MALLORCA. Compras de perlas

MALLORCA. Compras de perlas

MIRIAM GONZÁLEZ

Compartir
Tiendas típicas de pueblo de Mallorca

Con todas las posibilidades que ofrece Mallorca para el shopping, es obligatorio hacer un descanso entre playa y montaña para regalarse un capricho y llevarse un buen recuerdo de la isla. Artesanía de toda la vida, calzado de fama mundial, marcas de lujo y placeres gastronómicos son solo algunas de las razones para sacar la cartera y hacer realidad la canción de lo maravilloso que es viajar a Mallorca.

 

¿Qué tienen en común Hillary Clinton y el emperador Hirohito de Japón? Que en alguna ocasión se han dejado tentar por las perlas de Mallorca. Y no solo por sus calas, paisajes o ensaimadas. Sino por las joyas que desde hace 130 años han llevado el nombre de la isla allende los mares, las de Majorica.

Visitar la fábrica y su flagship store en Porto Cristo puede ser un buen punto de arranque para un itinerario de compras en una isla de la que se han enamorado tantas celebridades, que cada año la eligen para pasar unos días de descanso. El glamur de ir de tiendas en Mallorca viene de la mano con la posibilidad de encontrarse comprando unas lenguas mallorquinas —las típicas telas hechas con la técnica ikat con las que se adornan las casas payesas— al lado de la reina Letizia o de Catherine Zeta-Jones.

LA RUTA DE LA PIEL

Otro de los grandes embajadores de Mallorca, con permiso de Rafa Nadal, es el calzado. Paso a paso, las marcas mallorquinas que nacieron en la localidad de Inca se han ido haciendo hueco en el panorama de la moda mundial. Para hacerse una idea de lo que han supuesto los zapatos para la isla en general y de Inca en particular, lo mejor es abrir boca en su Museo del Calzado y de la Industria.

Después de este aperitivo, toca empezar a tirar de tarjeta en alguno de los outlets de marcas que llevan la tradición de la piel en varias generaciones. Y con mucha relación con el apellido Fluxà, quienes empezaron con la fabricación en el siglo XIX, cuando se fundó Lottusse, y continuó en el negocio con firmas como Camper, que nació en 1975. Otra de las ramas de la familia se decantaría por el turismo y son los dueños de Iberostar. En Inca también está Heymo y sus cincuenta años vistiendo pies, así como la fábrica Buades —para comprar todo tipo de artículos de piel, bolsos y complementos incluidos— y el outlet George´s.

LO DE TODA LA VIDA

De vez en cuando, en Mallorca sopla la Tramontana y desde hace más de 300 años, la familia Gordiola sopla el vidrio con tanto gusto que hasta ha dado pie a la denominación ‘Vidrios de Mallorca’. La séptima generación de la familia regenta un negocio artesanal que es una de las señas de identidad de la isla, por lo que merece la pena pasarse por la fábrica de Algaida para ver todo el proceso de los maestros artesanos, desde el horno y el soplado a la estantería. Quedarán pocas excusas para no llevarse una pieza de recuerdo.

En La Fiore, en Esporles, y en la fábrica de Menestralia, en Campanet, también se pueden adquirir estos souvenirs, tan especiales que no hay dos piezas iguales. Aunque, si se quiere sorprender a la vuelta con un recuerdo de lo más singular y muy made in Mallorca, hay que poner rumbo a Marratxí para hacerse con un siurell, un silbato hecho de barro. Antaño servían para alejar a los malos espíritus y hoy dan pie a una original artesanía con formas de hombre a caballo, mujeres o diablos, que también tiene su museo y hasta una feria del barro.

COMPRAS CAPITALES

La capital mallorquina rebosa tentaciones para dejarse la cartera. En las calles en torno a la plaza Mayor se pueden encontrar productos típicos, como en la calle San Miguel y sus zapaterías, o la calle Quint, conocida por sus escaleras “bobas” —hay que ir para saber el porqué del adjetivo— donde se encuentra Pasatiempos, una tienda mítica de Palma con ropa, calzado y complementos casual.

Los adeptos a las compras encontrarán su paraíso particular en la avenida Jaume III, la más comercial de la ciudad y con tiendas para todos los gustos y bolsillos. Desde un variado de marcas en Farinelli —ojo, en tiempos covid hay que reservar cita en la web— a El Corte Inglés, Cartier y Lottusse.

Al paseo del Borne lo llaman la “milla de oro” de Palma y no es para menos: es el escaparate del lujo y la exclusividad. Louis Vuitton, Hugo Boss, Escada o Bvulgari han convertido esta calle en un paseo del lujo. Para poner fácil lo de darse un capricho, Rouge Mallorca reúne en un solo espacio a Prada, Hermès, Chanel o Dior, entre otras firmas. No muy lejos del paseo del Borne hay dos must para quienes gustan del diseño de interiores, o simplemente para amantes del buen gusto: Casa Lima, en la calle Paraires, y Rialto Living, con un café para ver y dejarse ver en el número 3 de la calle Sant Feliu.

PARA NO DEJAR NI UNA MIGA

Si por algo se reconocen los vuelos que llegan de Mallorca es por la cantidad de ensaimadas que aparecen en la terminal de llegadas. Para los más despistados, en el propio aeropuerto de Son Sant Joan hay un local del Horno de Santo Cristo. También en Palma, Ca´n Joan de S´aigo, en la calle Can Sanç, es desde el año 1700 otro de los templos de este manjar apto para el desayuno, merienda o cena.

Con la sobrasada pasa lo mismo que con la ensaimada: por más que se intente imitar, no es lo mismo la original que la que se puede encontrar fuera de las islas. Se dice que la que tiene más pedigrí es la que se elabora en Montuiri, en el centro de Mallorca, aunque en casi todos los mercados se puede encontrar esta delicia, que acompañada de pan payés, es un bocado premium.