristea.ro

CARU’ CU BERE
Muy turístico, pero toda una institución en la parte vieja de la capital, al que no se le puede negar una visita. Quizá uno de los establecimientos más antiguos, con extraordinaria decoración en madera tallada que se alza en dos pisos con galería. Durante la noche se suceden breves actuaciones de bailarines folclóricos.
Str. Stavropoleos, 5. Bucarest
Tel. (+4) 021 313 75 60 / www.carucubere.ro

TABERNA SARBULUI
Un rincón de comida Serbia en Sinaia que dispone de más locales en Bucarest, Constanza y otras ciudades. Edifico de estilo montañés y dos pisos para los grupos más numerosos.
Calea Codrului 39C. Sinaia
Tel. (+4) 024 431 44 00 / [email protected]

CERBUL CARPATIN
En un edificio histórico del centro de la ciudad, es el restaurante preferido de los grupos. Con actuaciones en directo y terraza.
Piata Sfatului, 12. Brasov
Tel. (+4) 026 847 61 84

COLIBA HAIDUCILOR
Pintoresco restaurante en un recinto natural rodeado de abetos con decoración artesanal rumana para tomar, entre otros, buen mititei, uno de los platos más populares del país.
Poiana Brasov
Tel. (+4) 026 826 21 37 / www.colibahaiducilor.ro


JAVIER DEL VALLE

VICEPRESIDENTE EJECUTIVO DE HAPPY TOUR

www.happytour.ro

¿Qué actividades paralelas son más apreciadas por los grupos de empresa cuando visitan Rumanía?
Lo que más les sorprende son los paisajes. Si disponen de tiempo, es interesante visitar las regiones de Moldavia y Bucovina o el Delta del Danubio. Los centros históricos de Bucarest, Brasov, Sibiu o Timisoara son siempre una opción segura. Casi nadie se quiere perder todo lo que concierne al Castillo de Bran y la leyenda de Drácula, pero también despiertan gran interés el Palacio del Parlamento y los castillos de Peles y Pelisor. También tenemos grupos que buscan la práctica de deportes de aventura y actividades de team building con canoas o rafting en la zona de Gorj, así como excursiones de montaña.

En su opinión, ¿cuál es el nivel de calidad/precio de sus productos turísticos?
Aunque las tarifas oficiales no son muy baratas, existen muchas oportunidades de negociar precios reducidos, sobre todo si se trata de grupos, con la debida antelación.

¿Cómo se implican las autoridades públicas a la hora de apoyar eventos?
La mayoría de las veces, poco. De todas formas, conviene solicitar apoyo público si se trata de eventos de cierta envergadura, porque entonces la respuesta suele ser más positiva.