
No iba nada desencaminado Julio Verne cuando en su célebre novela situó la entrada al centro de la Tierra en el glaciar Snæfellsjökull, al oeste de Islandia. La isla es uno de los escenarios más completos que se pueden encontrar en el mundo sobre la actividad geológica del planeta. Volcanes, montañas de hielo, géiseres, cascadas y fumarolas se han convertido en un atractivo turístico de primer orden y un complemento único para la excelente oferta que la capital, Reikiavik, reserva para las reuniones, con su emblemático y flamante centro de convenciones Harpa a la cabeza.
Cuando Islandia entró en crisis financiera, allá por 2008, Harpa Auditorium estaba a medio construir y en ese momento el gran debate nacional se centró sobre la conveniencia de terminarlo o no. Con los tres principales bancos del país en quiebra, seguir adelante se podía considerar una temeridad. Sin embargo, en un audaz movimiento, opuesto al que tomaron la mayoría de los países europeos que empezaban a tener dificultades, el Gobierno asumió los costes y ahora el llamativo edificio, sede de la Ópera y la Orquesta Sinfónica y palacio de congresos de la capital, representa todo un paradigma de superación del que los islandeses se sienten muy orgullosos.
Y lo están porque la política de inversiones ha conseguido que el país se recupere a gran velocidad. Hay actividad económica, el turismo ha subido como la espuma, llegando a desbancar a la industria pesquera como principal contribuyente del producto interior, y el desempleo apenas afecta al 5% de la población activa. Los islandeses lo han pasado mal y son conscientes de que las cosas no van a volver a ser como en 2007 (ni para ellos ni para nadie), pero se les ve contentos. Han salido del hoyo con ganas renovadas y grandes perspectivas.
Los extranjeros también, porque con la devaluación de la moneda se puede disfrutar de un destino casi sin parangón, con una naturaleza inconmensurable y lleno de posibilidades a un precio razonable. Antes de la crisis había que echar muchas cuentas para viajar a Islandia. Ahora es factible. Entre otras cosas porque hay vuelo directo de Icelandair entre junio y septiembre desde Madrid y Barcelona. Plantarse en Reikiavik (en español:bahía humeante) es cuestión de cuatro horas, lo que facilita enormemente la tarea de mover a cualquier grupo.
La compañía islandesa ofrece tres clases de reserva que sirven sus Boeing 757, confortables aparatos con un buen sistema de entretenimiento a bordo dotado con pantallas táctiles individuales en toda la cabina. Incluso en la categoría Economy el espacio para las piernas es holgado (81 cm), una distancia entre butacas que sube a 84 cm en Economy Comfort y a 99 cm en Saga, la superior.
La operativa de Icelandair se beneficia de una posición geográfica que le sirve de puente entre América y Europa, al igual que ocurre con las placas tectónicas que confluyen en el país, y es un buen punto para volar a treces ciudades de Canadá y Estados Unidos. De hecho, existe una opción muy interesante para realizar un programa mixto de destinos: el stopover de 7 días sin coste adicional.
Sea por una razón u otra, el caso es que el turismo español sube con fuerza en la volcánica isla, quizá como compensación a la popularidad de nuestro país como destino vacacional entre los islandeses. El castellano se escucha con frecuencia, sobre todo en la capital, y eso hace a la ciudad más cercana. El centro, con sus calles apacibles, sus pintorescas casas de colores recubiertas del característico aluminio ondulado, las vistas hacia el mar y las montañas y el pulmón dulce del lago Tjörmin, es un escenario perfecto para desplazarse a pie.
Desde las inmediaciones del Puerto Viejo, donde florecen los restaurantes y las tiendas de artesanía, hasta la imponente presencia de la gigantesca Hallgrímskirkja, la iglesia luterana visible desde cualquier punto, la urbe que congrega a la mitad de los habitantes del país no solo es la capital europea más septentrional, sino quizá la más humana, tanto por su dimensiones como por la amabilidad de su gente. Esta calma un tanto pueblerina desaparece los fines de semana, sobre todo los meses de verano, cuando la vida nocturna vibra en los garitos hasta el amanecer y a veces da la sensación de estar en Londres.
Los organizadores tienen que saber también que es difícil encontrar lugares más seguros. En el país donde no existe el ejército (ni los trenes) la policía brilla por su ausencia, más que nada porque apenas tiene trabajo y solo aparece para recoger a algún que otro borracho. Uno puede merodear por la oficina del primer ministro, en la avenida principal, como Pedro por su casa, sin que nadie le corte el paso ni se preocupe por sus intenciones.
