
Pocas capitales europeas han tenido que reinventarse como Varsovia. Destruida, reconstruida y durante décadas condicionada por el Telón de Acero, la ciudad ha convertido las huellas de su historia en parte de una identidad que convive hoy con una profunda transformación urbana. Moderna y dinámica, la capital polaca refuerza su peso económico en Centroeuropa y gana protagonismo internacional como destino de reuniones e incentivos.
TEXTO JAVIER CARRIÓN
FOTOS J. C. Y TURISMO DE VARSOVIA
El 2026 está siendo un gran año para el sector turístico de Varsovia. El hecho de que la capital polaca haya sido elegida el mejor destino internacional para el turismo de negocios y de ocio por la organización European Best Destinations, en colaboración con Forbes International, ha reconocido su crecimiento récord en los últimos años. Esto ha sido posible gracias a su infraestructura moderna, su atención a la sostenibilidad, la presencia de marcas globales, el alto nivel de seguridad en sus calles y la excelente accesibilidad tanto aérea, con dos aeropuertos internacionales, como ferroviaria o por carretera.
Olvidado ya su azaroso y dramático pasado, Varsovia es una gran capital moderna en la que el transporte público gestiona el 70 % del tráfico y con una planificación urbana inteligente, donde el espacio para oficinas ya casi alcanza los siete millones de metros cuadrados. Esto lo ha convertido en unos de los grandes hubs de negocios de la Europa Central, ideal para albergar congresos, conferencias, ferias y reuniones.
El segmento MICE tiene un gran impacto económico en la ciudad. Sus responsables turísticos calculan unos 2 millones de euros por cada evento superior a mil participantes. De hecho, unos cien mil empleos dependen de esta actividad, lo que representa el 7,3 % del PIB de la capital. A esto ayuda que el 36 % de las grandes empresas de Polonia tengan su domicilio social en Varsovia y el 32 % de las compañías con capital extranjero hayan instalado sus sucursales en la ciudad.
Para dar servicio a esta demanda, la industria de las reuniones es muy competitiva y se centra alrededor de 200 espacios de diferentes aforos y funcionalidades, así como en más de 50.000 camas en hoteles que incluyen grandes cadenas, como Accor, Hilton, Marriot, Intercontinental o Best Western. Más que suficientes para los 9 millones de visitantes que recibe la capital cada año.
Aunque en el horizonte económico de la Varsovia turística sigue existiendo la necesidad de construir un palacio de congresos con capacidad superior a las 10.000 personas, lo cierto es que la Sala Kongresowa (11.300 m²) del Palacio de la Cultura y la Ciencia, regalo de Stalin a la ciudad en 1952, sigue siendo la estancia oficial con más aforo (2.800 asientos), aunque ahora permanece cerrada por obras hasta 2028.
La Varsovia más monumental e histórica también se suma a la oferta MICE, encabezada por su Castillo Real. En él se organizan ceremonias oficiales y diplomáticas, conferencias académicas, congresos internacionales, conciertos, galas y banquetes en más de 1.400 m², con un aforo de 1200 personas. Otras sedes son el Museo de la Historia de los Judíos Polacos Polin, con un espacio expositivo de 557 m²; el Museo Nacional; el Museo de Arte Moderno; el Museo Chopin y el Museo Łazienki Real. Este último fue la residencia de verano del rey Estanislao Augusto y tanto su interior como sus hermosos jardines, repletos de árboles cubiertos de hiedra, arbustos singulares y parterres de flores, pueden acoger eventos para unos 200 visitantes.
Igualmente, con un perfil más moderno, ha alcanzado un gran prestigio la Biblioteca de la Universidad de Varsovia, con su espectacular jardín elevado con fantásticas vistas al Vístula, y sobre todo el Centro Koneser, en el barrio de Praga, que ofrece 8.500 m² de espacio indicado para eventos desde conferencias, ferias y exposiciones hasta encuentros al aire libre.
INFRAESTRUCTURA HOTELERA
El capítulo hotelero de la capital polaca ocupa un espacio primordial en su turismo de congresos y eventos. La propuesta puede partir del establecimiento menos afectado durante la guerra, el Bristol, un clásico de 206 habitaciones con ocho estancias para el MICE, entre las que destaca el Salón de la Frambuesa, con un aforo de 50 personas, y la Glorieta, una terraza exterior exclusiva con una vista excepcional. Este año, el hotel, que exhibe también su «muro de la fama» junto a la cafetería con cien personalidades del arte y la política, ha cumplido su primer centenario.
