MONTERREY. Un valle de contrastes

MONTERREY. Un valle de contrastes

TEXTO Y FOTOS JAIME PAVÓN

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Fachadas del centro

Bajo la sombra del vecino yanqui, Monterrey despliega con orgullo su fuerte personalidad para dar forma a un destino singular, marcado por contrastes que integran lo mejor de dos culturas muy alejadas entre sí, a pesar de la cercanía. Con una historia ligada a la industria del acero, la ‘Sultana del Norte’ es una ciudad joven y vibrante que ofrece espacios para la actividad MICE diferentes en medio de altas montañas que abren también múltiples posibilidades a los incentivos.

 

El aroma a café flota en el avión mientras se recorta la distancia entre el suelo firme y la nave. Los mexicanos se desperezan, se saludan. Los extranjeros abren los ojos y miran asombrados a través de las ventanillas. Exhaustos, se dejan arrastrar por la gran sombra que proyecta el Cerro de la Silla. Nuestra Señora de Monterrey da así su bendición al visitante, reteniendo la luz con las rocosas espaldas de las montañas que abrazan la ciudad.

Si el viajero aterriza en pleno verano, el calor será el primer apretón de manos que reciba diez horas y cincuenta minutos después de haber dejado Madrid en vuelo directo. Desde hace unos meses, Aeroméxico ha recuperado la preciada línea que une ambas ciudades con gran acierto, entre otras cosas porque la ciudad mexicana es un destino MICE al alza.

La capital del estado de Nuevo León, al noreste de México, tomada por la cultura estadounidense, se muestra, pese a lo que pudiera parecer en un primer contacto, amable y abierta al viajero. Quizá se deba al carácter educado de los regios, gentilicio coloquial de los naturales de la ciudad. Pese a todo, la urbe vive en un pulso acelerado. La influencia del business made in USA establece unas normas de obligado cumplimiento para estar en la brecha. Afortunadamente, el influjo es contrarrestado con asombrosa soltura por los regiomontanos, que aúnan todo lo bueno de ambos mundos con un claro equilibrio hacia sus mejores usos y costumbres.

UN AEROSTATO EN EL CASCO ANTIGUO

Al sur del valle sobre el que se extiende Monterrey se alza Pabellón M, nacido para ser un punto emblemático en la ciudad. Este curioso conjunto está formado por un hotel y varios espacios diferenciados donde la actividad MICE aterriza con fuerza y con estilo, como si un inmenso zepelín se hubiese posado en el establecimiento. Uno de sus venues es el Auditorio Pabellón M. Su estructura ovoidal llama poderosamente la atención desde el exterior, mientras que en su vientre se halla un magnífico escenario para presentaciones y conferencias.

Concebido como lugar para conciertos y auditorio, con una impresionante acústica, el semicírculo que forma el patio de butacas da cabida a 4.199 espectadores. Probablemente habría sitio para otro asiento, pero los números pares no comparten naturaleza con las formas orgánicas. Entre sus versátiles dependencias destaca también la sección VIP, con la capacidad de convertirse en un espacio diáfano.

A pocos metros del pabellón, en la misma planta, asoma un llamativo rincón: el Foro Didi. Pensado para pequeños conciertos o proyecciones, ofrece al visitante la posibilidad de celebrar un evento tecnológico de calidad para unas 600 personas. El colorido y moderno estilo de la sala armoniza a la perfección con sus sistemas audiovisuales de última generación.

Cines con salas vip, 25.000 m2 de espacios en el centro comercial, aparcamiento para 2.700 vehículos, food court con más de 20 restaurantes de diferentes estilos… Pabellón M es una pequeña ciudad en medio de la ciudad. Entre tantos metros cúbicos de cemento y acero, el edificio del Centro de Convenciones Pabellón M, es todo un referente para event planners: toda una planta de 4.600 m2 en forma de ele con 11 espacios en los que destacan los salones A, B y C que suman un total de 2.113 m2 libres de columnas donde alojar desde ferias y congresos hasta eventos sociales. Y por encima de estos, el Gran Salón Pabellón M, de 1.099 m2, con unas imponentes vistas a Calle Juárez y al exterior del auditorio. Todo ello con acceso a los 1.500 m2 de terraza.

