PROVINCIA DE BADAJOZ. Aires del sur

PROVINCIA DE BADAJOZ. Aires del sur

FERNANDO SAGASETA

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Badajoz. Alcazaba

Aunque comparte con Cáceres algunos de los atractivos de Extremadura que son incontestables, como la naturaleza en estado puro, el patrimonio histórico o la gastronomía basada en productos de primera, Badajoz marca sus diferencias frente a la hermana del norte con un espíritu más alegre y extrovertido que algunos achacan a su proximidad con Andalucía. La asombrosa atmósfera romana de Mérida, la cultura del vino y el cava en la fértil Tierra de Barros o la pujante actividad de la capital de la provincia aseguran un viaje de ocio y negocio cargado de tesoros escondidos.

 

Las conexiones no son el punto fuerte de Extremadura, que sigue esperando el AVE desesperadamente,  y quizá por ello la región mantiene intacto su poder de seducción como un territorio poco masificado, de valores muy auténticos, conectado de forma profunda con el entorno natural y en franca sintonía con los placeres sencillos de la vida. Aquí las sorpresas vencen con facilidad a los prejuicios. En cualquier caso, el aeropuerto de Badajoz, a 14 km de la ciudad, es una opción, aunque sea limitada por el escaso número de vuelos, para iniciar la exploración de la provincia.

BADAJOZ

La estampa de Badajoz desde el otro lado del río, a lo largo del Paseo Fluvial del Guadiana, con lo que queda de las murallas árabes y coronada por la Alcazaba, tiene ese aire de postal turística, aunque la ciudad no se encuentre precisamente en los circuitos de destinos más visitados. El acceso por el Puente de Palmas es de los más transitados, al ser peatonal. Desde aquí se puede contemplar también la verde plaga de camalote, un nenúfar tropical que ha invadido las aguas desde aquí hasta Villanueva de la Serena, a 120 km. Ni el ejército ha podido con él hasta la fecha.

Una vez pasada la Puerta de Palmas, el centro de la capital de la provincia se muestra muy mejorado, fruto de una labor de recuperación iniciada hace unos años para poner coto al abandono en que se encontraba. El mejor ejemplo de ello es la Plaza Alta, que vuelve a ser un sitio de encuentro de los pacenses y de celebraciones varias, después de un periodo en el que pocos se atrevían a pasar por allí.

Desde ella hay un paso hasta la Alcazaba árabe, el monumento más interesante de la ciudad, encaramada en el cerro de la Muela. Se trata de una de las más grandes y mejor conservadas del mundo en su género. Construida entre los siglos X y XII por los almohades, su origen se remonta al s. IX, cuando fundó la ciudad Ibn Marwan ‘El Gallego’, perteneciente a una familia de cristianos conversos al Islam (muladíes) de Mérida y opuesto al Califato de Córdoba. Todo un personaje. A finales de septiembre se celebra aquel origen con desfiles, visitas guiadas y muchas actividades.

Hablando de festejos, un clásico de Badajoz es el Carnaval, de los mejores de España, en el que se vuelca casi todo el mundo. No en vano, el carácter de los pacenses es más abierto y alegre que el de los cacereños, como se encargan de recordar con insistencia los primeros, debido a una influencia andaluza que contrasta con la tradición castellana imperante en el norte de Extremadura. Desde hace casi una década, también tiene mucho tirón la Fiesta de los Palomos para dar visibilidad al colectivo LGTB y que surgió como un reto reivindicativo del programa El Intermedio.

El paseo por el resto del centro es muy agradable, con rincones recoletos, como la plazuela de Soledad, donde estaba la primera ermita dedicada a la patrona, y que ahora alberga la llamada Giraldilla, que recuerda lejanamente a la de Sevilla, sede de los antiguos almacenes La Giralda. También se pueden contemplar algunos ejemplos de arquitectura modernista, como el edificio de Las Tres Campanas. Cerca se encuentra el Teatro López de Ayala, de finales del s. XIX, que en principio no se alquila para eventos privados. También merecen una visita la catedral de San Juan Bautista, todo un crisol de estilos con aspecto más bien austero, junto al Ayuntamiento; y los Jardines de la Galera, entre la torre de Espantaperros y el semi-baluarte de San Antonio.

En cuanto a venues se refiere, el Palacio de Congresos de Badajoz Manuel Rojas, en el Bastión de San Roque, donde se encontraba la antigua plaza de toros, resulta cuanto menos llamativo por su atrevido diseño, obra del estudio de José Selgas y Lucía Cano, el mismo que ideó los de Plasencia y Cartagena. Y se nota. Su estructura circular en dos fachadas concéntricas, con revestimiento de anillos de poliéster que consiguen asombrosos efectos y tonalidades según la inclinación del sol, ha merecido reconocimientos internacionales —entre ellos el del neoyorquino MOMA— como uno de los exponentes destacados de la arquitectura española contemporánea.

