Incentivos sí, pero con fundamento / JUAN IGNACIO COLLADO, presidente de I’M+...

Incentivos sí, pero con fundamento / JUAN IGNACIO COLLADO, presidente de I’M+ Asociación de Agencias de Incentivos

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Habrá a quien le resulte frívolo hablar de incentivos en una situación como esta en la que nos hallamos inmersos. Nada más lejos de la realidad. Muy al contrario de esa opinión, los incentivos, a menudo grandes incomprendidos, pueden resultar un potente regenerador del tejido productivo, económico, social e incluso medioambiental: la perfecta definición de la sostenibilidad y un enlace estratégico con los ODS.

A nadie se le escapan los atributos intrínsecos de un viaje de incentivo. No vamos a descubrirlos, aunque conviene recordarlos: la calidad, a veces confundida erróneamente con un lujo desmedido; el factor aspiracional, con la estimulación del esfuerzo colectivo e individual; el reconocimiento personal; el fomento de la cultura de empresa, al generar un vínculo emocional; los valores de la marca…, pero, sobre todo, el factor experiencial. Y ahí precisamente es donde está una de sus principales fortalezas.

El décimo informe anual de tendencias digitales que elaboran Econsultancy y Adobe muestra que las organizaciones de la región EMEA han adoptado la idea de que el crecimiento está muy vinculado a su capacidad para gestionar y mejorar la experiencia del cliente (CX, Customer eXperience).

Las marcas que ocupan los primeros puestos en esta variable tienen tres veces más probabilidades que sus homólogas de superar significativamente sus objetivos empresariales. Merece la pena apostar por ello a la luz de estos datos. Precisamente el viaje de incentivo es un magnífico generador de referencias con las que construir la estrategia para poner la CX en el centro.

Es hora de comprometerse con la experiencia del cliente. El ROE (Return on Experience) será el nuevo ROI. Por supuesto, la medición de la inversión frente al ingreso generado seguirá presente. Pero, para seguir el ritmo de las crecientes expectativas de los clientes y fomentar el crecimiento empresarial, las corporaciones tendrán que administrar las experiencias de esos clientes desde el principio hasta el final con todos los datos posibles sobre la mesa.

Tan importante como la tecnología de business intelligent somos los profesionales y los procesos para conseguir esa valiosa información. Nuevamente, el viaje de incentivo se presenta como un excelente campo de recolección de ese «oro». El incentive journey, si está bien planificado, es una acción de larga duración. Al fin y al cabo, se trata de una herramienta de acompañamiento completo a toda una organización: marketing, ventas, posventa, revenue, finanzas, recursos humanos, gerencia, presidencia…

Por eso, las agencias especializadas en incentivos estamos acometiendo una importante transformación digital y estructural. Apostamos por la formación y el desarrollo de talento de nuestros empleados, un elemento esencial para mejorar esa CX. Con esa experiencia en el centro de la decisión empresarial, como profesionales contribuimos a impulsar el éxito de nuestros clientes. Conocemos sus gustos, sus preferencias y todos sus perfiles, lo que nos permite facilitar experiencias personalizadas, activar sus habilidades de forma eficiente y construir una estrategia al servicio de las organizaciones.

Porque los incentivos son memorables. Muchas veces se recuerda el «qué» y el «con quién» por encima del «dónde». Aportamos soluciones estratégicas para que los especialistas en marketing se concentren en involucrar a sus clientes. Convencidos de que el ROE será mayor que el ROI, desde I’M+ Asociación de Agencias de Incentivos promovemos también la innovación tecnológica como elemento desarrollador de nuestro sector y el desarrollo sostenible de las regiones y ciudades a través de los incentivos. De verdad, ¿alguien cree que solamente aportamos logística? •