Bases para la recuperación del turismo / MARTA BLANCO. Presidenta del Consejo...

Bases para la recuperación del turismo / MARTA BLANCO. Presidenta del Consejo de Turismo de la CEOE

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Marta Blanco, presidenta del Consejo de Turismo de la CEOE

El turismo es una actividad económica que ha demostrado una enorme capacidad para superar las crisis que lo han golpeado a lo largo de la historia. Tenemos casos recientes, algunos un poco más lejanos, pero en todos ellos subyace la resistencia del turismo como denominador común. En esta ocasión, el desafío es enorme. La emergencia sanitaria por el COVID-19 ha generado una situación sin precedentes, inesperada, para la que claramente no estábamos preparados, ni nosotros ni nadie.

El turismo fue el primer sector que se vio afectado y, por desgracia, será de los últimos en recuperar la normalidad. Todos empezamos a ser un poco más conscientes de lo que estaba ocurriendo cuando se canceló el Mobile World Congress en España. Dejando las actitudes negacionistas a un lado, esa cancelación nos hizo ver la envergadura de la situación que se estaba gestando. Empezó a producirse un efecto en cadena de cancelación de eventos internacionales que arrastraron a un sinfín de proveedores. Pero empezó también algo más intangible, aunque igualmente dañino, la pérdida de confianza.

En este contexto, la reacción del sector empresarial turístico ha sido ejemplar. Desde el principio, ha apoyado todas las medidas destinadas a frenar la pandemia, mostrando su total colaboración y solidaridad para ayudar en todo aquello que fuera necesario.

Ahora bien, el sector también ha reclamado con urgencia medidas de choque para evitar la pérdida de tejido empresarial. La falta de liquidez de las empresas, con sus ingresos a cero, requiere de una actuación firme y decidida. Por eso, se han solicitado desde un principio medidas de índole laboral, financiero y fiscal, pero que tengan en cuenta la singularidad del sector turístico.

Estas medidas deben responder a la situación generada durante el estado de alarma, pero también una vez que éste se levante, porque la recuperación de la actividad turística va a requerir más tiempo, no va a ser inmediata, y las empresas necesitan apoyo para llegar a ese punto; no pueden por sí solas. Por lo tanto, las medidas de choque son la primera necesidad para un conjunto de empresas, muchas de ellas pequeñas y medianas, que de no tenerlas estarían abocadas a su desaparición.

Adicionalmente, es necesario pensar en un plan para la recuperación de la actividad, resultado del diálogo público-privado que implique a todas las administraciones. La pandemia marcará, sin duda, un antes y un después en muchos modelos de negocio. Los clientes pedirán otro tipo de servicios, o los mismos pero con otras condiciones. Las empresas turísticas tendrán que adaptarse, obviamente, pero han demostrado tener una capacidad suficiente para reorganizarse y crecer en condiciones adversas.

A mi modo de ver, existen dos desafíos que sin duda van a poner a prueba la capacidad de recuperación del turismo. La movilidad es uno de ellos. Ya estaba sometida a un gran estrés antes de la crisis del COVID-19, y es previsible pensar que esta situación la va a someter a una gran tensión adicional. Y en tanto en cuanto la movilidad rebasa fronteras, es necesario más que nunca apelar a la cooperación internacional. En efecto, la movilidad estará sujeta a la seguridad sanitaria, al levantamiento paulatino de restricciones y a la colaboración entre administraciones de todos los ámbitos.

El segundo desafío va a ser recuperar la confianza. Confianza en viajar y confianza en que nos visiten. En definitiva, en esto consiste el turismo, en el contacto entre personas y este contacto solo es posible si hay confianza. Además, en un modelo turístico como el nuestro, basado en la tremenda interacción entre turistas y población local, recuperar y anclar esa confianza va a ser fundamental.

No me cabe duda de que todo esto se va a conseguir. España es una referencia internacional en turismo en general, y en turismo de reuniones e incentivos y viajes de negocios, en particular. Tenemos la responsabilidad de demostrar que se puede salir de una situación como ésta, y salir fortalecidos y con capacidad de seguir creciendo. Demostraremos una vez más que nuestras empresas están preparadas para ello, pero necesitamos también que nuestros gobiernos estén firmemente comprometidos en ayudar a un sector que no solo genera riqueza, empleo y bienestar en nuestro país, sino que contribuye también a que nuestra sociedad sea más sana, mucho más fuerte.