El interior mantiene ese aire de vanguardia, con una colorista combinación de materiales sintéticos, madera, hormigón y fluorescentes, en torno a un óculo central con falso techo que filtra la luz. En cuanto a los espacios, la joya de la corona es el auditorio, de 850 asientos, con su toque futurista y su excelente acústica. No en vano es la sede de la Orquesta de Extremadura. La Sala Azul, con aforo de 350 personas, resulta de lo más original con su escenario en el medio. Otras cuatro salas polivalentes completan el conjunto. El espacio que da mucho juego como zona de relax, para montar los recesos o celebrar cenas de gala es el patio en forma de corredor a lo largo del todo el perímetro.

Otros espacios para celebrar reuniones y eventos son el Colegio Oficial de Médicos, con un salón de actos para 170 personas, además de un par de aulas y una sala de juntas; la Universidad de Extremadura (UEx), cuyo campus se encuentra al otro lado del río; Badajoz Siglo XXI, el edificio que alberga la sede de Caja Badajoz; e IFEBA, la institución ferial de la ciudad.

ALMEDRALEJO

La capital de la comarca de Tierra de Barros, entre las vegas del Guadiana y las estribaciones de Sierra Morena, es otro de los polos industriales de la provincia, y está rodeada de fértiles campos sembrados de viñas. El gran atractivo para el MICE de la zona son sus bodegas, algunas de las cuales han sabido sacar un excelente partido del enoturismo, además de la comercialización de sus caldos.

De ello da buena cuenta el Museo de las Ciencias del Vino, ubicado en una antigua alcoholera de Almendralejo, una curiosa construcción formada por tres pabellones de policarbonato donde, además de visitar la exposición, también se pueden celebrar eventos, convenciones y todo tipo de actividades, sobre todo en los exteriores, jalonados por vigas de hierro envejecido entretejidas como si fueran vides.

Justo enfrente, a un lado del Parque de la Piedad, que alberga la ermita de la patrona, se encuentra la plaza de toros, un coso de estilo mudéjar de 1843 que posiblemente es el único del mundo con una bodega bajo el graderío, ingeniosa idea que en sus tiempos llegó a almacenar un millón de litros en grandes cubas de hormigón. Como apenas se celebra una corrida de rejoneo al año, el uso está enfocado a los eventos, desde conciertos hasta ferias y cenas de gala.

La ruta vinícola incluye también la producción de cava. ¡Sí, han leído bien! Y con denominación de origen, aunque duramente conquistada frente las reticencias del consejo regulador de Vilafranca del Penedès. Cuatro bodegas de la zona han logrado ‘colarse’ en el oligopolio catalán y sacan al mercado nada menos de 5 millones de botellas al año.

Martínez Paiva puede ser la siguiente con un espumoso que lleva elaborando hace unos cuantos años. Sus instalaciones, de estilo chateau francés, reúnen todas las características de un gran venue, empezando por el salón de Lámparas, que puede dar cabida a 450 invitados en formato cóctel, y siguiendo por el Arcos, una especie de claustro de 950 m2, sin olvidar la terraza de verano, con capacidad para 250 personas, los jardines con vistas a los viñedos, la sala de catas o el restaurante. Todo muy profesional.

Un clásico que cambió recientemente de manos es Viña Extremeña, adquirida en concurso de acreedores por Bodegas Sani y reabierta a principios de 2019 tras cinco años de abandono. En los años 80 era la más carismática de la zona y ahora los nuevos propietarios quieren sacarle todo el partido para eventos, que es mucho. Su anterior dueño, Alfonso Schlegel Iglesias —apasionado del arte, además de los vinos— atesoraba varias colecciones en su interior. Llegó a crear incluso una fundación que gestionaba premios de pintura y literatura, becas de investigación y exposiciones.

Los hermanos Acosta están estudiando cómo dar a conocer todo este patrimonio a los visitantes, muchas de cuyas piezas están sin catalogar. En cuanto a los eventos, tienen tantos espacios que les va a llevar un tiempo acondicionar todo a pleno rendimiento, pero ya han organizado alguno que otro de carácter multitudinario. Solo los jardines de esta espectacular hacienda son de locura, con ecosistemas naturales de los cinco continentes.

MÉRIDA

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1993, la que fuera Emérita Augusta es una de las grandes joyas romanas de la península, un verdadero museo al aire libre donde los constructores se ponen a temblar cada vez que excavan, debido a la cantidad de restos arqueológicos que siguen apareciendo.

