
- Véndase en una frase.
Me considero una persona resolutiva, proactiva y orientada a la excelencia. Además, poder comunicarme en seis idiomas es un plus o, mejor dicho, era, porque ahora con la IA ya no se valora tanto.
- ¿Qué parte de su trabajo no se ve, pero lo sostiene todo?
Sobre todo, tener recursos y el savoir faire, no perderse en explicaciones, sino en soluciones.
- El mayor malentendido sobre su profesión es…
No somos administrativas, sino una especie de ‘socias estratégicas’ bajo la sombra del líder. Y sí, nos llevamos los secretos a la tumba.
- ¿Qué pequeño detalle puede convertir un evento en un éxito o en un desastre?
Cuando fallan los audiovisuales es un desastre total si no tenemos a los técnicos para solucionarlo en el momento. La hospitalidad y la atención personalizada garantizan el éxito.
- ¿Más Excel o más olfato?
Una combinación de ambos. El Excel podría considerarse el motor y el olfato sería el alma.
- ¿Qué mira primero al entrar en un venue?
Si es amplio y acogedor, si tiene luz natural, dónde están las columnas, qué es lo que transmite… También localizo las salidas de emergencia, los servicios, etc.
- ¿Presupuesto corto agudiza el ingenio o multiplica el estrés?
De entrada, provoca un ataque de estrés, sobre todo si las expectativas son altas, pero también puede agudizar muchísimo el ingenio si se cuenta con tiempo y flexibilidad.
- ¿Qué no perdona nunca a un proveedor?
La falta de seriedad. La producción es un ecosistema de alta presión y no puede haber rupturas en la cadena de trabajo.
- La tecnología en eventos, ¿aliada, ruido o juguete caro?
Más bien aliada cuando aporta valor real, pero puede ser ruido si prevalece sobre el mensaje o juguete caro si la implementamos solo porque esté de moda.
- IA: ¿copiloto brillante o becario con ínfulas?
Copiloto brillante, ya que es capaz de procesar datos en tiempo real, automatizar tareas repetitivas y sintetizar. En todo caso, la supervisión humana es necesaria.
- ¿El plan B se enseña o se guarda bajo llave?
El plan B se enseña y se acuerda con el cliente, pero nunca se revela a los participantes hasta el último momento.
- ¿Cuál es el gasto más absurdo que sigue viendo en los viajes de empresa?
Los sobrecostes por la mala gestión o planificación.
- ¿Política de viajes estricta o flexibilidad total?
Optaría por un modelo híbrido: estricta, pero señalando excepciones. La flexibilidad total tiene mucho peligro económico para la empresa aunque el empleado esté muy contento y motivado.
- Los viajeros corporativos de las nuevas generaciones piden…
Autonomía digital, flexibilidad, sostenibilidad y bienestar. Necesitan tener una plataforma de autogestión rápida y políticas de gastos claras. También valoran el equilibrio entre la vida laboral y la personal.
- ¿Es más difícil controlar los costes o las expectativas del viajero?
Las expectativas, ya que se trata de emociones, algo intangible. El control de costes son puras matemáticas, pero no siempre es fácil.
- ¿Qué aplicación le salva más veces durante un viaje?
Depende del destino. Las más comunes podrían ser Waze o Google Maps. También Uber o Cabify.
- ¿La sostenibilidad en Business Travel ya decide compras o sigue siendo discurso?
Tengo la impresión de que sigue siendo un discurso. Muchas aerolíneas fomentan la inversión en combustible SAF, pero no hay suficiente producción para el volumen que se requiere.
- ¿Qué situación pone realmente a prueba a un travel manager?
Estamos viviendo una situación muy compleja. La crisis geopolítica, los desastres naturales o los disturbios civiles son escenarios que nos ponen a prueba. Por ello insistimos siempre en tener localizados a todos los viajeros, no por control, sino para poder actuar de manera urgente.
- Un consejo para alguien que empieza en este oficio.
La escucha activa es imprescindible. Hay que desarrollar mucho la empatía y la paciencia. A la hora de verificar el viaje, se debe ser extremadamente detallista para evitar errores. Y congeniar bien con la tecnología para optimizar el tiempo y automatizar procesos.
- Fuera del trabajo, ¿también organiza hasta el aperitivo?
Se podría definir como deformación profesional. De verdad que intento no hacerlo, pero me sale innato. Aunque no diga nada, mi mirada lo dice todo.










