TAILANDIA. En cuerpo y alma

TAILANDIA. En cuerpo y alma

TEXTO Y FOTOS FERNANDO SAGASETA

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Phang Nga_Wat Suwan Khuha

Tailandia es un país con una legión de fans. Motivos no les faltan. El destino más afable de Asia resulta tan exótico como enigmático. Tiene su lado vibrante y a la vez invita a la relajación. Atrapa con su desbordante naturaleza, pero hace constantes guiños al futuro y a la innovación en ciudades como Bangkok, todo un edén para los urbanitas de pro. Como resulta casi imposible abarcar sus mil caras, los profesionales del MICE pueden empezar por la capital y combinar con extensiones a Pkuket y a la provincia de Phang Nga, un buen preludio para nuevas exploraciones.

 

Aterrizar en el Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi, el mayor de Bangkok, a 30 km de la capital, produce de entrada el cosquilleo típico de esos viajes cargados de promesas de experiencias diferentes. En el caso de la antigua Siam siempre se cumplen. Es difícil encontrar un destino tan atractivo para el turismo de ocio y, por extensión, para la organización de cualquier tipo de evento, reunión o incentivo.

Para llegar al centro, el temor siempre es el tráfico impredecible, pero desde que funciona el Airport Rail Link, hace más de diez años, un tren elevado que cubre el trayecto en apenas 30 minutos, ya no hay sustos. El aeropuerto de Don Mueang, que hasta 2006 fue el principal, se ha quedado ahora para las aerolíneas low cost, que son una buena opción para volar a ciudades del norte y a países limítrofes, como Camboya o Laos.

Desde el 1 de julio el país se encuentra totalmente abierto al turismo. Ya no es necesario contratar un seguro de viaje y se ha eliminado el Thailand Pass, que se obtenía de forma online. Solo hay que aportar un certificado internacional de vacunación o una PCR negativa en el caso de los no vacunados o con la pauta incompleta.

Las cifras dan pie al optimismo. El destino ha recibido nada menos que 1,3 millones de entradas internacionales del 1 de enero al 31 de mayo de 2022, cuando en todo 2021 apenas llegaron al medio millón. El objetivo ­ahora es alcanzar las 500.000 mensuales durante la temporada baja (de junio a septiembre) y el millón en octubre, noviembre y diciembre, que es el periodo de alta ocupación.

Según comentó Siripakorn Cheawsamoot, responsable de Marketing y Comunicación de Tourism Authority of Thailand (TAT), durante la feria TTM+, celebrada recientemente en Phuket, el país registrará en torno a 20 millones de visitantes en 2023. La previsión para 2024 es que el 64% de los ingresos por turismo procedan de los extranjeros y el 36% nacionales. Por su parte, la actividad MICE y los grandes eventos se recuperan con fuerza.

EVENTOS EN BANGKOK

La infraestructura para organizar eventos en la capital tailandesa es extraordinaria, apabullante incluso. Por lo que respecta al alojamiento de grupos, la oferta se asienta en las mayores cadenas internacionales, muchas de ellas con varios establecimientos. Ojo a la hora de la convocatoria, porque hay tres Novotel, dos Pullman, tres Anantara, tres Marriott, incluyendo al JW, etc. Algún delegado puede aparecer en la otra punta de la ciudad si no mira bien la dirección. Por lo demás, también están presentes, entre otras muchas marcas, Crowne Plaza, Hilton, Hyatt Regency, Ramada, Renaissance, Avani, Shangri-La, Ambassador, Golden Tulip, Mercure, Holiday Inn, Mövenpick… En fin, la lista es interminable.

Casi todos ellos disponen de salones y espacios para cualquier necesidad. De hecho, la actividad MICE se concentra básicamente en los hoteles. En algunos casos funcionan como verdaderos centros de convenciones, con la ventaja de tener la habitación a mano, sin necesidad de desplazarse. No es mala idea hacer un request a través la web del Thailand Convention and Exhibition Bureau (TECB) para acotar la búsqueda en función de las necesidades particulares.