La capital de la antigua Lusitania y de la actual comunidad autónoma de Extremadura, fundada en el año 25 a.C. por el emperador para el retiro de los soldados veteranos (eméritos), es mundialmente famosa por el Teatro Romano. Y no es para menos. La excelente reconstrucción realizada en los años 60 del pasado siglo ha dado lugar a un monumento de visita imprescindible y a un espacio increíble para representaciones y eventos de todo tipo. Tal es la demanda que empieza a estar sobreexplotado. Junto a él, el Anfiteatro no requiere de mucha imaginación para visualizar las feroces luchas entre gladiadores y animales.

Los interesados en esta época encontrarán en el adyacente Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) más motivos de regocijo. Los impresionantes volúmenes creados por el arquitecto Rafael Moneo arropan la piezas expuestas con una sintonía estética difícil de igualar. Sus gestores mantienen una nutrida agenda de seminarios, congresos, talleres y conciertos. Más complicado resulta alquilar alguna dependencia para eventos privados que no tengan que ver con sus objetivos.

La ciudad reserva más restos de la época, desde el Templo de Diana, hasta el Acueducto de los Milagros, pasando por el Puente Romano sobre las aguas del Guadiana, el Arco de Trajano, el Circo, la Casa del Mitreo o el Pórtico del Foro, sin olvidar vestigios árabes de gran valor, como la Alcazaba. En fin, mucho que ver y en poco espacio, ideal para el paseo sin depender de los transfers.

La infraestructura de referencia para la industria MICE es el Palacio de Congresos de Mérida, un contundente edificio de hormigón armado en la margen izquierda del río. Con el plano de la Emérita Augusta grabado en todas las superficies de su fachada, está concebido como un gran volumen vaciado en su interior que conforma una amplia terraza elevada sobre el Guadiana. La distribución es de lo más versátil.

El auditorio principal, con muelle de acceso desde la calle, tiene capacidad para 987 espectadores. La proporción entre anchura y largura favorece mucho la visibilidad. Los otros tres auditorios tienen aforos de 276, 200 y 80 butacas. El pequeño es más informal, debido a su disposición en forma de grada y con cojines.

Para completar las instalaciones, el centro ofrece tres salones polivalentes para unas 60 personas cada uno, dos salas de exposiciones de 509 m2 y 279 m2, la espléndida terraza de 1.000 m2 y una amplia zona de recepción.

Muchos de los eventos en Mérida tienen lugar en el Parador, que fue de los primeros en incorporarse a la cadena pública, allá por 1933, el mismo año en que la compañía de Margarita Xirgú estrenó Medea en la primera edición del Festival de Teatro Clásico. Este antiguo convento de principios del s. XVIII, que también fue cárcel y hospital, reserva singulares dependencias para los organizadores, como la Capilla, que puede acoger a 100 participantes en teatro, o los salones Augusto (200), Trajano (120) y Chimenea (40), más el restaurante La Concordia, en el antiguo refectorio. Para convocatorias en exterior, nada como el Jardín de las Antigüedades.

De cara a los grupos (mínimo 10 pax) propone cenas romanas con todo el atrezzo necesario, como la vajilla que replica piezas encontradas en la zona, los camareros ataviados de época y toda la parafernalia, que incluye también actuaciones. Los comensales pueden acaban bailando danzas milenarias. ¡Ave, Mérida!

RECOMENDADOS

NH GRAN HOTEL CASINO DE EXTREMADURA *****
Con una espectacular reforma finalizada el año pasado, parece directamente trasplantado desde Las Vegas a este rincón de Extremadura, y es sede del único casino de la región, gestionado por el Grupo Orenes. NH tiene franquiciada la parte alojativa, compuesta por 58 habitaciones que van a ser remodeladas en sintonía con la nueva estética. Ubicado, como el AC, en la zona residencial de Badajoz, disfruta de buenas vistas al parque fluvial, sobre todo desde el restaurante El Mirador, con sus grandes cristaleras. Además, dispone de hasta 10 espacios para eventos, el mayor para 500 asistentes.
Av. Adolfo Díaz Ambrona, 11. Badajoz
Tel. 924 284 402
www.nh-hoteles.es

AC BY MARRIOTT BADAJOZ ****
Ubicado cerca del centro de convenciones IFEBA, del campus universitario y del hospital, en la zona de la Urbanización Guadiana, fue construido de nueva planta en 2003 y remodelado en 2008 y 2018. Con 106 habitaciones, su aspecto es funcional, aunque cálido, y dispone de 5 salones para reuniones que suman 243 m2, el mayor de ellos con capacidad para 110 invitados. El restaurante está abierto todo el tiempo como lugar de estancia. También cuenta con una terraza donde celebrar eventos.
Av. de Elvas, s/n. Badajoz
Tel. 924 286 247
www.espanol.marriott.com