Tras este alarde de metros cuadrados, es conveniente perderse por el centro histórico de la ciudad que se extiende tras el complejo. Si Lavapiés es uno de los barrios más cool de Madrid, según sentenció una afamada revista británica de ocio, la zona central de Monterrey no le va a la zaga. Salpicada de escasas edificaciones de más de una altura, el viajero se encuentra con una colorista decadencia de peculiar encanto, especialmente para el urbanita. Casitas abandonadas se alternan con otras pintadas en llamativos colores con restaurantes, cafeterías y tiendas de artesanía en su interior.

En la calle Fracisco Javier Mina se puede visitar la Casa del Campesino, según dicen la más antigua de la ciudad. Esta construcción de sillar y cal aloja desde 1993 la Confederación Nacional Agrícola y en ella suelen celebrarse mercadillos de artesanía y alimentación. Es también recomendable la visita a la calle de Morelos por su clara vocación turística. Aunque para los más vitalistas cualquier sendero comprendido entre la Alameda de Monterrey y el parque Fundidora será de gran interés.

RINCONES PARA LA CULTURA

Hacia oriente, a cuatro cuadras, una gran plaza de cuarenta hectáreas —la orgullosamente mayor de Méjico y la quinta más grande del mundo— detiene el paso al caminante. La enorme explanada está bien surtida: al norte, el Palacio de Gobierno del Estado de Nuevo León, que alza imponente sus fachadas de estilo neoclásico; al sur, el Palacio Municipal Ayuntamiento de Monterrey guarda sus lindes; y justo a su lado se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO).

Esta moderna construcción de 16.000 m2 está custodiada por cuatro toneladas de bronce en forma de paloma que dan la bienvenida a un espacio que puede convertirse en un venue de lo más singular. Su lobby, el pasillo principal y el auditorio son perfectos para celebraciones de toda índole, teniendo como principal reclamo su patio central, rodeado de grandes columnas de mármol y un lago artificial de escasa profundidad con un sugerente efecto de espejo sobre el que cada cierto tiempo golpea un gran caudal de agua. Después de drenar el líquido, el espacio da cabida a 800 personas, a las que se pueden sumar otras 300 del pasillo principal.

En dirección norte, siguiendo la calle Diego de Montemayor, a escasos mil metros de distancia, el edificio del Museo de Historia Mexicana, de estilo modernista, deslumbra al visitante con la blanca piedra de sus fachadas. Con unas impresionantes vistas a la fuente de Santa Lucía y la Explanada de los Héroes, erigió su estructura en 1994 para acoger la pieza más grande del mismo, una antigua locomotora alrededor de la cual se terminó de construir la edificación.

Junto a esta máquina de vapor se encuentra una de las principales salas para eventos del interior del museo. Rodeada por la abrumadora exposición permanente, que recorre el México precolombino hasta cruzar el siglo XX, el espacio puede albergar convocatorias de unas 250 personas, con el valor añadido de la representación de los diferentes ecosistemas del país sobre suelos acristalados. El museo consta también de un vestíbulo con capacidad para 300 personas y un excelente auditorio en la misma planta con 172 localidades. Y si estas zonas se quedan pequeñas, los espacios del exterior entre la entrada del museo y la fuente circular también se usan para grandes eventos, incluso conciertos de hasta 6.000 asistentes.

Dando un descanso a la fastuosidad, junto al embarcadero del tour que recorre el río artificial que lleva de la gran plaza al parque Fundidora, el visitante puede darse un descanso visitando el pequeño rincón que forma el Museo del Dulce, un simpático recorrido donde «los niños aprenden, los adultos disfrutan y los mayores recuerdan». Ahí queda eso.

A FUEGO Y ACERO

En el paseo de Santa Lucía, bajo la fuente circular, una embarcación turística con capacidad para 40 personas surca el río artificial inaugurado en 2007. Un agradable y parsimonioso paseo sobre la lengua de 2,5 km de aguas esmeralda hasta el parque Fundidora. Allí, un gran crisol para metales reconvertido en fuente recibe a los navegantes para introducirlos en la apasionante historia reciente de Monterrey.