Entre los venues de referencia se encuentra el Queen Sirikit National Convention Centre (QSNCC), el más grande del centro Bangkok. Si sus dimensiones ya eran enormes, con la ampliación en marcha alcanza proporciones inusitadas. El centro quintuplica su espacio para llegar a los 330.000 m2, de los cuales 78.000 m2 estarán dedicados a eventos. La reapertura completa está prevista para el próximo mes de noviembre. En el proyecto también se incluye un centro comercial, el llamado Bangkok Active Lifestyle Mall (BALM), cuyas obras van algo más retrasadas y que promete ser lo más de lo más en una urbe donde este tipo de establecimientos compiten con furor. Espera recibir nada menos que 13 millones de visitantes al año.

En Bangkok, todo o casi todo es a lo grande. Y si no, que se lo pregunten a Iconsiam, el faraónico complejo de cristal y acero que proyecta sus fastuosas luces sobre el río Chao Phraya, el que divide la ciudad en dos. Este centro es desde hace un par de años —descontando el parón de la pandemia— el colmo del lifestyle en la capital, con sus tiendas, sus restaurantes, sus cines y sus teatros. También alberga otra de las novedades del MICE, el True Icon Hall, en la planta 7ª, que sus impulsores califican como ultrahíbrido. Y no es para menos. El último grito en tecnología, con  3.000 butacas que un sistema retráctil automatizado quita y pone a demanda, y con un revolucionario sistema de sonido y de iluminación integrado en las paredes que parece no tener parangón en todo el continente.

Otro espacio magnífico relativamente reciente para eventos de tamaño medio es el Bangkok Art & Culture Centre (BAAC), en el entramado del popular Siam Center. Arquitectónicamente es muy interesante, con su enorme lucernario central alrededor del cual se va ascendiendo en espiral. Como su nombre indica, está orientado hacia el arte, especialmente pintura y escultura de artistas locales a los que realmente vale la pena conocer, pero también cuenta con espacios para eventos, como el Auditorium, con 222 butacas, y una sala polivalente con capacidad para unas 300 personas. Otro exponente más del gusto de las nuevas generaciones de thais por la vanguardia.

Muy cerca de aquí y del Estadio Nacional se encuentra uno de los lugares más visitados por los turistas, en este caso para conocer la cultura tradicional del país que amó profundamente un extranjero como Jim Thompson. La casa del empresario estadounidense de la seda que desapareció  misteriosamente en 1967, cuando se encontraba de viaje por Malasia en 1967, es una delicia. Se compone de 6 construcciones en madera de teca de distintas regiones del país con paredes ensambladas sin un solo clavo, al estilo tradicional, aunque con toques occidentales, en medio de un exuberante jardín y con un embarcadero. El legado que dejó es excelente, con pinturas, muebles, piezas de menaje, tejidos y esculturas budistas. Un verdadero museo.

Antes de la pandemia la mansión se ofrecía también para pequeños eventos. Ahora se están pensando volver a alquilarlo fuera del horario de visitas. Desde luego, merece mucho la pena. Cuenta un restaurante y está acondicionando uno de los edificios de madera como tienda. Junto a él se encuentra el Jim Thompson Art Center, de construcción moderna, que expone arte contemporáneo y cuenta con espacio en la azotea.

MARAVILLAS DE LA CAPITAL

Cuando la agenda del congreso o del evento da paso al programa de ocio, Bangkok despliega todos sus encantos para que los participantes puedan encadenar experiencias de las que se recuerdan durante mucho tiempo. Desde luego, antes o después hay que pasar por el Gran Palacio, el fantástico y extenso recinto en el centro de la capital que ya no es residencia de reyes, sino el mejor exponente de los fastos de la dinastía Chakri, que desde finales del s. XVIII ostenta el trono, hoy en la persona de Maha Vajiralongkorn, coronado como Rama X.

Por cierto, ojo con criticar a la monarquía. Puede ocasionar un buen disgusto, al menos a los nacionales. La veneración es tal que el anterior rey, Bhumibol, padre del actual, estuvo un año entero en la capilla ardiente del palacio, como colofón a sus 70 años de reinado, el más longevo de la historia, después de los de Luis XIV de Francia e Isabel II del Reino Unido.