Justo enfrente, al otro lado de la calle, abre también otro de gran prestigio y poco castigado en la contienda bélica: el Raffles Europejski, repleto de obras de arte en sus habitaciones, que constituyen todo un museo de valor incalculable. Cuenta con una suite de 205 m2, 106 habitaciones, un spa con 6 salas de masajes, tres salas de reuniones, un gran salón de baile para conferencias y galas y hasta una piscina indoor en el sótano, todo a solo unos pasos del casco viejo.
Otro clásico reconstruido al completo, casi pegado a las murallas del viejo Varsovia, es el Verte, de la cadena Marriot, una adaptación singular del Palacio Branicki y Szaniawsky, devastado durante la II Guerra Mundial y reconstruido fielmente gracias a las imágenes capturadas en lienzos por Canaletto. Este hotel boutique, de 94 habitaciones, que se puede alquilar al completo, cuenta con tres espacios para eventos, entre los que destaca el antiguo salón de baile (392 m²), que permite incluso el paso de vehículos para presentaciones del sector automovilístico.
La lista se puede completar con otros hoteles, como el Indigo, con espacios de hasta 230 m², o los más punteros: el Hilton, con 20 salas de conferencias y un gran salón de baile de 2.000 m², capaz de acoger a 2.000 personas, y el Sofitel, de gran prestigio por su Grand Ballroom, la sala Opera y otras seis estancias singulares.
La última novedad alojativa es el Hotel NYX, inaugurado en 2021 durante la pandemia, dentro de la Plaza Varso, que cuenta con cinco salas de eventos que suman unos 520 m² y regala unas excelentes vistas del skyline varsoviano.
PASEO POR VARSOVIA
La visita a la Varsovia del siglo XXI propone el paseo por una ciudad palpitante, bella en lo clásico y en su apuesta grafitera, repleta de festivales callejeros, vanguardista en su desafiante arquitectura moderna y muy original en su oferta gastronómica, pero siempre al son de la embaucadora música de Frédéric Chopin. Varsovia, «el París de la Europa Central» en los años veinte y treinta del siglo XX, fue borrada del mapa por la barbarie nazi, pero renació. Sus ciudadanos rescataron la ciudad de sus cenizas y reconstruyeron el bellísimo casco antiguo que hoy, siendo una copia exacta, sigue admirando a sus turistas. Los varsovianos recogieron piedra a piedra los restos de su hermosa ciudad y, valiéndose de postales, fotografías y, sobre todo, de los cuadros de Canaletto que hoy se pueden ver en su Castillo Real, devolvieron la vida a una ciudad atrevida en sus propuestas arquitectónicas y con una intensa actividad cultural en sus calles y lugares públicos.
El Castillo Real, enclavado en la plaza Zamkowy, es muchas veces el punto de encuentro para la visita del casco antiguo. A un lado, la columna del rey Segismundo III Vasa, y al otro, el Mirador de la iglesia de Santa Ana, que ofrece una fascinante vista de 360 grados de todo el casco antiguo y del resto de Varsovia, siempre con el castillo presente y sus jardines remodelados, que fue residencia de los reyes de Polonia una vez que la corte se trasladó desde Cracovia. En la torre suena todos los días a las 11:15h la melodía de la canción patriótica La Varsoviana, que recuerda cómo el reloj se detuvo a esa hora con el bombardeo de la aviación alemana del 17 de septiembre de 1939.
Desde este punto se puede acceder a la plaza del Mercado, presidida en el centro por la Sirena, el símbolo de la ciudad, para pisar el lugar donde se ha desenvuelto la vida social y política de Polonia durante más de ocho siglos. También se puede elegir, en el sentido contrario, recorrer la Calle Real para admirar la estatua dedicada a Nicolás Copérnico y observar otros edificios históricos como la Universidad de Varsovia, el Palacio Presidencial y la Iglesia de la Visitación. Tras los muros del templo era donde Frédéric Chopin tocaba el órgano durante las misas oficiadas de los domingos y días festivos.