La ‘Sultana del Norte’ es una ciudad joven. Su explosión demográfica sucedió hace escasos cien años. La desaparecida Compañía Fundidora de Hierro y Acero de Monterrey, fundada en 1900, es el alma de la ciudad y el orgullo de los regios. No es de extrañar que se les apode “codos”, pues era una de las piezas más importantes que se producía. No hay familia que no haya tenido un miembro trabajando en sus colosales estructuras. En ellas se instaló en primer alto horno de Latinoamérica. Con su poderoso músculo productor alcanzó las 100.000 toneladas de acero anuales hasta su bancarrota en 1986. Dos años después se crea el fideicomiso Fundidora, allanando el camino para dar vida a las actuales 144 hectáreas de parque que contienen salas de cines de arte, una pinacoteca, una mediateca, un teatro con capacidad para 350 personas y un museo interactivo sobre el origen del acero zona de exposiciones y mirador.

Imprescindible la visita al impresionante Museo del Acero Horno 3 donde se encuentra el único alto horno abierto al público en todo el mundo. Sus pasillos, rodeados de enormes tuberías y engranajes, forman un original entorno para eventos. En su planta más alta se halla el salón Show del Horno, de 546 m2, con capacidad para 650 personas, al cual se puede acceder para comprobar las abrumadoras  dimensiones de este gigante dormido.

Repartidos por todo el parque se despliegan espacios para el MICE, como la nave Lewis, un largo recinto de 10.000 m2 y una capacidad estimada de 10.000 personas; la nave Mitsubishi, originalmente construida en 1923, para reuniones y pequeños eventos, con sus 340 m2; o el pabellón Sopladores. Aunque es el más pequeño, con capacidad para unas 250 personas, su encanto es incomparable en todo el parque y quizá en todo Monterrey. Construido en 1901, alberga dos ingenios de soplo instalados por la William Tod Company de Estados Unidos.

Los espacios al aire libre también son susceptibles de ser alquilados. Entre ellos destaca la explanada Sopladores, que puede acoger a 3.000 asistentes. En sus 2.000 m2 es muy común encontrar un escenario montado donde los conciertos y shows son la nota dominante, y no es de extrañar, puesto que en Monterrey se vive la música a todo volumen. Festivales como Pal Norte, Machaca o Wish Outdoor son buenos ejemplos de los que se organizan en la ciudad.

Sin perder de vista el verde de sus encinas y sicomoros, así como sus aves y simpáticas ardillas, el parque contiene otra de los grandes venues para ferias y exposiciones: Cintermex. Esté simbólico centro internacional de negocios se encuentra a escasos 25 minutos del aeropuerto. Nacido en 1991, cuenta con un centro de convenciones de 13.046 m2 repartidos en 37 salones, una terraza y tres vestíbulos. Todo el conjunto está rodeado de un amplio vestíbulo de 1.950 m2, indicado para cócteles o coffee breaks.

Pero si todo el conjunto fuera insuficiente, en la planta principal se alza el descomunal Centro de Exposiciones. Su icónica arcada llama poderosamente la atención, con sus 22 metros de altura y sus coloridas lonas, colocadas para el Forum Universal de las Culturas en 2007, muestran magníficas capturas del fotógrafo Carlos Bravo. A lo largo de sus 24 metros, esta galería da acceso a sus 9 salas de exposiciones, que suman cerca de 30.000 m2.

Sin abandonar el parque Fundidora, en sentido oeste volviendo por el río, el ocre del ladrillo de un edificio de estilo industrial atrae la atención del forastero. Es el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, donde transportarse hasta algún recóndito punto de Estados Unidos al encontrarse con la figura de un bateador creada con escoria metálica. Este deporte despierta pasión entre los regiomontanos y entre los mexicanos en general. Además de visitar sus interesantes instalaciones, los organizadores encontrarán aquí varias salas y un auditorio de 150 asientos, además de una terraza para celebrar eventos con inmejorables vistas al parque y al skyline de Monterrey.