Curiosidades al margen, el recorrido es una deslumbrante sobredosis de rojos y azules intensos, pan de oro a raudales, tejados sobrepuestos rematados por colas de serpiente, gigantescos guardianes mitológicos (yaksha), templos, estupas… En fin, casi un centenar de edificios en 90 hectáreas. Conviene hacer la visita por la mañana temprano, antes de que apriete el calor. Entre los imprescindibles, el famoso Buda Esmeralda, en el interior del Wat Phra Kaew, que a pesar de su pequeño tamaño es todo un icono de la ciudad, y los soberbios murales del ‘Ramakian’.

Siguiendo con las figuras del fundador del budismo, de las que la capital no va mal provista, hay que darse una vuelta también por el cercano Wat Pho, para contemplar al descomunal Buda Reclinado, rotundo y solemne, con sus 46 m de largo y sus incrustaciones de madreperla en las plantas de los pies. Se encuentra en otro recinto enorme con gigantes de piedra, largas galerías de budas y unos pabellones que actualmente son el principal centro nacional de enseñanza de la medicina tradicional tailandesa, que incluye el masaje. Cómo no.

Precisamente esta es otra de las actividades ineludibles. Por toda la ciudad hay establecimientos con chicas solícitas que despliegan su técnica por muy pocos baths (la moneda local) a cualquier hora del día y hasta bien entrada la noche. Es apto para todas las edades y en Tailandia constituye una costumbre casi tan común como tomarse una caña o un café como en España, ese momento de desconexión para seguir la jornada con energía. Hay que olvidarse de la privacidad. Aquí las tumbonas están en línea, normalmente tras un escaparate a la vista de todos. Para optar a otro nivel es preciso acudir a centros como Oasis Spa, en el barrio de Sukhumvit, una de las zonas con ambiente más moderno y cosmopolita.

La gran arteria acuática de Bangkok es el río Chao Phraya, sin el cual no se entendería la megaurbe. Yendo en grupo se pueden contratar paseos nocturnos en embarcaciones tradicionales. Sin embargo, para moverse rápidamente, dependiendo del plan, nada como tomar el ferri (Express Boat). Es una buena opción para acercarse a Wat Arun, un templo con una imponente estampa junto a la orilla, el Museo Nacional de las Barcazas Reales o llegar al barrio de Chinatown para perderse por su callejuelas y zambullirse entre la multitud que los fines de semana abarrota sus restaurantes y puestos de comida callejera. También para subir al templo que alberga el impresionante Buda de Oro, con sus cinco toneladas macizas de este metal.

Otra actividad esencial en Bangkok es curiosear en alguno de sus mercados. Los hay de todos los tipos: flotantes, nocturnos, de fin de semana, especializados… Hay uno muy curioso dedicado a la venta de amuletos con especial querencia por los dientes y las baratijas más extrañas. Está cerca de Sanam Luang, el campo para las ceremonias y funciones reales en forma de hipódromo. Los sábados y domingos, de 9 a 18h, funciona el de Chatuchak, todo un clásico, laberíntico y extensísimo, donde encontrar absolutamente de todo.

Los mercados flotantes abundan. Quizá el más auténtico y cercano es el de Khlong Lat Mayom, con un aroma muy local, aunque los turistas no faltan. Además de degustar algún plato preparado en directo en sus humeantes puestos o comprar frutas tropicales, los visitantes hacen excursiones en bote a motor para investigar la vida en los numerosos canales que separan las hileras de casas sobre pilotes. Una especie de Venecia, con todas las salvedades y mucho más asilvestrada. Por la misma zona se encuentran el de Khlong Bang Luang y el de Taling Chan, que abre solo los fines de semana.

El Bangkok nocturno también es multidimensional, para todos los gustos. Desde hace unos años la fiesta en la jungla urbana se celebra sobre todo en las alturas, donde han proliferado los skybars, cada cual más vertiginoso. Uno de los top es Sirocco, en la azotea del hotel Lebua at State Tower, allá por el piso 64. Bajo la emblemática cúpula dorada, que muchos recordarán por la película gamberra The Hangover II (la secuela de Resacón en Las Vegas, para el público español), las copas vienen y van mientras ocasionales fuegos artificiales despuntan muy por debajo de la línea de flotación de esta alucinante atalaya. Los cameros son expertos en tomar instantáneas en tan fotogénico lugar, incluso iluminan la escena con linternas que llevan en su bolsillo. Dicen que el restaurante al aire libre es el más caro de la ciudad.