HARPA
Volviendo al Harpa, estratégicamente situado de cara a la bahía y en pleno centro neurálgico, el llamativo proyecto del estudio de arquitectura Henning Larsen presenta una original fachada de Ólafur Eliasson construida a base de hexágonos de cristal que reflejan la luz y las imágenes de la ciudad, el mar y el cielo. Por la noche, el juego de iluminación en movimiento crea espectaculares efectos. El edificio es tan asombroso por fuera como por dentro, especialmente el inmenso atrio central, donde una majestuosa escalera con descansillos ofrece fabulosas vistas y la sensación de estar en el interior de una estación orbital.
Ganador de varios premios internaciones, el centro de convenciones abrió sus puertas en 2011. Desde entonces ha organizado 2.000 eventos y por sus estancias han desfilado más de dos millones de personas. Desde el auditorio principal, con sus 1.800 butacas, hasta la última de sus numerosas salas se respira vanguardia y diseño, con una acústica especialmente cuidada, un cálido revestimiento de basalto en los suelos y paredes y un claro compromiso con el medio ambiente, aunque esto es algo común en toda la isla. Una de las novedades es la futura construcción, enfrente del palacio, de un hotel de 5 estrellas, el primero de esta categoría que tendría la ciudad, cuya apertura se prevé para 2017, seguramente de la mano de una cadena americana. ([email protected])
OTROS VENUES
Aunque una propuesta tan rotunda como Harpa pueda ensombrecer a las demás, a la capital no le faltan venuessingulares donde celebrar cualquier tipo de reunión o evento. Todo depende de las necesidades de cada cual. Por ejemplo, un espacio con gran demanda es el Reykjavik Art Museum, que allí conocen con el nombre local de Hafnarhúsið, y que está repartido en tres edificios. Aquí se celebran festivales de música o cine, pases de moda y presentaciones de producto con una capacidad de hasta 1.400 participantes. Los montajes para cenas de gala quedan realmente bien en este entorno sofisticado y siempre se pueden combinar con una visita privada. ([email protected])
Uno de los espacios más originales es Perlan, la cúpula de cristal asentada sobre seis tanques de agua de procedencia geotérmica que son capaces de almacenar juntos 24 millones de litros para el consumo de la ciudad. Ubicado en una colina, alberga un restaurante que se puede contratar para eventos, almuerzos y cenas con una curiosa particularidad: el conjunto va girando casi imperceptiblemente para tener una visión 360º sin necesidad de moverse del sitio.
Las celebraciones y eventos de mayor envergadura tienen lugar en Laugardalshöll, a pocos minutos andando del centro, en el parque deportivo de Laugardalur, que cuenta con dos grandes pabellones, de 3.000 y 4.500 asientos. El conjunto se completa con seis salas de reuniones. En los exteriores del recinto se celebran también ferias, si es que el tiempo acompaña. El parking es gratuito. Las autoridades municipales ofrecen también algunos espacios del ayuntamiento (Ráðhús) para alquilar. El edificio no es precisamente un prodigio de belleza, pero su situación, a los pies del lago, le proporciona un indudable atractivo.
CERCA DE LA CAPITAL
No muy lejos de Reikiavik, a unos 25 minutos por carretera, en las inmediaciones del volcán Hengill, aparece una buena oportunidad para celebrar una convención y, de paso, conocer los secretos energéticos de la isla. Se trata de la estación geotermal de Hellisheiði, la mayor del país y segunda del mundo. Además de producir electricidad y agua caliente increíblemente baratas y con tecnología local, acoge una interesante exposición sobre esta energía casi limpia de la que Islandia es pionera en investigación, así como una sala para 220 personas sentadas y 500 en formato cóctel. Muchos ingenieros de otros países vienen aquí a aprender. El mejor espacio lo forma la parte superior de la entrada, completamente acristalada, donde las presentaciones parecen estar hechas desde la Luna.
Para reuniones en torno a otro de los iconos del país, el caballo islandés, nada como Fákasel, una de las venues más recientes, abierta a principios de año en una granja a una media hora de autobús. En un gran pabellón con capacidad hasta 500 personas se representa a diario un espectáculo teatralizado con unos 30 ejemplares. También hay demostraciones en vivo y shows privados para grupos a partir de 80 personas. El comedor cuenta con unas 120 plazas. Además, se pueden visitar las cuadras, donde apreciar de cerca la belleza de estos animales, abundantes en los verdes valles de la isla, y peculiares tanto por su tamaño —algo más grandes que los ponys, aunque los locales odian que se refieran a ellos con esta denominación— como por sus cinco modos de marcha, más allá de los clásicos paso, trote y galope.