ILUNION PALACE MÉRIDA *****
Dos palacios de estilos muy distintos y con reminiscencias árabes conforman el mejor hotel de la ciudad. Más céntrico, imposible, en la plaza de España, junto al Ayuntamiento y la concatedral. Dispone de 76 habitaciones, todas ellas diferentes, y con los detalles de accesibilidad y de integración laboral propios de la casa. Para el MICE ofrece 7 salas, la mayor de ellas con aforo de 50 personas en montaje de teatro. También puede dar almuerzos o cenas para un centenar de comensales. Un lujo de establecimiento.
Plaza de España, 19. Mérida
Tel. 924 383 800
www.ilunionmeridapalace.com

TRYP MÉRIDA MEDEA ****
Un clásico de Mérida, con su característica fachada semicircular, que luce por dentro un aspecto más juvenil desde la remodelación de hace un par de años. Con 126 habitaciones, 23 de ellas superiores, dispone de 5 salas para reuniones y eventos donde predominan las maderas nobles de estilo clásico, los techos muy altos y la luz natural. Todas tienen salida al jardín, donde hay una piscina exterior de grandes proporciones.
Avda. de Portugal, s/n. Mérida
Tel. 912 764 747
www.melia.com

OlivenzaOLIVENZA

Un cachito de Portugal, a este lado de La Raya (A Raia), recuperado por España desde 1801 que mantiene todo el sabor del país vecino, desde las aceras empedradas hasta los azulejos de algunas de sus fachadas, y con los nombres de las calles en los dos idiomas. De hecho, alrededor de 500 vecinos tienen la doble nacionalidad. El baluarte del s. XVII que rodea la ciudad se conserva prácticamente entero, creando un conjunto arquitectónico muy consistente. En poco espacio, mucho que ver: la Torre del Homenaje, junto a la que se encuentra el interesante Museo Etnográfico; la iglesia de Santa María del Castillo, con su retablo barroco abovedado y una rareza como el árbol de los descendientes de Jesús; la Capilla del Espíritu Santo, completamente cubierta de cerámica; la calle de la Caridad, la más popular de la localidad, con su empedrado de formas geométricas; el Ayuntamiento, de estilo pombalino, austero y luminoso; o la iglesia de la Magdalena, un magnífico ejemplo del gótico manuelino. En capítulo de inclasificables, dos apuntes: el segundo museo de paper craft más grande de Europa, con multitud de figuras de papel y cartón, obra del singular vecino Guillermo Rebollo; y el museo que no será (afortunadamente), la colección de taxidermia más grande del mundo, con 1.250 animales disecados de 420 especies, todos ellos cazados por el ex presidente de Sanitas, Marcial Gómez Sequeira. Iba a ser ubicada en el Cuartel de Caballería, pero  tras las protestas de grupos ecologistas y de algunos partidos políticos, finalmente el alcalde acabó renunciando al proyecto el año pasado.

Balneario de AlangeBALNEARIO DE ALANGE

El agua del Alange ya era conocida por los romanos como elixir de la salud. Fue aquí, a escasos kilómetros de Emérita Augusta, junto al pantano del mismo nombre, donde construyeron dos termas, mantenidas por visigodos, árabes y cristianos hasta la nuestros días. Las instalaciones actuales, que datan del siglo XIX, crean un ambiente muy acogedor, en línea con los tradicionales balnearios centroeuropeos, e incluyen amplios jardines. La composición mineral de los baños está especialmente indicada para el sistema nervioso. También mejora las afecciones del aparato locomotor y cardio-respiratorio, las ginecopatías y diversas alergias. ¿Qué mejor plan tras una dura jornada de trabajo?
www.balneariodealange.com


Cata con CatiCATA CON CATI

Catalina Bustillo —Cati para los amigos y clientes— es una apasionada e innovadora sumiller que convierte la enología en un extraordinario vehículo para conocer el alma extremeña. Propone todo tipo de programas personalizados en los que combina cultura, naturaleza, gastronomía y, por supuesto, vino, algunos tan originales como ‘Entre Aves y vinos’, por la Ribera del Guadiana, o ‘Entre vinos y quesos’, otro gran protagonista gastronómico de la región. En colaboración con Juan Pedro Cotano también realiza catas con toques humorísticos (‘Entre risas y vinos’) que resultan de lo más divertidas, a la vez que instructivas y hasta desmitificadoras, lo cual es de agradecer en un mundillo en el que abundan los estirados.
www.cataconcati.es