Para economías más modestas, una actividad simpática relacionada con la gastronomía es la que propone el Thai Bus Food, que hace un recorrido por los principales puntos de interés turístico con un autocar de grandes ventanales en los que sirve diferentes menús para cuatro salidas al día (lunch, afternoon tea, dinner y night life) con la colaboración de varios restaurantes locales que aportan sus mejores platos. Con frecuencia alquilan las 24 plazas a grupos completos que aprovechan para personalizar el según sus necesidades. Bangkok da para eso y muchísimo más. Lástima que el tiempo sea siempre, por definición, limitado.

EXTENSIÓN A PHUKET

Aunque sarna con gusto no pica, llegado un momento se impone cierta desintoxicación urbana. Para ello, las reservas de Tailandia son inagotables. Una de las extensiones más demandadas en los programas MICE es Phuket, la isla más grande del país, conectada a la parte continental por un puente, uno de los destinos vacacionales por excelencia. La cantidad y calidad de los resorts que alberga, la mayoría con excelentes espacios para eventos, le alzan también como uno de los puntos de referencia del turismo de reuniones.

Como ocurre en Bangkok, la lista es larga y también cargada de grandes cadenas internacionales: Anantara, Angsana, Crowne Plaza, Grand Mercure, Hilton, Holiday Inn, JW Marriott, Millenium, Mövenpick, Novotel, Renaissance, Swishôtel, The Westin… La oferta es bien amplia. Cuestión de mirar, aunque los estándares suelen ser altos.

Uno de los que destacan últimamente es The Slate, conocido como la perla de Naiyang Beach, al norte de la isla, muy cerca del aeropuerto internacional. Diseñado por el renombrado arquitecto norteamericano Bill Bensley, este complejo de origen familiar evoca al pasado de la región, tan ligado a las minas de estaño. Aunque dispone también de 177 habitaciones y 7 villas con piscina, está muy orientado a la celebración de eventos, con varios salones, el mayor de ellos con capacidad para 500 invitados.

Otra alternativa interesante el Angsana Laguna Phuket, que acogió la reciente feria TTM+ 2022, donde se reunieron a casi 600 proveedores y compradores del sector turístico, estos últimos provenientes de 42 países, todo un éxito tras la triste sequía de la covid-19. Rodeado de un gran lago, el resort ofrece, entre otros salones y espacios, un gran pabellón que puede acoger hasta 1.400 personas en formato teatro y 800 en banquete.

El encanto de Phuket es disfrutar de sus playas, por supuesto. Las mejores están en la costa occidental, bañadas por el mar de Andamán, con aguas más transparentes que las que del lado oriental, el que da a la bahía de Phang Nga. Hay una para cada ocasión. Patong es la más bullanguera, con esa vida nocturna saturada de neones, tuk-tuks psicodélicos, música a todo trapo y chicas clónicas meneando la cadera con poca gracia sobre largas barras de bar. Un espectáculo. Kata tiene su marcha, pero más sofisticada, en línea con sus resorts, uno de ellos ¡de 6 estrellas!; Rawai y Kamala son de las más tranquilas; y Surin resulta agradable y discreta. En plan más activo, el submarinismo y el surf causan furor, este último sobre todo cuando se acercan los vientos del monzón.

En el extremo meridional se encuentra Sunset View Point, que se llena de gente a partir de las 17,30 h para contemplar cautivadoras puestas de sol. Para los que prefieran disfrutar del acontecimiento con un poco más de sosiego, es mejor seguir algún sendero hacia la cola de dragón que forma la silueta de la isla. En el mismo entorno se encuentra el curioso santuario al aire libre de Laem Phromthep, donde los fieles han dejado como ofrenda miles de elefantes tallados en madera de diferentes tamaños.

Un mirador excepcional es el del Gran Buda, también en el sur, pero hacia el interior, donde disfrutar de una panorámica 360º bajo la mirada de la estatua de 45 metros de altura que se alza al final de una majestuosa escalinata, un conjunto recubierto cientos con miles de baldosines de mármol financiados con las donaciones de los fieles. Las obras de la base aún siguen en curso, pendientes de nuevas aportaciones. Con cielo despejado se pueden ver hasta las famosas islas Phi Phi.