RECUERDO DE CHOPIN
Existe otra imagen, la clásica de Varsovia, que conduce irremediablemente a la figura de Chopin. Polaco de corazón, el compositor pasó en esta ciudad los veinte primeros años de su vida. Aquí aprendió música y buenos modales en los célebres salones de Varsovia y ofreció sus primeros conciertos. En la Iglesia de la Santa Cruz, el histórico templo de la Calle Real, descansa su corazón, que trajo su hermana Ludwika casi de forma clandestina, pues los restos del músico se encuentran en el cementerio de Pére-Lachaise, en París.
La casa natal del compositor en Żelazowa Wola y el museo que lleva su nombre son dos excelentes reclamos para familiarizarse con la vida y la obra del músico, aunque en la actualidad el edificio está cerrado al público por obras hasta 2027. En el museo, localizado en el castillo de los Ostrogski, se muestra la mayor colección de recuerdos del compositor, entre los que sobresalen su último piano, apuntes, listados, bocetos musicales, una cajita de caramelos y también su mascarilla mortuoria, así como el molde de sus manos. La exposición es moderna, multimedia, interactiva, y sirve para enamorarse más de la música de este genio.
En todos estos lugares relacionados con Chopin se han instalado quince bancos musicales que aproximan a la obra del virtuoso compositor. A los visitantes les gusta su magia, pues tocando un solo botón pueden escuchar alguna de sus piezas. Este original mobiliario urbano atrae a muchos seguidores de Chopin, pero no tantos como el famoso monumento erigido en su memoria en el Parque Real de Lazienki, que cumple 100 años el próximo noviembre. Después de su inauguración en 1926, fue destruido por los alemanes y reconstruido tras la guerra. En 1958 volvió a su antiguo emplazamiento, donde todavía hoy, de mayo a septiembre, se ofrecen conciertos gratuitos.
LA HUELLA JUDÍA
El recuerdo judío también sigue vivo en las calles de Varsovia, aunque del gueto que albergó a más de 350.000 personas no queda nada, pues en sus terrenos se construyó una nueva zona de inspiración socialista. Sí permanece el recuerdo del lugar (Umschiagplatz) desde donde se deportaba a los judíos hasta el campo de exterminio de Treblinka, y el Monumento a los Héroes del Gueto (1948), en la cara oeste, que plasma el horror de las familias que ya conocían su fatal destino (La marcha hacia el exterminio), y en la este, Los muertos en vida sin pupilas que representan el combate de los habitantes del gueto (Lucha).
Justo enfrente se halla el Museo Polin, inaugurado en 2004 con ocho grandes galerías, que rescata la rica cultura y el patrimonio del pueblo judío durante mil años. El edificio transmite un mensaje lleno de símbolos y significados con los paneles de cristal de su fachada que llevan inscrita la palabra hebrea Polin, con su doble significado de «Polonia» y «Aquí descansarás». El vestíbulo, la primera sala que se visita, traza una línea de ruptura que va desde el subsuelo hasta el tejado, metáfora de la brecha que supuso el Holocausto en la historia de los judíos en un país donde hubo más de 580 guetos durante la primera mitad del siglo XX.
Otro museo original que ahonda en la historia de Polonia abrió en 2019 junto a la plaza Konstytucji, la primera que se construyó en 1952 tras la II Guerra Mundial. Se trata del Museo de la Vida bajo el Comunismo, todo un viaje en el tiempo para curiosear cómo era un apartamento típico en esa época, las tiendas con sus estanterías casi vacías, un dispensador de agua mineral callejero que quería competir con la Coca-Cola o las oficinas del Comité Central del partido. En su interior se repasa también la historia del sindicato Solidaridad o se puede conocer la divertida historia del primer concierto de los Rolling Stones en Varsovia (1967), que no cobraron en dinero sino con un vagón repleto de botellas de vodka.
EL SKYLINE VARSOVIANO
El visitante que llega a Varsovia se asombra con su moderno skyline. Hasta hace solo unos años, el Palacio de la Cultura y de la Ciencia era considerado el auténtico icono de Varsovia pese a su sello socialista. Impresionaban, por ejemplo, las 3.000 estancias del edificio más alto de la capital (234,5 m) y sus asombrosas vistas, pero a este regalo de Stalin y de la URSS al pueblo polaco le escoltan hoy otros rascacielos de oficinas modernas o centros comerciales que, beneficiados por la saneada situación económica del país, han crecido como la espuma. De este modo, han transformando el skyline varsoviano, con firmas de Norman Foster o de otros famosos arquitectos como Daniel Libeskind o Helmut Jahn.
