MARILÓ MONTERO, presentadora de «La Mañana de La 1», de TVE

MARILÓ MONTERO, presentadora de «La Mañana de La 1», de TVE

FERNANDO SAGASETA

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1.- ¿Le gusta viajar por motivos profesionales o intenta evitar este tipo de desplazamientos en la medida de lo posible?
Me gusta viajar, independientemente del motivo que me haga mover, pero evidentemente es mejor hacerlo por placer, ya que puedes organizarte el plan según tus deseos en el destino elegido. Me encanta la sensación que se siente cuando te alejas de lo cotidiano, cuando rompes la monotonía en la que nos acomodamos y nos permitimos disfrutar de otras formas de vivir que, en muchas ocasiones, creemos que son irreales.

2.- ¿Resulta fastidioso moverse por ahí siendo una persona popular?
La intimidad es un derecho que valoras cuando lo pierdes, cuando no entiendes el interés que puede tener para el resto de los mortales si me he ido a un sitio u otro, con unos o con otros. Pero hay que ser consecuente con la partida a la que jugamos. Si trabajas ante el público, el público se interesa por ti, sea con un buen fin o no.

3.- ¿Tierra, mar o aire?
Por las tres vías. Por tierra, ya que ésta te permite ver a ras de suelo las realidades de las vidas de las personas y pueblos que has decidido conocer y con las que compartir y aprender. Por mar, porque entras en un inmenso mundo por explorar y conocer, lleno de misterios, más atractivos aún cuando haces submarinismo. Y por aire, porque te da la perspectiva de la caprichosa geografía que retrata un país antes de aterrizar en él.

4.- ¿Sin qué cosas no puede salir de su casa?
Salgo con la serenidad y la ilusión de que voy a cumplir otro sueño más. Prefiero la bota de montaña al zapato de tacón y los pantalones del desaparecido Coronel Tapioca a una ropa que me haga juego con el neceser.

5.- Con tanto low cost, ¿no se ha perdido el glamur que tenían antes los viajes?
Antes viajar era algo selectivo y destinado solo a unos pocos. Afortunadamente, el low cost ha permitido que el mundo sea accesible para muchos. Y eso es acercar la cultura al individuo.

6.- ¿Cómo se entretiene en los vuelos largos?
Durante los vuelos trato de pegarme a la ventanilla para ver el despegue, el sobrevuelo y aterrizaje. Leo y, por una fuerza profunda, la mayoría de las veces me quedo dormida a ratos. Es delicioso, y la mayoría de las veces inevitable, dejarte manejar por las presiones.

7.- ¿Usted es de las que se mueren por conseguir una tarjeta de fidelidad color platino?
Yo soy de las que se aterra cuando un amable joven se acerca a hacerme una de esas ofertas que nunca he llegado a comprender. En una ocasión puse interés en rellenar uno de los formularios para beneficiarme de sus promesas para tener una estupenda tarjeta de no sé qué  y nunca me llegó a casa. Aprendí a la primera.

8.- La conectividad en los medios de transporte está cada vez más extendida. ¿le parece una ventaja?
Lo único que ha variado es la rapidez y la cantidad de información que se transporta.

9.- ¿En qué ciudades se encuentra como en casa?
Como en mi casa, en ningún sitio. Siempre quiero regresar.

10.- ¿A cuál de ellas no volvería ni a tiros como turista tras haberlas conocido por motivos de trabajo?
Soy capaz de regresar al cualquier sitio en el que haya estado. Mi carácter es muy tolerante y siempre busco la parte positiva de una supuesta repetición, en principio incómoda. Todo es para bien.

11.- Lo primero que hago al entrar en la habitación del hotel es…
Comprobar que la iluminación indirecta es cálida y colocarla a mi manera si no me satisface; ver si el cubrecamas es agradable y, si no, quitarlo. Y luego colocar en el baño mi neceser para que dé la sensación de que estoy en casa. También deshago la maleta nada más llegar, porque me gusta sentirme a gusto desde el primer momento.

12.- ¿Cree que los proveedores de viajes tienen en cuenta las necesidades de las mujeres?
En la exitosa serie de televisión americana Mad Men recuerdo una escena hilarante, por no decir insultante. Un grupo de creadores publicistas debía encontrar el eslogan para un desodorante en spray. Este dispensador, en los años de la época, era una innovación. Uno de ellos dijo: la clave está en saber qué les gusta a las mujeres de los hombres. Todos eran hombres y no encontraban la clave. A ninguno se le ocurrió abrir la puerta que los separaba de la redacción donde estaban las mujeres y preguntar a alguna. Creo que estamos estancados.

13.- En cuestiones gastronómicas, ¿le gusta arriesgar con platos locales o tira más de la comida internacional?
Soy una buena comensal. De hecho, siempre que me estreno en un restaurante le dejo al camarero o quien atienda que haga sus sugerencias. Presupongo que nadie como él sabe de lo que puede presumir el local. Si me conquistan por el estómago, regreso.

14.- ¿Qué tal se lleva con los taxistas?
Nos contamos las intimidades.

15.- ¿Puede sobrevivir a un viaje sin Skype?
Por supuesto. No lo uso desde que mis hijos terminaron sus estudios en el extranjero.

16.- Cuando está fuera, ¿practica más el footing o el shopping?
Prefiero hacer deporte, las compras se vuelven compulsivas cuando sales de tu país. ¡No sé qué nos entra! Da la sensación de que el dinero, fuera de España, no es nuestro, de que la tarjeta no se entera de que la reventamos. Ahora hay en casi todos los sitios lo mismo, salvo, salvo, salvo… si viajo a África o Asia, donde siempre compro productos hechos a mano por los lugareños.

17.- ¿Suele volver con algún detalle para sus seres queridos?
Unas veces sí y otras no. Solo si algo autóctono ha merecido la pena.

18.- ¿Cómo hace para controlar los gastos extras?
No teniendo extra de gastos.

19.- El peor incidente en viaje que ha tenido como profesional…
Fue en Costa Rica. Viajaba en avioneta a la que le fallaban dos luces verdes, que no se apagaban, del control de mandos. Esas luces delataban que el tren de aterrizaje estaba fuera de la panza. Si se hubieran apagado significaba que las ruedas ya habían entrado. Como el piloto tenía la duda, tampoco sabíamos si al aterrizar las ruedas aguantarían la toma de la pista o, por el contrario, se meterían dentro de la aeronave. Quiso Dios que las ruedas se mantuvieran firmes. No volví a subirme en una avioneta. Pero si en helicóptero, avión, etc.

20.- ¿Se imagina cómo serán los viajes dentro de 50 años?
Espero que mantengan su pasión.