Para descansar del autocar, la ciudad antigua de Phuket merece un buen paseo a pie a lo largo del cual descubrir mansiones del s. XIX, con esa mezcla de la cultura china y tailandesa, conocida como baba, y toques europeos, que aquí llaman portugueses en un ejercicio de simplificación. Se pueden visitar casas-museo, como las de Chyn Pracha o Moh Seng, que guardan exquisitos objetos de la época colonial y en algunos casos ofrecen alojamiento. También hacerse un selfie ante buenos ejemplos de arquitectura chino-portuguesa, como el Museo Filatélico o el hotel Memory at On On, el primero que se abrió en la ciudad. Los domingos cierra al tráfico Thalang Road, con sus arcadas pobladas de comercios y sus encantadoras fachadas de colores. Buena ocasión para recorrerla.

Algunas agencias organizan interesantes tours para tomar un contacto más estrecho con las tradiciones. Por ejemplo, se puede participar en la forja con uno de los pocos herreros que quedan en la ciudad, tomar té y dulces en casa de una familia con muchas historias que contar en una sesión amenizada por una intérprete de guzheng —el arpa de mesa de origen chino—, cocinar pad thai en un restaurante típico o grabar figuras en láminas de cobre para decorar colgantes.

MÁS INFO
www.businesseventsthailand.com
www.tourismthailand.org

 

ENTRE MANGLARES, CAVERNAS Y ELEFANTES

La provincia de Phang Nga, separada de la isla de Phuket por un puente, es la puerta de entrada a una Tailandia más virgen y selvática. Con varios parques nacionales muy apetecibles, la llamada de la naturaleza envía sus señales con parajes de ensueño y convivencias con animales muy sugerentes. El de Ao Phang-Nga sirve en bandeja una aventura entre islotes kársticos de caprichosas formas, tapizados de vegetación y sorprendentes cavernas semisumergidas que se exploran en pequeños botes a remo. Cuando la marea lo permite, resulta excitante acceder a algunas de ellas tendiéndose completamente para no darse en la cabeza. Al otro lado aparecen nuevas sorpresas. Los parajes son insólitos, con vastas extensiones manglares que los pescadores utilizan como autopistas fluviales. Los macacos de cola larga, que abundan por allí, han aprendido a cazar cangrejos y a romper su caparazón con una piedra. Una de las formaciones rocosas más llamativa es Ko Khao Phing Kan, que los guías refieren como “la isla de James Bond”, porque fue allí donde se localizó la guarida de Scaramanga en la película El hombre de la pistola de oro. Es el sitio más cargado de turistas de todo el parque, pero no importa. El entorno no puede ser más llamativo. De regreso, parada obligatoria en el mirador Samed Nangshee. La panorámica deja al visitante con la boca abierta.

Otra experiencia de las que dejan huella es acercarse al Phang-Nga Elephant Park, donde una familia cuida de 7 elefantes, algunos heredados y otros cedidos por vecinos. No resulta fácil mantener a estos animales que pueden a llegar a comer 300 kg de hierba al día, diez veces más caro que mantener un coche. Las ayudas no son muchas y, si no fuera por los ingresos que dejan los turistas, a saber qué sería de ellos. Hay muchos centros de este tipo en el país, pero no todos tratan a los paquidermos con respeto. Aquí llevan una vida apacible, sin necesidad de que los monte nadie. Lo que sí ofrecen es bañarse con ellos. Son alegres y agradecidos, con comportamientos muy humanos. Pasar un rato cepillándoles o jugando con sus trompas es de lo más estimulante.

 

TITIPORN MANENATE
EXECUTIVE DIRECTOR EUROPE, AFRICA AND MIDDLE EAST
TOURISM AUTHORITY OF THAILAND

 

¿Cómo va la recuperación turística de Tailandia?

Va muy bien, mejor de lo esperado. Estamos sorprendidos por la cantidad de turistas que estamos recibiendo, a pesar del aumento de las tarifas de avión por la subida de los combustibles desde la guerra de Ucrania. El número está aumentando con mucha velocidad. Tenemos muchas visitas de mercados como Alemania, Reino Unido, Italia y España.