Fue precisamente Foster quien puso la primera semilla y su estilo high-tech en una de las primeras construcciones modernas de Varsovia en el nuevo siglo, el Metropolitan (2003). Se halla muy cerca de la Plaza Pilsudski donde se levanta el hermoso Gran Teatro de Varsovia, operativo desde que se estrenó El Barbero de Sevilla en 1833. Dos décadas después, su estudio firma la Torre Varso que, con 310 metros, es el edificio más alto de la Unión Europea. Situada en la confluencia de la avenida Jana Pawła II y la calle Chmielna, fue inaugurada en septiembre de 2022.
En la planta 53 se encuentra Highline Warsaw, un mirador de 360 grados abierto al público desde septiembre de 2025. Cuando las condiciones meteorológicas son favorables, desde allí se divisan localidades próximas y pueden observarse los aviones durante su aproximación al aeropuerto de Varsovia-Chopin. Por encima solo se eleva la aguja de 80 metros. Entre las medidas de seguridad figura un moderno detector capaz de localizar tormentas en un radio de cinco kilómetros. Cuando estas suponen un riesgo, el personal y los visitantes deben descender inmediatamente al vestíbulo y el acceso al público queda cerrado.
BULEVARES Y BARRIO DE PRAGA
En los últimos años Varsovia ha recuperado el Vístula, el río más importante de Polonia, para proponer experiencias originales a los viajeros. A lo largo del cauce se han instalado, por ejemplo, senderos para corredores y ciclistas, muy populares ya en la vida de los varsovianos, al igual que las playas fluviales. Una de las más hermosas es Poniatówka, que fue acondicionada en 2010 junto al Estadio Nacional y a la que se puede llegar en metro (estación Dworzec Wileński). La gente acude a este arenal no tanto para nadar, sino para tomar el sol en sus hamacas y disfrutar de una buena barbacoa en las áreas señaladas.
Hace un año también se inauguró una nueva pasarela peatonal y ciclista que une las dos orillas y que conecta el centro de la ciudad (Powiśle) con el distrito de Praga (Stara Praga). Fue inaugurado tras dos años de obras y los varsovianos acuden a su grada central para admirar los atardeceres. La estructura, fabricada en acero, mide 452 metros, 127 más que el puente londinense del Milenio, y su anchura alcanza los 16,3 metros.
Al otro lado se encuentra el barrio de Praga, apenas bombardeado durante la II Guerra Mundial, el que Roman Polanski utilizó como localización de su célebre película El Pianista. Antes feo, frío, sin apenas color y con muros grises repletos de impactos de bala, ahora ha emergido con una vitalidad inusitada. Los galeristas, los bohemios y los artistas grafiteros campan a sus anchas en Stalowa y otras calles, al tiempo que los edificios se convierten en nuevos apartamentos de lujo.
En la zona también proliferan áreas muy personalizadas que atraen a cientos de jóvenes. En esa oferta destacan el Centro Koneser y el Soho Factory, una vieja fábrica de motos que da cobijo a varios talleres de artistas y boutiques de diseñadores. El recorrido puede terminar en la calle Zabkowska para probar el arenque a la varsoviana y un chupito de vodka.
MÁS INFO
Oficina de Turismo de Varsovia
go2warsaw.pl
RECOMENDADOS
MUSEO DE LOS NEONES
Ubicado en la cuarta planta del Palacio de la Cultura y de la Ciencia, el Museo de los Neones, único en Europa, muestra más de 100 letreros luminosos, inscripciones para recordar y las fascinantes historias de un arte callejero muy popular en la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX. Las muestras de publicidad luminosa que cayeron en el olvido tras los años de comunismo se recuerdan en este espacio, renovadas y con letreros multicolor, todo un viaje a otra época impregnado de nostalgia. Durante la visita se sube a la planta 30 de la torre para disfrutar de una vista panorámica de la capital a 114 metros de altura.