La gran atracción turística del país, algo así como el Walt Disney World Resort para Florida, es a la vez un lugar con grandes posibilidades para el MICE. Se trata del Blue Lagoon, cerca de Keflavik, donde se encuentra el aeropuerto internacional, en la península de Reykjanes. Este fantástico lago de lechosas aguas termales ricas en minerales que se mantienen a 38ºC de temperatura en medio de extensos campos de lava es enormemente popular entre los turistas. La saturación que puede registrar en ocasiones no desmerece una obligada visita.
Además de tonificarse la piel con barro de silicio, recibir masajes sobre una colchoneta flotante o tomarse una cerveza entre humeantes aguas hasta el pecho, los grupos pueden celebrar sus cenas de gala en el magníficorestaurante Lava, con vistas y chef de prestigio, o sus reuniones en el salón del segundo piso, con capacidad para 90 invitados. Para consejos de dirección, nada como la sala acristalada sobre el lago.
Y MÁS
Para el tiempo libre Reikiavik reserva más sorpresas. Una de ellas es el avistamiento de ballenas. Desde el Puerto Viejo parten barcos en travesías de unas 3 horas que salen de la bahía en busca de cetáceos. Es una buena manera de disfrutar de estos gigantes sin necesidad de comérselos. La industria turística se esfuerza por ofrecer una alternativa a la pesca que mantiene a Islandia en el punto de mira de la comunidad internacional y de las organizaciones ecologistas. No siempre aparecen, y en ese caso los operadores compensan con vales gratuitos para probar en una segunda ocasión. (www.specialtours.is/espagnol)
En las animadas calles Laugavegur o Skólavörðustígur el shopping manda. Pequeñas boutiques y tiendas de artesanía con delicioso sabor local rompen con la estandarización de las grandes firmas internacionales, que llegan a todas partes menos aquí. Todo un descanso. Muchas de ellas exhiben el indicativo de tax free, de manera que se puede recuperar el 15% de la compra, excepto las prendas de lana, rellenando un formulario en el aeropuerto. Otra ventaja. En el mercadillo cubierto de Kolaportið, esto no es posible porque los tenderos funcionan con dinero en efectivo y no dan factura, pero los productos son mucho más asequibles.
La gastronomía se presenta como otro de los puntos fuertes del destino. La calidad de los productos es excelente, sobre todo el salmón, el marisco y el cordero, y los restaurantes hacen gala de una cocina sofisticada e imaginativa, habitualmente en locales decorados con gusto y primor. Los platos son abundantes, al igual que las cervezas, que se sirven en medida de pinta, y es fácil encontrar vino español, bastante apreciado por los islandeses. El brennivín, aguardiente local de patata, solo parece tener éxito entre algún turista despistado, al igual que la carne de tiburón podrido (hákari), con su insoportable olor a amoniaco.
Para los marchosos del grupo, los bares de la capital pueden tener peligro. De domingo a jueves, cierran a la una de la madrugada, pero los viernes y sábados el ambiente se desmadra y la juerga no acaba hasta el amanecer o más allá, reacción lógica en un país donde la cerveza estuvo prohibida hasta 1989.
La mayoría se concentran en Austurstræti, Bankastræti y Laugavegur. Por citar algunos clásicos, el Austursuele estar hasta arriba, atrae a los más jóvenes y el índice etílico resulta algo elevado. Más sofisticado y con mejor música es el Loftið, encima del Laundromat Café, curioso bar donde se puede hacer la colada mientras uno se toma una cerveza. También hay probar el Boston, que tiene una terracita interior para fumar a gusto, elThorvaldsen Bar o el Lebowski, que rinde honores a la película de los hermanos Cohen. En el Kaffibarinn se desarrolla parte de la película de culto 101 Rejkjavik. Otro aviso a navegantes: la ciudad está considerada como gay friendly. Mirar antes de entrar.
Como regla general, lo mejor es pasar un poco de la climatología, porque puede resultar desconcertante. Un buen chubasquero (nunca paraguas por si se lo lleva el viento), o el tradicional lopapeysa (jersey) y dejarse llevar. En Islandia dicen que si no te gusta el tiempo solo tienes que esperar 15 minutos. Un poco de paciencia y a vivir.