¿A qué se deben estos resultados?

El país entero está preparado. Es muy fácil entrar y moverse por él. El Thailand Pass es sencillo de obtener de forma online. Tenemos mucho que ofrecer, una naturaleza exuberante, cielos azules, buena gastronomía, cultura, tradiciones y gente maravillosa. Cualquiera que venga aquí tendrá una gran experiencia.

¿Cómo se está comportando el segmento MICE?

Se recupera también con fuerza. Tenemos grandes eventos previstos para los próximos meses. Del 14 al 20 de agosto tendrá lugar en Bangkok la 11ª conferencia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Del 30 de septiembre al 2 de octubre se celebrará el gran premio de Moto GP en Buri Ram y también está cerrada la presencia de la feria TBEX Asia, del 15 al 18 de noviembre en Phuket.

 

RECOMENDADOS

KHAOLAK LAGUNA RESORT
En un idílico emplazamiento, al borde del mar de Andamán y junto al bosque tropical de Khaolak-Lamru National Park, en la provincia de Phang Nga. Villas y chalets de al menos 50 m2 con decoración muy elegante en la que predominan las maderas nobles. Tiene todo lo necesario para que la estancia sea lo más placentera posible: piscina, larga playa, centro de spa, buenos restaurantes… Y para los amantes de los deportes exóticos, dan clase de boxeo tailandés, que en este país es casi más popular que el fútbol.
6/8 Moo 7, Khuk-khak , Takuapa, Phang-Nga
Tel. + 076-485200
www.khaolaklaguna.com


TWIN PALMS PHUKET
Miembro de la red Small Luxury Hotels of the World, apuesta por un estilo minimalista de líneas rectas y espacios puros, con una larga piscina entre exuberantes palmeras frente a la que se disponen las amplias habitaciones en dos pisos, todas ellas con terraza orientada hacia la zona común; las de abajo con salida directa. También cuenta con extraordinarios loft tipo dúplex, suites y exclusivos penthouse con piscina privada. La bonita playa de Surin se encuentra a menos de 200 metros. Con varias opciones gastronómicas en el propio hotel y en los beach clubs asociados.
106/46 Moo 3. Surin Beach Road.
Cherng Talay, Phuket
Tel: +66 76 316 500
www.twinpalms-phuket.com/

CHIVITR WELLNESS RETREAT
Un exclusivo resort-boutique y centro de wellness con 11 suites deluxe, dúplex y premium en varias casas construidas por Pornthip Noppakoon, su excelente anfitriona, en una colina cerca de la playa de Nai Han, en el extremo sur de la isla de Phuket. Ofrece programas de retiro, tratamientos de medicina alternativa china y un maravilloso spa para darse masajes, como el fantástico watsu, que se realiza flotando en una piscina y con los ojos tapados. La comida se elabora con los productos que su dueña elige diariamente en el mercado y el agua que se consume procede de la lluvia. Los huéspedes se quedan sin palabras.
14/106 Moo 1, Rawai, Muang, Phuket
Tel. +66 (0) 76 388 838
www.chivitr.com


TOWER CLUB AT LEBUA
Imponente torre coronada por una cúpula dorada, emblemática en Bangkok, al inicio de la conocida Silom Road. Su arquitectura presenta una fachada cubierta balcones de piedra semicirculares que son ideales para asistir a la ajetreada vida de la urbe desde las alturas. Las plantas 51 y 59 están ocupadas al completo por suites. Con dos restaurantes de 2 estrellas Michelin, un exquisito champagne bar, un bufé para el desayuno difícil de superar y todos los servicios que se puedan esperar de un establecimiento de la máxima categoría. Sirocco, el sky bar de la azotea, es de los más elevados y trendys de la ciudad, en todos los sentidos. Un destino vertical único e hiperpremiado.
1055, Silom Road, Bangrak, Bangkok
Tel. +66 (0) 2624 9511
lebua.com/hotels/lebua-at-state-tower