INCURSIÓN EN EL VODKA POLACO
Un complejo de edificios de ladrillo anaranjado del siglo XIX se ha convertido en el destino de ocio más trendy de la capital. Su nombre es Koneser (Plac Konesera, 2) y concentra bares y tiendas de jóvenes diseñadores que trabajan en nuevas ideas de negocio. La idea surgió en 2015 y destaca también su variada oferta de restaurantes que encabeza Zoni, una antigua destilería de vodka elogiada ahora por su espectacular colección de referencias de esta bebida elaborada con centeno, trigo y patatas. En el mismo recinto se halla el Museo del Vodka Polaco, que ofrece al visitante la posibilidad de crear su propia receta, además de la clásica cata al final.
MEMORIA DE LOS INSURGENTES
Excursión para descubrir la memoria de quienes lucharon por liberar Varsovia de la ocupación nazi. El itinerario sigue las huellas de la resistencia clandestina polaca por el casco antiguo y reconstruye la trágica historia de la insurrección de 1944. La visita incluye el Museo del Alzamiento de Varsovia, cuya exposición multimedia recrea la atmósfera de los 63 días de lucha contra las fuerzas alemanas y muestra cómo transcurrió la vida cotidiana de la población civil durante aquellos dramáticos acontecimientos, así como el terror de la posguerra.
Muy próximo al Museo Nacional de Varsovia, el Museo del Ejército Polaco y la Estación Central, propone un diseño atemporal, elegante y único con una intrigante mezcla de herencia y estilo contemporáneo. Dispone de 148 habitaciones, equipadas con control inteligente mediante tablet, y ofrece tres pequeñas salas de reuniones. En la séptima planta ofrece el Loreta Bar, que cuenta con terraza desde la que se observa el Palacio de la Cultura y la Ciencia.
Widok, 9
Tel. +48 22 8998000
VERTE WARSAW, AUTOGRAPH COLLECTION *****
Hotel boutique de cinco estrellas integrado en el centro histórico de la capital, justo al lado del Teatro Nacional y la Plaza del Teatro, y a muy poca distancia del Castillo Real y las murallas. Antiguamente era un punto de encuentro para la élite y ahora está recomendado para familias y hombres de negocios con un jardín muy atractivo en verano y un restaurante (KUK) que alberga una carta culinaria polaca y de autor.
Podwale, 3-5
Tel. +48 22 3461600
Emplazado en la Varso Place, este establecimiento de la cadena Leonardo Hotels ofrece 331 habitaciones decoradas en un atractivo estilo vanguardista y dos modernos bares, Clash y Ether, este último con terraza en el piso 19, que regala una gran vista panorámica del skyline del «Manhattan varsoviano». Para el MICE dispone de cinco salas de conferencias, cuatro de ellas conectadas, con un aforo de 260 personas, así como una independiente para unos 140, todas ellas con luz natural.
Chmielna, 71
Tel. +48 22 3462900
Abierto en 1994, ofrece cocina tradicional en el corazón del casco viejo de la ciudad. Muy recomendable para probar el codillo de cerdo, el muslo de pato o los famosos pierogi. Es ideal para un almuerzo de negocios en el Salón Vístula (28 personas) o el Salón Cristal (18). También es muy popular su terraza exterior, ubicada justo al lado de la estatua de la Sirenita.
Rynek Starego Miasta, 12-14
Tel. +48 881690992
Propuesta gastronómica de los hermanos Agnieszka y Marcin Kręglicki, que llevan desde 1989 impulsando la escena culinaria de Varsovia y compartiendo su pasión por la gastronomía italiana, griega, mexicana y la clásica polaca. Sus recetas son tradicionales con un enfoque moderno y utilizan productos locales de temporada con un toque sorprendente.
Zakroczymska, 12
Tel. +48 609 946 484
Cocina italiana sencilla en un salón agradable y una terraza encantadora al aire libre para probar pasta fresca con buen aceite de oliva. La carta incluye antipasti clásicos, pastas aromáticas, platos de pescado y carne, propuestas ligeras de temporada y postres. Su ubicación es magnífica, pues se encuentra a cinco minutos a pie del Palacio de la Cultura y de la Ciencia.