Cambiando de disciplina, a kilómetro y medio de distancia se puede visitar el Gigante de Acero, casa del Club de Fútbol Monterrey, en el municipio de Guadalupe. En estos pastos la rivalidad toma nombre con los Tigres y los Rayados, los equipos locales. Gran parte de los espacios están disponibles para eventos, desde el campo y las gradas hasta los vestuarios, pasando por las salas de prensa. El Club Lounge Poniente es quizá el rincón con más estilo del lugar. Tiene capacidad para 350 personas y destaca por el área acristalada que da a las escaleras de entrada al campo, por donde los jugadores abandonan los vestuarios para saltar al césped.

SUBIR A LAS MONTAÑAS

No todo va ha ser cemento y acero. Si el sobrenombre de ‘ciudad de las montañas’ está justificado es porque se ve rodeada de macizos. De entre todos estos gigantes de piedra, destaca el cerro Chipinque, cuyo punto más alto es denominado el Copete de las Águilas. Por su parte, el cerro de la Silla es considerado el símbolo de la ciudad. Por el costado oeste se puede acceder a sus rincones más bucólicos. A paso raudo, por la Nacional 85, el visitante comienza a sentir ese México que cree conocer. Es imprescindible parar en uno de sus merenderos, equivalentes a los bares de carretera ibéricos, para engullir unos huevos revueltos con carne seca, preferiblemente “picositos”.

A unos 30 kilómetros al interior, junto a la hoy más que necesaria presa Rodrigo Gómez, Santiago es un buen representante de la magia de sus comunidades. En 2001 México creó la marca Pueblos Mágicos con la que distinguir a aquellas localidades de relevancia histórica que han sabido mantener su arquitectura original, las tradiciones y la cultura. Santiago es uno de los 132 que forman la lista actualmente. Desde su curiosa plaza en forma de cuña, el visitante puede contemplar sus pintorescas y coloristas casas. Vale la pena invertir algo de tiempo en los pequeños museos, como el de Historia o de Arte Popular, éste último con sorprendentes exposiciones de arte contemporáneo, y cerrar la visita con la preciosa parroquia de Santiago Apóstol y sus dos anacrónicos campanarios.

Para sumergirse en el corazón de las montañas, nada como llegar a la cascada Cola de Caballo y darse un buen paseo por su parque ecoturístico, rodeado de bosques de pinos y encinas, donde hinchar los pulmones con aire fresco y entretenerse con las curiosidades de sus tiendas de artesanía. También es factible recorrer el parque a caballo hasta el impresionante salto de agua, de 27 metros de altura. Los más valientes tienen la opción de sortear los puentes colgantes, lanzarse en tirolina o dejarse proyectar desde más de treinta metros de altura como si de un gran tirachinas se tratase. IBO Adventures se encarga de que todo el mundo salga ileso de la aventura.

NI DUBÁI NI BEVERLY HILLS

De vuelta al asfalto, otro palan atractivo es el que presenta el municipio de San Pedro Garza García, donde unos prominentes edificios destacan sobre el horizonte. Cristales azules reflejan el zarco del cielo tan alto como se pueda mirar, con el peligro de troncharse la nariz contra alguna farola. El lugar recuerda a Dubái, con un calor que ayuda a reforzar la similitud, o a las lujosas avenidas de Beverly Hills, con sus grandes autos devorando combustible a mansalva. Pero es Monterrey y en la ciudad de las montañas, los gigantes de cristal, vigías de valle de Oriente, son un reclamo desde cualquier punto de la urbe.

Cadenas hoteleras como Safi cuentan aquí con salones de diversos estilos para eventos de todo tipo. El más moderno es el Metropolitan, que con sus siete salones suma una superficie de más de 2.700 m2, el mayor de ellos para 860 invitados. Sus paredes deslizantes permiten alterar la configuración brindando un magnífico espacio sin columnas.

Justo enfrente del conglomerado hotelero se alza una imponente caja de cristal con una gran pantalla en medio: el Showcenter Complex. Aquí se encuentra Airó by Showcenter, una propuesta ideal para grandes eventos, con sus tres salones adaptables que dan cabida a 900 personas a las que se pueden añadir otras 300 contando con el lobby, sin contar con el auditorio Showcenter, con 2.480 butacas. Este gran emplazamiento puede recoger la grada al completo, liberando suelo para acoger a más de 4.000 personas. La calidad del cáterin está garantizada con el entrañable chef Jaime Cavazos, todo un profesional.