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HILTON REYKJAVÍK NORDICA ****
Típicamente orientado al business travel & MICE, también recibe numerosos turistas vacacionales e ilustres huéspedes, como Tom Cruise, que varios veranos se ha cogido 40 habitaciones. Yoko Ono suele parar en la suitepresidencial cuando visita Viðey Island, donde se encuentra la Imagine Peace Tower, el monumento de luz homenaje a John Lennon. Con 251 habitaciones, dispone de un centro de conferencias en el primer piso con nueve salas, lobby común y terraza. En la planta baja hay un gran salón de 530 m2 y ha estrenado recientemente un espacio multiusos en el que apuesta por una estética más islandesa, escapando un poco de los estándares de la marca. Se encuentra a unos 20 minutos andando del centro de la ciudad.
Suðurlandsbraut, 2. 108 Reikiavik
Tel. + 354 444 4040 / www.hiltonreykjavik.com
ICELANDAIR REYKJAVÍK MARINA ****
Una apuesta fresca y desenfadada de la cadena Icelandair, que cuenta con otro establecimiento en las afueras de la capital, el Natura, y varios más por toda la isla. Con fuerte sabor local, una decoración encantadoramente heterogénea en los espacios comunes y buen ambiente, el hotel se asoma sobre el Puerto Viejo, en una zona colonizada por jóvenes artistas. Sus 108 habitaciones se verán aumentadas en un futuro, tras el proyecto de ampliación. Cuenta con dos pequeñas salas de reuniones.
Mýrargata, 2. 101 Reikiavik
Tel. +354 444 4000 / www.icelandairhotels.com
GRAND HOTEL REYKJAVÍK****
Uno de los edificios más altos de la ciudad, perteneciente a la cadena local Reykjavík Hotels, que cuenta con tres hoteles en la capital y otros diez en el resto del país. Establecimiento funcional con 312 habitaciones en el distrito 105, un tanto alejado del centro, y 15 salones para todo tipo de reuniones. Lo mejor, su espacioso atrio, bañado en luz y con patio exterior, así como una pequeña sala totalmente acristalada en el piso 14 con vistas 360º.
Sigtún, 38. 105 Reikiavik
Tel. + 354 514 8000 / www.grand.is
FISH COMPANY
Cocina imaginativa y sofisticada en un ambiente muy acogedor de luces tenues y velas encendidas. Recomendable el Itinerario Islandés, con tres paradas y postre, con o sin maridaje de vinos.
Fiskfélagið, Vesturgötu 2ª. 101 Reikiavik
www.fiskfelagid.is
KOPAR
Con aire de taberna, es de las mejores apuestas en la zona del Puerto Viejo.
Geirsgötu, 3. 101 Reikiavik
www.koparrestaurant.is
GRILL MARKET
Ambiente cosmopolita para un lugar donde se pueden degustar especialidades locales que no son fáciles de encontrar, como las que sirven con productos como ballena, carne de caballo o frailecillo.
Lækjargata, 2ª. 101 Reikjavik
www.grillmarkadurinn.is
MAR
Un buen sitio para comer platos de marisco y pescado en el Puerto Viejo. Abre todos los días y puede acoger a grupos de hasta 100 personas.
Geirsgata, 9 / Hafnarbudir. 101 Reikiavik
www.marrestaurant.com
KOLABRAUTIN
Con el joven y brillante chef Þráinn Freyr Vigfússon a la cabeza, el restaurante del centro de convenciones Harpa aúna un emplazamiento extraordinario, junto a la imponente fachada de cristal, con una cocina de corte mediterráneo cargada de matices.
Harpa, Austurbakki, 1. 101 Reikjavik
www.kolabrautin.is
LAVA
El restaurante gourmet del Blue Lagoon es un lugar fascinante con vistas a las lechosas aguas del lago que tiene el privilegio de contar al frente de sus fogones con Viktor Örn, cocinero del año en 2013. Excelente sitio para cenas de gala de hasta 300 comensales.
Blue Lagoon, Grindavik
www.bluelagoon.com
INCENTIVOS EN ISLANDIA
HIELO Y FUEGO
Toda Islandia es un puro incentivo en medio de la naturaleza más inmaculada y salvaje que se pueda encontrar en Europa. El problema es elegir. Lo más normal para estancias de una semana es moverse en un radio de 200 a 300 km de la capital.
