Abriendo puertas / VALENCIA

Abriendo puertas / VALENCIA

M. G.

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Actividad en bicicleta_Valencia
Actividad en bicicleta_Valencia

VALENCIA. La luz de los eventos

 

Teniéndolo todo, Valencia no para de reinventarse. Una ciudad cada día más abierta, al mar y a quien viene de fuera. Esa luz tan particular que acompañó a Sorolla durante toda su obra y que lo envuelve todo en la ciudad, puede ser su mejor definición. Si se le suma un clima envidiable, buenas infraestructuras, cultura a la orilla del Mediterráneo y una gastronomía reconocida en todo el mundo, ¿qué más argumentos hacen falta para organizar un evento con garantía de éxito?

 

Sin perder la esencia de las tradiciones, Valencia tiene puesta la mirada en nuevas apuestas para atraer talento. Cualquier momento es bueno para descubrir el destino. Está tan bien comunicado y tan cerca de todo que ni siquiera se puede poner la excusa de la distancia. Además, la línea que separa los negocios del placer es tan delgada que a veces se difumina. Es una ciudad top para el bleisure: ofrece la posibilidad de remojarse los pies en la playa por la mañana, acudir a un evento un poco más tarde y después, seguir disfrutando de la cultura y de enclaves históricos a la orilla del mar.

La presencia del Mediterráneo es determinante. Hay venues, como Veles e Vents, que se encuentran literalmente en primera línea de mar. El recinto toma su nombre del poema de Ausiàs March, el gran poeta valenciano del siglo XV. En un espacio de 11.000 m2 se levantan cuatro plantas flotantes de hormigón que parece que se sostienen en el aire. El edificio se construyó para que los espectadores de la America´s Cup de vela no se perdieran ni un detalle, por lo que es fácil imaginar lo especial que tienen que ser los eventos aquí.

Y de la Malvarrosa, al centro de Valencia, hasta la misma plaza del imponente Ayuntamiento, el epicentro de las fiestas más populares y universales de Valencia: las Fallas. Para los valencianos, más que tradición, estos festejos son el sentimiento de toda una explosión de emociones. Los de fuera nunca llegan a apreciarlo tanto como ellos, pero disfrutarlas es una de esas cosas que hay que hacer una vez en la vida.

Un buen sitio para no perderse detalle del estruendo de la mascletá son los balcones del Ateneo Mercantil. La institución surge en 1879 y aún hoy es un referente para la vida cultural, comercial y de ocio de los valencianos. Pensado como punto de encuentro para los negocios, cuenta con 15 espacios para eventos y reuniones. Destaca por su elegancia el salón Stolz, con capacidad para 180 personas; el salón Noble, con más de 580 m2 para cenas de gala o el salón de actos, con un aforo de casi 500 personas.

LA NUEVA VALENCIA

Sir Norman Foster fue el encargado de dar forma al palacio de Congresos de Valencia, uno de los símbolos de esa nueva Valencia que apuesta por el futuro. Inaugurado en 1998, ha estado siempre a la vanguardia de la innovación. Como mejor ejemplo, la cubierta fotovoltaica que se instaló diez años después de su inauguración. En el interior, lo que cabría preguntarse es qué no se puede organizar aquí. Sobre una superficie de 16.000 m2, alberga tres auditorios, varias salas multiusos, entre ellas una vip, y una amplia zona de exposición junto a la zona exterior de los auditorios. Y todo ello bañado por esa mágica luz inconfundible de Valencia.

Si hay un icono de la transformación de Valencia es la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El complejo, diseñado por Santiago Calatrava, es uno de los principales polos de la cultura y el ocio de la capital levantina. Una ciudad dentro de otra ciudad compuesta por seis recintos, cada cual más espectacular, con el agua y la arquitectura de vanguardia como hilos conductores. Y preparados para recibir a los organizadores de eventos con los brazos y los espacios abiertos, ya que prácticamente se puede aprovechar cualquier rincón. Las posibilidades son tan inagotables como la imaginación.

El Oceanogràfic es el acuario más grande de Europa y ofrece la posibilidad de celebrar eventos entre arrecifes y las más variopintas especies marinas, incluso entre rayas y tiburones. Además, también se pueden organizar visitas privadas al recinto para grupos. Y un toque de originalidad añadido: una pareja de buzos puede lanzar un mensaje submarino a los participantes.

El museo de las Ciencias Príncipe Felipe dispone de 10.000 m2 —un cuarto de su superficie— para la celebración de eventos. Las presentaciones que requieran de espectacularidad disponen del espacio del Lago Sur, que aporta infinitas posibilidades. Por su parte, el Hemisfèric, con forma de ojo humano y rodeado también de agua, alberga la mayor sala de cine de España, lo que da idea de las posibilidades que ofrece. Se pueden aprovechar también los lagos del exterior y las pasarelas.

Una de ellas conecta con el Palau de les Arts, uno de los edificios más peculiares del recinto, con forma de casco de gladiador romano. Además de acoger la programación de ópera de Valencia, está pensado para convocatorias con personalidad propia, tanto en sus espacios interiores, con cerca de 4.000 plazas, como exteriores.

Un poco más allá de los diseños de vanguardia, Valencia está rodeada de 10.000 hectáreas de huerta, reconocida como patrimonio mundial de la FAO. Y, por supuesto, de naranjos. En uno de esos campos de azahar la Masía de Xamandreu, una finca del siglo XIX totalmente restaurada, ofrece la posibilidad de organizar eventos tanto en el interior como en el exterior. Una forma excepcional de conocer la Valencia más auténtica.