Tras una larga jornada en el congreso o la convención de turno, apetece una buena escapada. Para ello, nada como desplazarse tan solo seis kilómetros al oeste, hasta Top Golf, donde mover las caderas a ritmo de swing, tomarse unas copas con vistas a campo en alguna de sus 90 bahías para 6 personas o picar algo mientras los más atrevidos del grupo prueban suerte intentando meter la bola en los hoyos.

MÁS INFO
www.ocvmty.com.mx

RECOMENDADOS

FIESTA AMERICANA PABELLÓN M

La propuesta del arquitecto Agustín Landa Martínez, situada en el encantador casco antiguo de la ciudad, brinda una mole brutalista de puro cemento que entreteje con brillantes cristales bañados por el abrasador sol de Nuevo León. Cuenta con 177 espaciosas habitaciones repartidas en 11 plantas, a las que se suman otros 40.000 m2 de oficinas en las restantes alturas.
Av. Benito Juárez, 1102. Centro
Tel. +52 81 1642 0600
www.fiestamericana.com

SAFI ROYAL LUXURY HOTELS

Los hoteles Safi son un reclamo desde cualquier punto de la urbe. La cadena cuenta con tres establecimientos (Centro, Valle y Metropolitan) que suman 723 habitaciones. El Metropolitan es actualmente el edificio más moderno y emblemático, con su atrevida arquitectura que hace un guiño al viajero desde el corazón de Valle Oriente, en San Pedro Garza García. Cuenta con 251 habitaciones y 5 sky suites con vistas 360º, además de restaurante, gimnasio, jacuzzi, piscina y todos los servicios propios de un alojamiento de lujo.
Av. Lázaro Cárdenas, 2400. Valle Oriente.
San Pedro Garza García
Tel. +52 8100 7080
safihotel.com

COMPOSTELA

Con su encantadora construcción en piedra y tejas, es uno de los imprescindibles de Monterrey. Su dueño, Jorge García, es un enamorado de Santiago de Compostela y su camino, de ahí el nombre del restaurante. El empalme es el plato estrella y el comensal no puede abandonar el lugar sin haber degustado uno de sus postres artesanales, como el pastel de higo.
Privada los Rayon, 107. Santiago
Tel. +52 81 1358 9742
https://compostelasantiagonl.com.mx

EL LINGOTE

Construido en uno de los rincones de la fundidora El Lingote, es el restaurante del Museo del Acero Horno 3 que, con sus impresionantes vistas al parque y las montañas, no deja indiferente al visitante. Con un servicio y una cocina de gran calidad, hace las delicias de los comensales con cualquier de sus platos, especialmente los tacos de cabrito y los aguachiles de camarón.
Av. Fundidora, s/n
Museo del Acero A.C. Obrera
www.ellingoterestaurante.com

MERENDERO TINO

El equivalente mexicano de los restaurantes de carretera en España son parada obligatoria para los viajeros inquietos. No destacan por el lujo, ya que en general son lugares humildes, pero resultan estupendos para recobrar fuerzas como lo hacen los oriundos, por ejemplo con unos buenos revueltos y grandes dosis de café.
Carretera Nacional, km 253. Santiago
Tel. +52 81 8266 0949
newpage.hostingmt.mx

CERVECERÍA BRACINO

Hacen lo que les gusta, y lo que les gusta es la cerveza… y mucho. Los artesanos del establecimiento han ideado imaginativas combinaciones que dan como resultado deliciosas lagers, ipas y pilsners. Los tragos se pueden acompañar con sabrosas carnes a la brasa en este cautivador rincón con música en directo y puro ambiente regio. Especial mención a la Becerro, una oscura stout con notas dulces. Todo un descubrimiento.
Boulevard Díaz Ordaz, 112B.
Col. Trabajadores. Santa Catarina
Tel. +52 81 8287 5420
www.bracino.com.mx