En este entorno se encuentra el llamado Círculo Dorado, clásico entre las excursiones. La primera parada encarna uno de los mayores hitos en la historia del país: Þingvellir, donde se fundó el primer parlamento, en el año 930, que estuvo activo hasta 1798. Parque nacional y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2004, la belleza del lugar es tan inquietante como su ubicación, justo encima de las placas continentales de América y Eurasia, que se alejan una de otra a un ritmo de 2 cm al año y pintan un paisaje roturado de heridas tectónicas.
Toda la zona está marcada además por las sagas, esas historias míticas de héroes y maleantes que se fueron transmitiendo de generación en generación y que han marcado el carácter un tanto supersticioso de los islandeses, que hablan de elfos, duendes, fantasmas, hadas y gnomos con total naturalidad. El mismo Tolkien se podía expresar en islandés y llegó a dar clases en el país. Este ambiente mágico ha atraído a la isla rodajes como el de la serie Juego de Tronos o películas como Batman, Tom Raider y, por supuesto, Viaje al centro de la Tierra.
Un poco más allá se encuentra la reina de todas las cataratas. Gullfoss, la cascada dorada en su traducción del islandés, pega un tremendo doble salto de 32 m de altura provocando un ensordecedor torrente de aguas bravas, como si los dioses hubiesen escupido toda su furia en el cauce. Varias pasarelas de madera permiten contemplarla desde distintas perspectivas. En el lugar hay un restaurante con dos comedores para 200 y 300 personas.
A escasos kilómetros, otro imán para el turismo: Géysir, que da nombre al fenómeno del géiser, la repentina erupción de aguas termales. Hace mucho tiempo, el gran géiser del país alcanzaba casi los 100 m de altura, pero los visitantes acabaron atascándolo al arrojar piedras y objetos. Junto a él se encuentra Strokkur, que apenas alcanza los 20 m, pero con una pasmosa regularidad: cada 5 o 7 minutos.
Siguiendo hacia el norte aparece Langjökull, el segundo glaciar más grande en volumen de Europa detrás de Vatnajökull, que ocupa cerca de un 10% de la superficie total de Islandia. En el extremo septentrional, bajo la capa de hielo de este último, se encuentra el volcán Bárðarbunga, que entró en erupción a mediados del pasado mes de agosto después de más de un siglo en calma. En uno u otro glaciar son típicas las excursiones en moto-nieve, una de las actividades de incentivo más emocionantes que se pueden programar.
Soberbia también la excursión por el Geoparque de Katla. Muy recomendable contratar vehículos todoterrenos adaptados para que puedan calzar neumáticos de 44 a 46 pulgadas si el grupo no quiere correr el riesgo de quedarse varado en el paso de un río. Aquí se encuentra el volcán del mismo nombre, que lleva un buen tiempo dormido bajo el glaciar Mýrdalsjökull, y más hacia el oeste, el Hekla, que ha entrado 20 veces en erupción desde que se colonizó la isla. El parque alberga también al más famoso de todos, el impronunciable Eyjafjallajökull, sobre la lengua glaciar Gigjökull, que en 2010 provocó una nube de cenizas que mantuvo cerrado buena parte del espacio aéreo europeo durante una semana. Ahora sí, la promoción que le ha proporcionado a la marca turística del país en todo el mundo no se paga con dinero.
Mirando hacia sur, pasando la majestuosa cascada de Seljalandsfoss, con sus 60 metros de caída, y tras surcar vastas playas de arena negra, asoma la silueta de Vestmannaeyjar, o Islas Vestman, deshabitadas salvo la más grande, que son también patrimonio de la Unesco y paraíso para otro de los grandes iconos islandeses: el simpático frailecillo, con su peculiar pico de colores.
Entre parajes naturales tan impactantes, las actividades se multiplican. El golf es muy popular y hay contabilizados entre 70 y 80 campos de 9 o 18 hoyos en entornos envidiables. El catálogo no tiene fin: excursiones en kayak,rafting, buceo en fisuras glaciares, senderismo entre fumarolas y aguas termales, paseos en helicóptero, rutas a caballo o en quad por extensos campos de lava, incursiones espeleológicas… Y, cómo no, la aurora boreal o un salto a la cercana Groenlandia. Si Julio Verne levantará la cabeza…
Más Información:
ICELAND TRAVEL
Skógarhlíð, 12
105 Reykjavík / Iceland
Tel. +354 585 4300
www.mice.icelandtravel.is