Widok, 9
Tel. +48 22 8998000
ACCESOS
La compañía LOT, Líneas Aéreas Polacas (www.lot.com), mantiene vuelos directos a Varsovia desde Madrid y Barcelona. El aeropuerto internacional de Varsovia Chopin se encuentra a unos diez kilómetros del centro y cuenta con 2 terminales (T1 para aerolíneas low cost, destinos europeos y algunos vuelos internacionales; y T2, para destinos nacionales e internacionales). Puede llegarse a la ciudad desplazándose en transporte público local: línea 175, hasta el centro de Varsovia y la Ciudad Vieja, y líneas 148 y 188, con itinerario hacia los barrios de la margen derecha del Vístula, como el de Praga. También conectan Madrid y Barcelona con la capital polaca las compañías Wizz Air (www.wizzair.com) y Ryanair (www.ryanair.com), aunque en el caso de esta última los vuelos llegan al aeropuerto de Varsovia-Modlin, a unos 40 kilómetros del centro.
DOCUMENTACIÓN
Los ciudadanos españoles solo necesitan su DNI en vigor al ser este país miembro de la Unión Europea y de la zona Schengen.
CÓMO MOVERSE
Para agilizar la estancia en la capital polaca es recomendable adquirir una tarjeta «Warsaw Pass» que permite viajar sin límite en el sistema de transporte público, que incluye metro, autobuses y tranvías. Además, proporciona acceso gratuito a las principales atracciones turísticas, como el Palacio de la Cultura y la Ciencia, el Museo Nacional, el Museo del Vodka Polaco, el Museo de la Historia de los Judíos Polacos Polin, el Planetario… Disponible en 3 modalidades: 24 (179 PLN), 48 (229 PLN) y 72 horas (269 PLN). Conviene saber que en Varsovia está prohibido fumar en las paradas de transporte público, cafés, pubs y restaurantes.
MONEDA
La moneda oficial de Polonia es el złoty polski (PLN), que equivale a 100 groszy. Un euro se puede cambiar por unos 4,32 PLN y para realizar esta operación se recomienda utilizar oficinas de cambio o «kantor».
ELECTRICIDAD
El voltaje común es de 230 V y la frecuencia de 50 Hz. El enchufe utilizado es el estándar europeo de dos clavijas tipos C/E.
CLIMA
Polonia tiene un clima continental templado, con temperaturas que alcanzan valores negativos en invierno, con una media de -5 °C, y veranos en los que se rondan los 18 °C. Las mejores estaciones para visitar Varsovia son el otoño y el verano, así como el final de la primavera, puesto que la sensación térmica suele aumentar bastante a partir de junio. En la temporada veraniega se puede llegar a los 27 °C, pero durante las noches suele refrescar.
GASTRONOMÍA
Varsovia es un lugar muy indicado para los gourmets, donde la cocina tradicional polaca se mezcla con las modernas tendencias culinarias de todo el mundo, tanto en restaurantes como en acogedores cafés o food trucks. Siempre se encuentran platos contundentes con productos de la tierra, buenas sopas y platos de carne. Destacan los pyzy (bolas de pasta con relleno), flaki (sopa de tripas), pierogi (pasta rellena de carne, col, setas, frutas, patatas con requesón, cereales, queso feta o espinacas), schabowy (chuleta de cerdo), sernuk (tarta de queso), szarlotka (tarta de manzana) y el vodka Zubrówka.
COMPRAS
La capital polaca es una ciudad en la que se puede comprar literalmente de todo y para todos los bolsillos, visitando uno de los muchos mercadillos o rastros, como el Bazar na Kole, que ofrece antigüedades, cerámica, muebles y ropa; o el Bazar Olimpia, también con antigüedades y discos de vinilo, moda y comida. En el centro se pueden encontrar también productos de diseño y colecciones de marcas de lujo: Hermès, Zegna, Louis Vuitton, Moliera2… También es muy habitual encontrar tiendas de segunda mano y vintage, sobre todo en el barrio de Praga. Otra opción interesante es la cerámica artesanal, el ámbar y los artículos de piel en Cepelia, en el número 8 de Chmielna.
SALUD
La tarjeta sanitaria europea es válida en Polonia.
SEGURIDAD
Varsovia es una capital muy segura para los viajeros, con índices de delincuencia bajos y un ambiente tranquilo tanto de día como de noche.
MÁS INFO
go2warsaw.pl
www.polonia.travel