NAI MUANG
Un lugar verdaderamente agradable para comer al aire libre, en la zona de Khao Lak, en Phang Nga, ocupando las instalaciones de una antigua mina de estaño, rodeado de vegetación y muy bien decorado con objetos y herramientas originales. Reconocido por la guía Michelin en tres ocasiones, sirve sabrosos platos tailandeses y deliciosos postres. Muy auténtico.
33/4 Moo 6. Soi Loma. Khao Lak
Tel. + 66 96 654 4033

JUUMPO FAMILY RECIPES
Cocina baba (chino-tailandesa) con raíces. Toma el nombre del abuelo del propietario, que era juumpo —es decir, chef en un barco chino— hace más de 80 años. Es la fuente de las recetas únicas que el establecimiento ha reunido en una carta primorosamente editada. Entre las recomendaciones, la sopa de leche de coco con camarones y hierbas tailandesas y el pescado frito con salsa agridulce.
1/96 Mu 5. Petchkasem Road
Khuk Khak, Phang-Nga
Tel. + 66 76 679 588       

KRUA TONFON
El árbol frente a este restaurante al borde de la carretera ha crecido mucho desde que el lugar abrió sus puertas en 1995. Durante este tiempo, el chef y propietario se ha dedicado a servir sobre todo sabrosa comida sureña a partir de ingredientes locales y recetas auténticas, cuidadosamente preparada y presentada. Destaca la carne de cerdo salteada con pasta de gambas y judías amargas o el curry con patas de cangrejo y hojas de betel.
Krabi 1002 Rural Road
Bo Sean, Phang-Nga
Tel. + 66 88 448 9878

METHAVALAI SORNDAENG
Frente al Monumento a la Democracia, en pleno centro de Bangkok. Con una decoración clásica estilo afrancesado, está ambientado por cantantes entradas en años interpretando junto a un pianista temas desde Carole King o Barbra Streisand hasta antiguas canciones tailandesas que parecen coplas. En sus 50 años de historia no ha dejado de servir excelentes platos clásicos de la gastronomía tailandesa. Y con una estrella Michelin.
78/2 Ratchadamnoen Klang Road
Bowon Niwet, Bangkok
Tel. + 66 2 224 3088

ACCESOS

No hay vuelos directos entre España y Tailandia desde que hace unos años dejó de operar Thai Airways. Sin embargo, hay muchas combinaciones posibles con compañías europeas y de Oriente Medio. Incluso se puede volar a Phuket sin necesidad de pasar por Bangkok.

DOCUMENTACIÓN
Desde el pasado 1 de junio Tailandia solo exige el Thailand Pass, un código QR que se obtiene de forma online aportando los datos personales y el certificado internacional de vacunación o de recuperación contra la covid-19. También es necesario un seguro de viaje que incluya la infección por coronavirus.

IDIOMA
El tailandés, también conocido como siamés, que cuenta con unos 70 millones de hablantes. Es complicado entenderse con la gente que no está directamente involucrada con el turismo. Pocos hablan inglés y los que lo hacen pronuncian de una forma muy rara.

POBLACIÓN
Alrededor del 75% es tailandesa, el 14% de origen chino y el 3% de origen malayo. El 95% profesa la religión budista.

HORA LOCAL
Tailandia va 7 horas por delante de la referencia GMT. Respecto de España, allí son 5 horas más.

ELECTRICIDAD
La corriente es de 220V / AC. Los enchufes suelen tener dos clavijas planas (Tipo A) o redondas (Tipo C).

DIVISA
El bath es la moneda nacional de curso legal. La divisa más aceptada es el dólar, seguida del euro.

TEMPORADAS
La alta va de noviembre a marzo y es fresca y seca. La media afecta a los meses de abril, mayo, junio septiembre y octubre. El clima es seco y caluroso, con brisa en la costa. La baja comprende de julio a septiembre. Es época de monzones, con intensos chubascos y fuerte oleaje que a veces desaconseja el baño.

VESTIMENTA
Para entrar en algunos templos no está permitido llevar pantalones cortos ni camisetas sin mangas. Básicamente, hay que llevar los hombros y las rodillas tapados. Las mujeres no suelen tener problemas. Por lo general, las lugareñas visten de forma muy variada.

TELEFONÍA MÓVIL
Es conveniente adquirir una tarjeta SIM local. Son baratas y las venden incluso en los 7-Eleven, que se encuentran por todas partes.